Ser padres hoy / Hong Kong con hija de dos

Llegamos a Hong Kong el sábado a la mañana y apenas me senté en un banco a esperar las valijas me encontré con una lata de leche.

De todas las ciudades que conozco, ésta es la más opuesta a Delhi: ordenada, limpia, sin pobres, silenciosa, tímida. Uno camina por las calles de Hong Kong y desearía quedarse a vivir. No sé si eso pasa en Delhi, al menos no si te quedás pocos días, en general querés huir despavorido, llorar, sacar un pasaje a Suecia y olvidar que India existe en el mapa.

Cuestión que acá estamos y la estamos pasando genial. En otro post les contaré especialmente las curiosidades de este lugar porque hay miles, pero hoy hablaré de nuestra jornada en Disneyland y Kaoloon.

A las diez de la mañana salimos bañados y listos a tomarnos el bondi que nos deja en la estación de subte. Ni hablar que el bondi llega a horario y está más limpio que nosotros. El subte lo mismo. No te dejan comer ni tomar ni absolutamente nada en ningún transporte público. Tampoco se puede fumar en casi ningún lado.

Sigo.

Llegamos a Disneyland y apenas cruzamos la puerta vimos un tsunami de adultos sacados pidiéndole autógrafos a mickey como si el ratón fuera verdadero y no un chino disfrazado. Yo no sé qué le ocurre a esta gente pero el 80% de los adultos se habia comprado todo el merchandising disponible en el parque y se sacaban fotos desesperados con cuanto macaco encontraban.

Julia ya demostraba signos de desgano y en el único momento que esbozó una mínima sonrisa fue luego de comernos 30 minutos de cola para sacarnos foto con el ratón mickey.

Los juegos estaban buenos pero para julia era lo mismo sentarse en las tazas locas que ver el canal rural, así que pronto decidimos que mejor la dormíamos y comíamos algo.

El choque de vivir en un país donde la excepción es comer carne a venir acá, donde se comen ABSOLUTAMENTE TODO SER VIVO QUE SE LES CRUZA, es fuerte. Todos los platos llevan carne. Hasta el plato vegetariano viene en una base de caldo de pescado. Esta gente es tremenda. Me extraña que conserven a sus mascotas vivas. Así como uno puede comprarse un paquete de papas fritas o galletitas dulces ellos manducan una pata de pavo al paso. O calamar prensado. También les gusta comer patas de gallina en sangre de pato, ponele. Y mucho intestino. Lo más lindo es que no les importa camuflar nada, acá te muestran el pollo con la cabeza y le enchufan un tomate seco en la boca a modo de lengua afuera. Y en los mercados podés sentarte en unos antros de perdición llenos de palanganas con agua donde elegís el bicho que querés y lo matan ahí a la vista para cocinártelo. En fin, la estoy pasando un poco como el orto en materia de comida.

Volviendo a disney, después del cuarto o quinto juego que Julia ignoró olímpicamente la bajamos del Mei tai (nuestra salvación, compren uno si su hijo es como julia que no usa cochecito) y la dejamos que hiciera lo que quisiera. ¿fue a abrazar a la cenicienta? ¿a la zona de Toy Story a treparse al señor cara de papa? No, mi hija se puso a jugar con los tachos de basura. Semejante parque y ella muerta de risa abriendo y cerrando tooodos los tachos que se iba encontrando.

En fin, después de un rato de elegir juegos que nos interesaran a nosotros, emprendimos la retirada junto con 100000 chinos.

Y ahí arrancó el desastre.

Cuando nos subimos al subte le dimos el ipad a julia para que no nos rompiera las pelotas y en la combinación, cuando lo guardamos para cambiarnos de tren, se desató un berrinche sin precedentes que quedará en los anales de nuestra historia. El subte lleno y Julia llorando, pegándonos, pataleando y pegando unos alaridos que además de quererla revolear por la ventana nos moríamos de verguenza. NADA la calmaba. nada. Ni yo, ni cantarle, ni dejarla tranquila. Cuando la dejábamos en el piso se retorcía como poseída sólo para luego levantarse a darnos patadas. Chucky el muñeco asesino era Gandhi en comparación.

La gente nos miraba de reojo pues los niños de acá son muy juiciosos. Nosotros aguantando.

Un rato después, cuando pasó la tormenta, Julia arrancó con sus chistes y sus imitaciones como si nada hubiese pasado. Nosotros pensamos en volver al hotel pero decidimos que no, que no nos íbamos a rendir tan fácil. seguimos viaje hasta Kowloon, donde subimos al piso 101 de un edificio para comer en uno de los tres restaurantes que tienen vista al skyline de hong kong. Imaginen lo lujosos que son esos restaurantes y ahora imaginen lo andrajosos que estábamos nosotros luego de un día de acá para allá y el reciente berrinche. Obvio dos restaurantes nos dijeron que no había lugar y el tercero no la careteó y alegó que no aceptaban niños.

