Vogue Novias

Esta mañana fui a Motia Khan con mi amiga colombiana que acaba de volver de la emergencia de ébola en Sierra Leona. Lo contenta que estoy de que haya vuelto no tiene nombre. Son tan cálidos los colombianos que te hacen sentir bien, contenida. Charlamos de Motia Khan, de que no les entiendo nada a las francesas cuando hablan, de África y de que cuando vino a India esta ciudad le pegó tan mal que no podía salir de la casa.

Cuando llegué a casa el chip de mi celular seguía sin funcionar, entonces me tomé un auto rickshaw hasta la oficina de Airtel, y les hice chistes a los indios para divertirme un rato. Ellos no entienden cómo una mujer puede decirles “si mañana no recupero la linea me suicido” simplemente no les entra en la cabeza, se matan de risa. Un comentario gastadísimo en mi mundo tuiteril, pero que acá tiene un éxito arrasador.

Cuando volvía, el rickshaw paró en un semáforo. La espera es de 160 segundos. Siempre, pero SIEMPRE, va a aparecer un vendedor de jueguetes, un manco, un deforme o un anciano. No hay chance de que no ocurra. OK, se acercó un niño a venderme revistas viejas.

Me ofreció una Vogue Novias de hace unos meses. Me pidió 300 rupias. Obvio le dije que no, que no quería, y empezó a bajar el precio hasta llegar a cien. Esta gente realmente sabe cómo insistir para conseguir que les compres. Es su modo de sobrevivir en una ciudad durísima, así que son profesionales. Terminé aceptando y le di las cien rupias. Cuando me dio la revista pensé que para qué carajo quiero esa revista y se la devolví. El pibe no entendía. Le pedí al conductor del rickshaw que le explicara que yo no quería la revista, que se la daba así podía venderla y quedarse con las cien rupias para él. El pibe me miró con cara de entender menos. Se negó y quería dejarme la revista a toda costa. Ante mi insistencia y viendo que el semáforo ya estaba por ponerse en verde, le dijo algo al conductor. El conductor me pidió que hiciera la mímica de aceptar la revista, que el que regenteaba al pibe lo estaba vigilando y le iba a sacar las cien rupias. Que en cambio quería que lo acercaramos a la siguiente avenida así podía comprarse sandalias. Se subió y lo trajimos hasta Kotla Market, un mercado a unas cinco cuadras de su parada y muy cerca de mi casa. Me bajé con él y se eligió unas ojotas celestes de cincuenta rupias. Las pagué con cambio. Con gestos y lo poco que hablo de hindi, le pregunté si no tendría frío, si no prefería zapatos. Dijo que prefería trabajar con ojotas.

Me dijo gracias con cara de que no entendía nada. Se puso las ojotas, nos saludamos y salió corriendo en dirección a su parada, cargando la pila de revistas que eran más pesadas que él. Cuando pasó por el rickshaw, que estaba estacionado en la esquina, paró, me miró, dejó la revista arriba del asiento y siguió corriendo.

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5 comentarios en “Vogue Novias

  1. Tipico!!! Es un pueblo integro, desde los mas pequeños. Mucha bronca por la minoria que los oprime. Si algo me lleve de ese pueblo es el trato amable y respetuoso.

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