El cruce del Rubicón

En enero del año 49 a.c. Julio César se detuvo frente al río Rubicón con su ejército y pronunció su famoso “alea iacta est” (la suerte está echada). Ese río separaba Galia de Roma y cruzarlo con un ejército armado significaba convertirse en enemigo de la república. Cruzó.

Me gusta esta expresión para describir un hecho, una decisión que tomamos y que va a cambiar la vida de uno para siempre, que marca un antes y un después y de la que no se puede volver.

Cuando decidí tener a Julia no sólo me convertiría en madre, sino que dejaba atrás una relación de diez años, la relación más significativa de mi vida hasta ese momento. También me unía con el padre de Julia para siempre. Crucé.

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