Un Tinder para toda la vida

Un Tinder para toda la vida.

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Un Tinder para toda la vida

Esta mañana mientras me acicalaba me sonó el celular y vi que eran mis 10 pretendientes del día en Shaadi. Shaadi es una aplicación que te bajás en tu teléfono y funciona como un Tinder pero en vez de buscar gente para salir y ver qué onda, se busca candidato para casamiento.

Cuando subís tu perfil te preguntan desde qué color de piel tenés hasta cuánta plata ganás anualmente. Y no todos los perfiles los suben los candidatos en cuestión sino que es muy común que los padres busquen pareja para sus hijos.

Si no fíjense en esta publicidad de Shaadi.com donde una madre sufre pues su hija no demuestra mucho apego por las tradiciones y no encuentra candidato para casarse. El padre le cuenta a la pobre mujer que gracias a Shaadi.com encontró como 50 posibles maridos para la joven rebelde.

Esto es muy común en India porque aun entre las familias más abiertas y modernas, cuando van pasando los años y los hijos no se casan, los padres empiezan a presionar. Ni hablar que los padres conservadores prefieren tener a todos sus hijos casados antes de los 25 años. Entonces, podés tener la suerte de que no te elijan a tu marido o mujer, siempre y cuando no pases de los treinta.

En tu perfil es obligatorio aclarar tu edad, comunidad (casta), color de piel, horóscopo (con ascendente, luna en qué planeta y demás), nivel de estudios, trabajo que desempeña el padre, sueldo y si la suya es una familia apegada a las tradiciones o no. Es que, aunque a ustedes les parezca demasiada información, piensen que se busca alguien para toda la vida.

Como este fenómeno me parece de lo más interesante decidí armarme un perfil en Shaadi y me llegan muchos candidatos cada dia, la mayoría de mi edad o mayores. Hombres de 32 para arriba que nunca estuvieron casados, con esto me refiero a que tuvieron raros si no nulos encuentros sexuales con el sexo opuesto. A eso hay que sumarle dos datos más: El primero, la mayoría de las mujeres indias están en la casa y salen poco y nada. Hoy viajaba en subte y confirmé una vez más que de los ocho vagones sólo uno está lleno de mujeres. En los siete restantes viajan hombres. Siete a uno. Y eso que vivo en la capital. En la calle también se nota la mayoría abrumadora de hombres.

El segundo dato: En india hay más hombres que mujeres. El estado donde hay diferencia mayor es Haryana, al norte de Delhi, con setecientas mujeres cada mil hombres. Es que como dice el refrán indio, “Tener una hija es como plantar una semilla en el jardín de otra persona”. Son caras porque trabajan poco, hay que juntar plata toda la vida para la dote y una vez que se casan se mudan a vivir con su nueva familia. Entonces sucede que abortan o matan a las recien nacidas esperando que nazca un hijo varón al que después no tienen con quién casar. Eso da lugar al tráfico de esposas. Las compran de estados pobrísimos como Bihar o West Bengal y se las traen a Haryana para casarlas con estos hombres desesperados. Imagínense estas pobres mujeres, que son compradas por nada y deben cruzar medio país para ir a parar a una familia que en el mejor de los casos no la muele a golpes si se queja de algo. Y se tiene que acostar con un tipo que no eligió y fumarse toda la vida a una suegra insufrible.

Hay campañas para alentar a las familias a celebrar el nacimiento de una niña, pero todavía son inútiles en los estados más conservadores.

Mi amigo indio, (con el que ya me arreglé por cierto) me contó que ni en Shaadi puede encontrar mujeres. Que el 70% de los perfiles son hombres. Shaadi sirve sobre todo si sos mujer.

Entonces pienso y deseo unir soledades. Samrita y mi amigo indio. Los voy a presentar. Se imaginan?

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carroza en el Republic Day “Beti Bachao, Beti Padhao” significa proteger y educar a las niñas.