Ustedes pensaron que nos volvimos al hotel? No, preguntamos a todo ser humano que se nos cruzó y luego de que 999 no entendieran inglés, uno nos díjo dónde podíamos ver el show de luces y el skyline y allí fuimos. Lo vimos y luego subte de nuevo hasta Mong Kok donde comimos y nos volvimos al hotel en bondi.

LLegamos hace un rato, después de casi 13 horas afuera, y estoy escribiendo mientras Andrés y Julia duermen. Tener un hijo de dos años no es fácil, irse de vacaciones con tu hijo de dos años es más difícil que no irse. Lo bueno es que nos fuimos, lo bueno es que caminamos 13 horas y que volveremos llenos de anécdotas graciosas, penosas, divertidas. Lo bueno es que somos padres juntos.

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latita de leche

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elige tu propia cena

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tenes treinta años, mami

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pidiendole autografo a un muñeco de felpa

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máxima diversión en las tazas locas

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julia jugando con los tachos de basura

Feliz cumpleaños indio

Ayer fue mi cumpleaños y mi novio, alias antes muerto que sencillo, me regaló pasaje para volver a Argentina en febrero. Estoy que salto en una pata. No me puedo poner de mal humor hasta septiembre, más o menos.

Pasé un cumpleaños re lindo. No hice nada pues me estresa mucho juntar gente de distíntos círculos. Pienso si se aburrirán, si va a poder hablar este con aquel. Así que fui a Motia Khan, después llevamos a Adeeb (el niño con piernas torcidas) al hospital a que lo viera un ortopedista. Resulta que su problema es que tiene raquitismo y ya es un poco tarde para que quede cien porciento bien. Los estudios van a determinar la causa y el tratamiento dura de dos a tres años. Va a poder caminar mucho mejor. Prestamos atención a las fotos del hermano mellizo y se ve que tiene el mismo problema pero mucho menos atenuado. La semana que viene iremos por los estudios y llevaremos a Guldesh a que lo revisen.

Otro regalo de cumpleaños fue ver a Sargi toda peinadita y prolija yendo a la escuela. Me mostró su cuaderno con las tareas que tenía hechas. Es su segunda semana de escuela y tiene diez años. Para los que todavía no saben, cuando Sargi tenía siete la atropelló un auto y obviamente no paró ni para llevarla a un hospital. Ella quedó con displacia de cadera y en el hospital le dijeron que la operación salía 20000 rupias, o sea unos 400 dólares. La familia no tenía ese dinero y quedó con el hueso del fémur salido y así fue soldando. Con los años soldó de modo que apoya con un pie y el otro apenas con el dedo gordo del pie. Tampoco puede sentarse. El cinco de enero tenemos turno con un cirujano especialista en operaciones de este tipo. Vamos a ver qué nos dicen. Ella está tan contenta de que va a ir a un médico que hizo un cambio radical. Hace un mes era peleadora, medio salvaje. No quería ir a la escuela. Hoy, un mes y un poco de bola especial y cambió tanto.

Hace un frío demencial y no tengo ropa de invierno, ya les conté en otro post. Hoy, con los datos de las latinas, fui a Sarojini Nagar Market y encontré la parte western.

Es como la salada a cielo abierto, cientos de puestos con harapos que uno no sabe si son usados o simplemente están sucios por el polvo o el meo de las ratas del lugar. Lo que ocurre es que entre tanta porquería hay verdaderas JOYAS. No es cómodo. Hay que prestar atención y revolver entre bultos. Pero la recompensa es bella. Me traje sweateres de Zara por 100 rupias, o sea 25 pesos. Uno de Banana Republic de 30 pesos y un tapado que andrés dice que es de vieja pero está nuevo y salió 150 pesos. ALTA GANGA. Volveré.

El lunes pasado empecé un curso de fotografía. La página web del instituto lo pintaba como un palacio mas es una covacha inmunda llena de cables pelados. Encima en el horario que elegí sólo somos dos. Una india rica y yo. La muy zorra ni bien se enteró de qué cámara uso fue y se compró el modelo siguiente y una lente de 700 dólares. India envidiosa, no sabés ni prender la cámara, no presumas.

Hoy le conté que fui a Sarojini y me dijo que ella no va pues le da miedo el cúmulo de gente. Y sí, para pagar 25 pesos hay que revolcarse en el barro. Pero bien que vale la pena.

