Trapito

Son las 4:16 de un sábado. hace un rato mi hija me despertó, apenas un quejido y ya estaba a su lado para alimentarla. Mientras lo hago, leo en Twitter la vida de los otros: se desvelaron, están con amigos en una fiesta, recién llegan de una cita. Todas las historias me parecen más interesantes que la mía.  Miro a mi hija y me inunda la ternura, le rozo la manita y me agarra fuerte, hace un ruido que nunca antes escuché y me encanta esto nuevo que tenemos, ese amor tan fuerte y tan de nosotras dos. pero a la vez me siento un despojo.

 Y pienso que es normal.
Extraño la que una vez fui, llena de confianza en mi misma, graciosa, ácida, atractiva. Pero es lógico, nueve meses de embarazo, mi cuerpo habitado por esta nueva persona. Sólo que ahora ya no es ése cuerpo con tanta vida encima, la mía y la de mi bebé, ahora está en su peor momento, es un cuerpo feo, sin gracia, abocado a una sola tarea: alimentar a esa nueva persona. Y sí, es lógico, pero me siento horrible. No me hallo en él.
Y todos dicen que ya pasará, pero el mientras tanto es muy difícil. No sé cómo construir esta nueva yo, me cuesta arrancar, no sé por dónde. Hay tanto para reparar y tan poco tiempo para hacerlo. Me odio por pensar en que no me entra la ropa de antes, que si me peino y me maquillo igual me veo redonda. Pero es cierto. Y la nueva Agostina tiene que renacer de entre el vómito de bebé en la remera y las estrías rojas cubiertas de crema cuando me acuerdo.
Me pregunto si tener a alguien al lado que te recuerde que sos genial y linda ayudará, no sé.
Ya son las cinco. Tengo que dormir, en un rato mi niña no me dará tregua. Mientras escribo pienso que esos días mejores van a llegar. Me voy a sentir linda, atractiva, interesante de nuevo, lo sé. Es cuestión de arrancar.
Hoy me compro una bicicleta.
Anuncios

Hola

Que alguien me explique qué tiene de bueno el embarazo.

No, sí, tiene de bueno que todo el mundo hace lo que a vos se te canta y te olvidás de lo que era viajar parada en el Bondi o hacer una cola en el banco. Sacando eso es una real cagada.

Como no conectaba con ese feto que tenía adentro me metí en foros de embarazadas.
No me sentía identificada con la mayoría de ésas embarazadas. mientras ellas morían por la primer patadita yo soñaba con lluvia de rivotriles de 2mg. Ellas imaginaban a quién se parecería El Niño y yo qué enfermedad podía heredar. Ellas lo sentían como un pececito y y como una anguila maligna que se movía en mi panza. Ellas alegría, yo ataque de pánico. Ellas felicidad yo alien el octavo pasajero.

esa maravilla de momento en la vida de toda mujer a mi me generaba la muerte misma y me daba la pauta de que si ya estaba sufriendo tanto, ¡me esperaba lo peor! ¡Efectivamente iba a tener que fumarme a ese engendro hasta la mayoría de edad! Mi vida estaba acabada, mis gintonics a las 7 de la tarde, mis salidas con lía, mi viaje al sudeste asiático, mis 50 kilos. Lo mejor de todo era ese momento de mierda que yo estaba viviendo, después venía algo súper difícil y no dormir nunca más, jugarle a un pendejo todo el día, cambiar pañales, ser más pobre.
Llegue a la clínica como quien camina hacia el cadalso. Mientras esperaba entre contracción y contracción me imaginaba lo engorroso de tener que fingir de por vida que ese ser me parecía tolerable.

Y después la vi. Y no era deforme ni horrenda ni insoportable. Cada hora que pasaba la quería más. Podía dormir, pero me parecía más interesante mirarla a ella. Y lloraba, si, pero recién vino al mundo, mi amorcito, ¿cómo no va a estar asustada?
De repente yo era una más del foro. Ella es la más linda del mundo y quiero hablar de su caca. Y me despierto tres veces por noche pero sin mal humor. Y miramos series. Y no tomo gintonics pero ya volveré a tomar. Y vamos a ir a Bolivia juntas. Y ya era medio aburrido salir tanto hasta cualquier hora.
Y con la lactancia bajo los kilos del embarazo. Y no sólo no es tan malo, sino que es ese cliché de los foros, es lo mejor que me ha pasado en la vida.