El ojo del amo

Madre mía lo perjudicada que queda una luego del parir.

El último mes ya vas desmejorando, retenés líquidos, no das más, te haces pis encima. Y si te toca en verano, como a mí, tenés que valerte de una pinza de la caja de herramientas y cortar los anillos y las pulseras que, descarada, pensaste que podrías seguir usando.

Ahora bien, NADA, NADA se compara con el después del parto. A mí se me vinieron diez años encima. Muchas arrugas en la cara, el colgajo, los kilos de más y las tetas que dejan de ser tuyas, y no sirven para ser el último bastión de la sensualidad, como cuando estabas embarazada, ya son el dispenser y están anuladas. Hasta te da vergüenza, cuando salís sola, que algún desubicado te diga “qué melone’ mami” porque son el alimento de tu criaturita.

Ahora bien, a lo largo de este camino de recuperación estamos solas. Nuestro bebé ya está afuera, sólo nosotras tenemos el cuerpo distinto, manoseado, público. La angustia de los cambios, el cansancio, el nuevo rol: todo es nuestro.

Hay días que me levanto y me siento tan fea y boba que tengo que aplicar la técnica salvadora que consiste en ir a la casa de mi amigo Miguel. Charlamos y el se ríe de mis chistes, me festeja todo, me pide consejos. Me dice que estoy casi como antes si no fuera por un poco de panza que me sobra pero que estoy re flaca, incluso mejor que antes porque estaba muy abajo del peso que me queda bien.

No se imaginan lo que significa eso para mí. Lo es todo. Vuelvo con el ego por las nubes, con una sonrisa, buenísimo humor.
Eso solo, ese ratito me cambia el día. Es el único hombre de mi vida que hace maravillas para mi autoestima. Mi hermano me hace reír y el padre de Julia soluciona cada problema que tengo, está cada vez que necesito algo, que me ahogo en un vaso de agua o que no sé cómo resolver cualquier cosa, fácil o complicada. Él resuelve todo.
No sé por qué necesito tanto de lo primero. ¿Apenas unas palabras valen más que el tiempo, que la ayuda incondicional? No creo que valgan más, pero esa empatía, sentirme aún divertida, graciosa y linda para alguien, aunque sea mi amigo desde hace diez años, es el mejor alimento para mi alicaído ego.

Sé que sólo es cuestión de tiempo para sentirme más confiada, segura y encontrar la nueva yo, que no es ni esta que soy ahora ni la de antes de embarazarme, pero, en el camino, me aferro a lo que me hace remar con más fuerza: mi hija, mi trabajo y los migueles que encuentre en el camino.

¿Cuál es el almohadoncito de plumas de su ego?

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Mariah te amo y amo cada gramo de grasa post mellizos.

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14 comentarios en “El ojo del amo

  1. Yo tuve ese sentimiento el primer mes ponele. Tuve suerte y una buena genetica: en un mes desaparecieron los 18 kilos que habia aumentado. Al mes sali, me compre toda ropa nueva y me vesti mas diosa que nunca. Es que tenerlo a rafa me hizo sentir insuperable en todos los aspectos. Ahora sí: soy invencible. Es una hermosa sensacion, la recomiendo. Besos y hermoso el post como siempre!

  2. Las primeras semanas sentía que se me iba a caer (más) la panza horrible.
    Después me empecé a ver distinta, fue complicado sobre todo porque atravesé la separación del padre de mi hija entonces no pensaba en nada más.
    Hoy mi colchoncito son los amigos, mi familia, más que en lo físico me gusta que me sigan buscando para charlar, pare reirse con las cosas de siempre

    • Claro, a mi también me hace bien que me busquen para charlar y para pasar el rato. Saber que todavía puedo hablar de otra cosa que no sea mi hija.

  3. Bueno hoy Cata cumple un mes y yo estoy angustiada porque sí bien no me veo tan gorda, la balanza cada mañana me sigue tirando 10 kilos de más… La panza me bajo rápido, me quedó como sí estuviera de 4 o 5 meses, y no veo la hora de poder empezar a hacer ejercicio para comprarme el eliptico y al menos sentir que estoy haciendo algo al respecto…
    Odie los comentarios de arriba, sobre todo la chica que bajo 18 kilos que envidia!!!
    Besos

    • Bueno, si al mes sólo te quedan diez kilos vas bien. Yo engordé 27 y ahora me quedan, a los seis meses, como seis de más. Viva el elíptico, pero no tengo tiempo de hacer, tendría que tener niñera para ir al gimnasio. Cuando vuelva el padre de Julia y me releve puede ser.

  4. yo llevo mas de 2,5 años sin poder volver a mi peso pre embarazo. en el medio hice dieta, UN AÑO de dieta, pero no para bajar de peso, sino para poder dar de mamar, por un problema de salud de mi hijo, que requeria de mi dieta estricta. asi que cuando termine esa dieta, empece la dieta de las excusas: “al peso pre no se vuelve. o si, pero el cuerpo cambio” “soy gordita pero soy simpatica” “para mi trabajo no molesta” “la clave esta en cambiar el talle de pantalon y comprar ropa nueva” en fin. ahora estoy a dieta. de bajar de peso. conchisumá. beso!

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