El profesor es genial y sus fotos son buenísimas, así que no me siento para nada estafada, al contrario. Amo que seamos dos y amo por sobre todas las cosas que la india no entienda una mierda y yo responda todo bien. Estoy a un paso de caer gorda. Una respuesta correcta más y la india se va para no volver, así que la mantengo contenta con chocolates y dejándola contestar alguna que otra cosa.

Hoy venía escuchando mi canción favorita del mes en un autorickshaw y pensé en que de una vez por todas siento que lo más difícil ya pasó. Ya pasé la etapa de miedo, susto, desesperación, tristeza. Ahora me siento cómoda y en casa. Se viene lo mejor.

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sargi con su cuaderno

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Adeeb y su mamá después de que le sacaran sangre.

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Sarojini Nagar

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así son los puestos. hay 400 mil.

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uno de los buzos que me compré en este maravilloso antro

Hacer que cuente

Ayer me tocó ir a un Shopping indio pues ya no sé cómo hacer para encontrar ropa occidental acá en Delhi. Vaya al mercado que vaya, más atestado o más lindo, carísimo o lleno de gangas, todo es kurtas, kurtis, sarees, lehengas, todo ropa india y nada occidental. Y si encontrás un sweater o pollera están indianizados, o sea la pollera tiene tul rosa chicle o el sweater tiene 30 rosas pegadas al cuello; tampoco me gusta.

Mi amiga colombiana me contó que si vas a los mercados con alguien que conozca bien podés comprar la ropa de marcas tipo Zara o Desigual por nada, o sea, un sweater que en Zara sale 50 dólares te lo venden a 500 rupias (diez dólares). Pero sin gurú de compras que sepa dónde exactamente están esos negocios la verdad es que no se entiende nada y uno se amarga de tanto ver sarees y no encontrar una puta camisa.

Entonces me fui al mall nomás, ya que en casa hubo quejas de que en lo único que pienso es en los pobres y que no me compro ropa y ando como una presa, siempre con lo mismo, y que julia casi que no tiene nada que le entre.

Cuando estaba en el probador de Zara esperando mi turno vi cómo la empleada trataba super mal a una chica negra que estaba adelante mío. Pensé que era una mal educada, pero resulta que cuando me atendió a mí fue un amor. La diferencia fue tan chocante que cuando estábamos las dos probándonos ella me dijo (en francés, para que la empleada no entendiera) que está acostumbrada al racismo demencial que padece en India. Los indios son así, cuanto más blanco sos, mejor te tratan. Yo estoy en el medio y creo que salgo ganando, en el extremo negro es pura indiferencia y maltrato y con los blancos y rubios son tan densos, pegajosos y serviles que es incómodo.

Salí del mall con mi ropa de Zara y me la puse para una reunión en la casa de la cónsul argentina que ya es nuestra amiga. No saben la excitación de cenar y charlar con argentinos. Yo caminaba por las paredes. Estaba como drogada, como si recién saliera de la selva y viera gente por primera vez en años.

Esta mañana en Motia Khan estuve todo el rato con la chiquita de 3 años hermana de Chulbuli. No sabemos nada de su madre desde la semana pasada y ella, al ser la del medio, es la que la pasa peor pues a Chulbuli (de siete años) le da para ocuparse sólo de su hermanita de un año y Panga, de 3, queda afuera y anda solita caminando desnuda por todo el refugio. Cuando llegamos siempre tira los bracitos hasta que alguna de nosotras le hace upa y ahí se queda hasta que nos vamos. Hoy éramos pocas y estábamos todas ocupadas, yo repartía la avena cuando siento una manito en el tobillo y era Panga, que me daba la cuchara para que  le diera la avena en la boca. Me dio tanta ternura que me agaché y fui dándole hasta que la terminó. Después le di leche y ya no se bajó hasta que nos fuimos. No me despegaba la cabecita del pecho y poco a poco dejó de tener las manos y pies helados. Lovely Sharma,  quevive en el refugio, sabe un poco de inglés y hace de traductor me dijo “baby go to france” como que me la lleve a Francia. Y sí, la verdad me los llevaría a todos y a ella primero pues fue la niña a la que desparasité en mi primer visita a Motia Khan y que vi cómo fue engordando y ganando fuerzas para caminar gracias a nuestros cuidados.

Es imponente la cantidad de ONGs y fundaciones que trabajan de sol a sol por los pobres en India. Pero claro, más imponentes son los 800 millones de pobres. En fin, acá hay que enfocarse en lo positivo y trabajar sin muchas espectativas, se hace lo que se puede.

