Entre mujeres nos entendemos

El cyclerickshaw wallah nunca volvió. Tenía que venir el lunes para llevarnos al jardín y no apareció, tampoco al mediodía. ¿Le habrá pasado algo? ¿Será que no podía volver más y por eso me pidió la plata? Nunca lo sabremos.

Mamila dice que nunca lo vió antes, o sea que no suele trabajar por Defence Colony, que capaz que no le convenía venir hasta acá y se animó a pedirme los 2000 adelantados porque me vio ayudar a los chicos de la obra de al lado del jardín de Julia y que nunca iba a regresar. Que la gente de Bihar es así.

No me convence ni ella ni Arjit con lo de “la gente de Bihar es así” pero no se los digo.

El viernes llegó mi suegra Chechilia. Ni bien entró le dije que estaba llegando tarde al slum y que me tenía que ir. Le pregunté si quería venir conmigo y accedió, pero claro, no tuvo tiempo de cambiarse y tampoco le expliqué que no era exactamente una escuela como uno se la imagina sino era una improvisación de escuelita en medio de un asentamiento.

Para que tengan una idea se fue vestida con pantalón, camisa de lino y capelina haciendo juego.

Hubo mil momentos geniales, por ejemplo ni bien llegamos me dice:  “Lo único que espero es no ver ningún plumífero” (les tiene miedo) y mientras lo decía yo le desviaba la mirada de un montón de gallinas que estaban casi a sus pies.

La dejé sentada en una silla a un costado mientras festejábamos Raksha Bandhan (Lazos de protección en hindi) una fiesta que ocurre en la luna llena del mes de Shraavana (entre julio y agosto) y celebra la relación entre hermanos y hermanas. Los chicos hicieron unas pulseritas, las decoraron y cada chica la ató en la muñeca de su hermano (no tienen que ser hermanos de sangre). Desde ese momento cada niño protegerá a su hermana y no la abandonará en caso de que ésta lo necesite. Después hubo canto, baile y comimos dulces.

Obvio yo llevé mis papelitos y los chicos se volvieron locos cuando vieron los origamis, les dí uno a cada uno. Mientras los terminaba, uno de los chicos se sentó a mi lado y me pidió un papel. Estuvo media hora hasta que aprendió los pliegues e hizo su propio pajarito.

Mis alumnos de Budge y Fiorito tienen cero tolarancia a la frustración, mientras que estos no se desaniman por nada. Si no les sale algo siguen intentando hasta que les sale. Siempre con una sonrisa y buenos modales. Es un placer trabajar con ellos.

Cuando volví a mirar a Cecilia estaba rodeada de mujeres, hombres y niños, como si fuera ella una estrella de cine. Y un poco lo es.

Paseamos el fin de semana por el Central Park, comimos, compramos, nos empapamos con el monzón. Pero ella también notó que la energía de esta ciudad es bastante diferente a la de cualquier otro lugar y le está costando acostumbrarse. Entonces hoy fuimos a Lajpat Nagar a comprar telas, sarees y pulseras. En un momento ella quiso meterse en una super joyería. Yo hacía de traductora y me presenté como la ayudante/secretaria de Chechilia. Nos probamos mil pulseras de oro y piedras, aros, anillos. Les juro que no me interesaron nunca las joyas, pero ahora entiendo por qué tanta gente las desea. En una Ceci escucha la palabra “diamonds” y me interrumpe:

– dijo diamantes?

– sí, dijo que si querés te muestra anillos con diamantes

-ay sí, decile que traiga todos los que tenga

– pero hay que ver, ceci, capaz son diamantes de sangre y es un horror, porque viste que mueren africanos por los diamantes ilegales.

– Ningún diamante se obtiene con una aspiradora. Siempre hay algún muerto.

Cómo la amo. Cuestión que se probó de todo y, obvio, no compró nada. Cuando nos aburrimos me dijo que les informe que iba a pensar con qué diamante quedarse y volvía.

Terminamos regateando telas tiradas en el más mugriento de los locales.

En fin, la india es tanto más linda si podés perderte en sus mercados y comprar mil cosas hermosísimas gastando nada. Y si es con una mujer, mejor.

 

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camioncito

camioncito

rickshaw wallah haciendo la siesta

rickshaw wallah haciendo la siesta

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chechilia y juli

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15 comentarios en “Entre mujeres nos entendemos

  1. No sé cómo llegué a tu blog, pero es un placer. Me siento tan identificada! Y eso que vivo en Buenos Aires, mi realidad es otra totalmente y etcs varios, pero hay algo que me identifica. Me encantó tu remate, siempre todo es mejor con una (o varias) mujeres al lado. Un beso

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