Todo muy intenso

Lo mejor que te puede pasar cuando llegás a una ciudad enorme y desconocida es que un local te de información de qué hacer, cuándo es mejor visitar tal o cual cosa, qué días evitar ciertas atracciones, mostrarte lugares que no aparecen en las guías de viaje. Bueno, Arjit no sólo me avisa dónde tengo que ir sino que me lleva. Hoy nos pasó a buscar a las diez de la mañana y nos llevó a Ugrasen Ki Baoli, un antiguo pozo que construyeron los  Agrawal en el siglo XIV con el fin de acumular agua para momentos de sequía. Es un rincón bastante desconocido en Delhi, de hecho él va ahí porque nunca hay mucha gente. Arjit dijo que va cuando tiene algún problema o se siente bajón, se sienta en las escaleras un rato y le hace bien para pensar y relajarse. yo haré lo mismo. Ese lugar transmite paz y ustedes saben que no soy ni mística ni tengo mambos espirituales ni de energías raras, pero les juro que me sentí muy bien en el pozo ese.

Salimos de ahí hacia Connaught Place, un bardo de gente y tráfico, la paz del pozo se fue al tacho. Arjit me preguntó si quería tomar un café y nos metimos en un edificio medio la muerte misma y subimos como cuatro pisos por escalera. El café estaba en la terraza y lo tomamos con vista a la inmensa bandera india del Central Park y a un grupo de cinco monos que iban y venían por los edificios. Una locura.

Salimos de ahí, me compré unas pulseras baratísimas y hermosas en uno de los mercaditos y entramos a comer a Rajdhani Restaurant, donde nos sirvieron 14 platitos con mil cosas que iban trayendo, como para que disfrutaras un poco de cada cosa. No sé qué carajo comí, pero estaba delicioso. No puedo creer lo que es la comida del norte de india (la del sur aun no la probé).

Julia se la venía bancando muy bien, a upa, claro, entonces como final de la salida nos fuimos al Central Park a dejarla correr y trepar un rato. La pasó genial. Mientras Arjit me contaba sobre los Hijra, o tercer género, que si bien en la antiguedad podían desempeñar cualquier trabajo y no eran marginados, a partir de la ocupación inglesa, sus leyes homófobas los castigaron y no tuvieron otra opción que vivir de la prostitución y la mendicidad. Los hindúes creen que los hijras tienen el poder para bendecir o maldecir y suelen ser invitados a los nacimientos para que el bebé reciba una bendición a cambio de comida y unas rupias. A la salida del parque nos encontramos con dos hijras y Arjit me dijo que eligen esas plazas porque están llenas de enamorados, que cuando salen se ven obligados a darles rupias para evitar una maldición sobre la pareja. Piolas estas hijras.

Llegamos a casa sobreexcitadas, con una mueca de sonrisa que no se nos iba con nada. Estoy en india, es fabulosa y no paro de sorprenderme. Estoy viviendo tan lejos de mi país y me siento en mi casa, siento que este es el lugar que necesitaba para este momento de mi vida. Caminaba por las paredes.

En un momento pensé en tomarme una pizca de clona (traje dos pastillas de 2mg por las dudas) a ver si bajaba el mambo y me relajaba. No me juzguen, no soy pastillera, pero es todo demasiado intenso y no es fácil acostumbrarse al ritmo que esta ciudad requiere. Era el clona o llorar. Bueno, terminé llorando. No sé bien por qué, de emoción y de rareza.

Ahora estoy hecha una seda. 

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Hijras

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14 comentarios en “Todo muy intenso

  1. Genera cosas tan raras ese país, que te leo tan entusiasmada con Delhi y me siento orgullosa como si India fuese mi país. Es que un poquito lo es. Me alegro que sea lo que necesitabas.

    • te entiendo. te pasaba de volver a tu casa y caminar por las paredes como me pasò hoy? como te rompo las bolas preguntándote si te pasaba lo mismo que a mi, eh. épico.

      • Te genera una adrenalina rara. Me pasaba de llegar a casa -después de quilombo del tráfico, del trabajo, y de las colonias de gente durmiendo en el cordón de la vereda- y necesita unos minutos en los que me sentaba, tomaba un té y bajaba revoluciones. Suena espantoso, pero en cierta manera desligarte un poco de todo eso que no podés cambiar ahí afuera. La casa es importante porque es refugio, ahí más que en cualquier lugar del mundo.

  2. Agos, empecé a seguirte en twitter por un comentario de Flor Etcheves, estoy entusiasmadísima y atrapada leyendo tus días en India y me enganché a leer sobre tu embarazo y demás. No soy de escribir, ni responder casi nada, pero quiero contarte que lloré con el vestido de princesa que le hizo tu mamá a tu muñeca. A mí también me parecían horribles los bebés y Dios me “premió” con mellizas! El 13 de julio cumplieron 18 años, fui relajada como vos, durmieron en nuestra cama por mucho tiempo, le mentí al pediatra, a los 6 meses usaban andador, me encantaba que hablaran mal y no las corregía, en fin transformaron mi vida!
    Agradezco lo que provocaste en mí! Ahora a mis hijas todos los días les hablo de tu viaje a India!

    • liidia, tu comentario me hizo llorar como una boluda. porque me trajiste de nuevo la imagen de la muñeca con el vestido blanco y el ramito mini, porque un día mi hija también va a tener 18 y yo le voy a hablar de cosas. gracias por leerme y por comentarme tan lindo. beso a las tres.

    • yo algo sabía, pero no demasiado. es horrible que la gente les tenga miedo, pero es lo unico que les permite sobrevivir. igual amerita más profundidad, cuando sepa mas sobre su vida lo voy a escribir. besos, hermosa.

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