Antes de irnos vimos a Sargi, la niña a la que atropelló un auto hace tres años y quedó con una displacia de cadera y casi ni apoya uno de sus pies. Ya tengo ropa, jabón y shampoo para darle el día previo a la visita al traumatólogo. Si vieran lo emocionada que está. Dos cirugías se vienen, escuela, desayuno diario, medicos tres veces por semana. Nuestro trabajo está buenísimo y estoy muy orgullosa de mis compañeras. Este tiempo en India es tan valioso que no puedo más que sentirme súper afortunada de vivir acá.

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Panga

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Chulbuli, su hermanita bebé y Panga

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argentinos 🙂

Curiosidades

Hoy estaba en el metro y pensé en contarles curiosidades de esta parte del mundo que fui descubriendo y llamaron mi atención:

En cada estación de subte hay un puesto con maquinas que escanean tu bolso y oficiales que te pasan el detector de metales por el cuerpo para asegurarse de que no lleves una bomba. Todo el tiempo la voz del subte que nombra las estaciones te recuerda que cualquier paquete, juguete o recipiente abandonado puede ser una bomba.

En el andén del metro hay una zona con carteles que indican que ahí para el vagón de mujeres. No es una sugerencia: los hombres no pueden subirse en el vagón y si intentan subir las mujeres le dicen de todo. El vagón de mujeres existe para evitar los manoseos violentos que dicen que son moneda corriente, yo nunca lo viví.

Hay tanto smog en Delhi que el cielo nunca está competamente celeste. También hay una bruma constante que es linda, aunque significa que hay mucho smog y tosés como loco. Mucha gente se cubre para protegerse de la contaminación del aire y del polvo, ya que como no llueve hace cuatro meses, vuela un polvo que me hace recordar Puente la Noria como un paraíso terrenal.

En india está prohibido que el ecógrafo te diga el sexo de tu bebé. Obvio que podés tener la suerte de que el tipo haga algún gesto para que tengas una idea, pero generalmente lo hacen sólo con los extranjeros. Se prohibió ya que muchas parejas, luego de saber que el bebé era una niña, decidían abortar.

Cuando nace un bebé no se le elige nombre hasta que tiene al menos una semana. La razón es que como tantos bebés mueren en los primeros días de vida, que no tenga nombre hace todo más facil si el bebé no sobrevive.

Los indios no tienen sexo nunca. Quiero decir, sí tienen, pero muy poco. Primero, tienen que esperar hasta casarse. Es muy común encontrar indios de 25, 27 años y vírgenes. Entonces se los ve o súper infantiles o frustrados o pajeros. Imaginen que tienen acceso al porno pero no la ponen nunca. Se enferman. Tanto, que las violaciones en India son muy, muy frecuentes.

Como si esto no fuera poco, la realidad de muchísimos hombres de la India rural es viajar a las ciudades para trabajar y volver a su pueblo sólo una vez o dos al año. El resto del tiempo trabajan sin descanso. Y no la ponen nunca.

Toda la familia ahorra una cantidad desmesurada de plata para la boda de la hija mujer. La prioridad es casar a la hija mujer y padres y hermanos deben trabajar y endeudarse hasta la manija para la boda y los regalos con los que la hija será recibida por su nueva familia. Entre el vestido, la comida para tanta gente, las flores, el oro y demás, la familia puede endeudarse de por vida.

La mujer que queda viuda puede ser expulsada de la familia, pero si tienen suerte y sus parientes políticos  la quieren, pueden ofrecerle casarse con un hermano del muerto u otro hombre de la familia.

Los indios desayunan, almuerzan y cenan lo mismo: lentejas con arroz. Los olores a comida son siempre los mismos, sean las ocho de la mañana o la una de la tarde.

Los indios se pintan el pelo de naranja cuando tienen canas. Naranja fuego. Les queda un tanto desagradable pero ellos adoran.

A medida que recuerde más cosas les iré contando pues sé que les re interesa (?).

Se pensaron que iba a pasar un post sin hablar de pobres? ILUSOS. Motia Khan anda muy bien, (bueno, muy bien en el sentido positivo e inocente, claro) y la escuela funciona cada día mejor. Tenemos dos chicos que necesitan ser operados, uno pues nació con las piernas torcidas y no puede caminar bien y otra, de diez años, que fue atropellada por un auto cuando tenía siete años y se descaderó, pero como no tenían las 20000 rupias que necesitaban para la operación, la niña quedó así y hoy renguea y no se puede sentar. Los vamos a llevar a ambos a un traumatólogo a ver qué se puede hacer. Ya les contaré.

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Delhi Metro

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gente no china protegiéndose del smog y el polvo.

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