Así es India

El sábado a la noche llamamos a Mamila a que oficie de niñera para poder irnos a una cena en la casa de una argentina amiga. Amo que este blog nació siendo un medio para contar el crecimiento de mi hija y casi que ni la nombro, las veces que hablo de ella son para contar cómo la dejo a cuidado de otros para salir a hacer mi vida. Bien, continúo pues ya hablé suficiente de mi hija por hoy.

Cuestión que había latinoamericano variado y yo, cómo siempre, hiperventilé y me emocioné tanto que terminé cantándole el tema de la novela María la del Barrio a la cónsul mexicana, a un chileno le dije que me da mucho asco la palabra “pololo” y en un momento interrumpí una charla profunda de política entre andrés y un funcionario colombiano para decir “vengan que se armó la fiesta negra”. No sé bien qué carajo es una fiesta negra mas me pareció propicio evocar ese vocablo pues tenía dos vinos Norton encima.

El domingo, como todos bien sabemos, tenía turno para que el curandero Patricio me saque el diablo de adentro mas recibí un whatsapp de mi amiga miembra de secta Samrita en el que me decía que la mujer de Motia Khan que había sufrido el aborto espontáneo el domingo anterior se había escapado del hospital y al seguir con fiebre volvió a internarse pero en otro hospital. Así que tuvimos que posponer a Patricio y quedamos en encontrarnos en el centro de Delhi para ir juntas a este hospital que queda en los quintos infiernos.

Nos encontramos a las 3 de la tarde en una de las estaciones de la Yellow Line del Delhi Metro. El subte de Delhi no sólo es genial y limpio y la frecuencia es óptima sino que llega a todos lados. No es como en argentina que tenés una parada cada cuatro cuadras mas si te caés un toque del mapa ya no podés contar con el subte, acá llega muy lejos y constrantemente están construyendo estaciones nuevas. Esta estación estaba un poco muerta, no había ni el loro así que no encontramos ningún Auto Rickshaw que nos acercara al Hindu Rao Hospital, que quedaba a unas quince o veinte cuadras. Apenas encontramos a un cycle rickshaw wallah que se ofreció a llevarnos a ámbas. Yo estaba reticente pues me molesta que el tipo tenga que cargarnos a las dos, pero Samrita me dijo que están acostumbrados y que no joda y yo soy muy dócil y bastante vaga para caminar así que accedí.

Ni bien arrancamos ya era todo una lágrima pues ibamos a paso de tortuga y el camino era todo de subida. Entonces el tipo nos preguntó a qué nos dedicábamos y le contestamos que al trabajo social. “¿Y ayudan a la gente? porque tengo un amigo que necesita ayuda”.

El hombre nos contó que un amigo suyo tuvo un accidente con su rickshaw, lo chocó un auto y casi se muere. Lo salvaron pero perdió una pierna. Obvio el auto no paró, en este país los autos no paran cuando atropellan a alguien, menos si ese alguien es pobre. Entonces este pobre hombre pasó un mes en el hospital y ya le habían dado de alta pero sin una pierna no podía hacer más su trabajo de rickshaw puller, así que él, su mujer y sus siete hijos estaban sobreviviendo con ayuda de los otros pullers como él que le llevaban alimentos pero que estaban desesperados.

Con Samrita nos miramos y automáticamente le dijimos que íbamos a ayudar a su amigo, que nos diera su dirección.

Lo bueno de Samrita es que es como yo pero en versión india, no lo piensa ni un minuto, le sale ayudar como a mí, se mete en bardos que muchos evitarían igual que yo. Es como tener una compinche del trabajo social. La amo.

Charla va charla viene llegamos a una zona de subida que estaba completamente desolada de humanos mas REPLETA DE MONOS. No les puedo decir cuántos había pero seguro más de cien. Salían por todos lados. Era el camino y a los costados mucha vegetación y monos. Sin humanos, sin casas. árboles y monos. Samrita me dijo que mejor bajáramos porque el camino era demasiado empinado para que el puller tire del carro. Yo le dije “sabías que estos monos nos pueden comer el cerebro?” “sí, no los mires a los ojos, caminá sin llamar la atención y por el amor de dios NO SAQUES LA CÁMARA.” Ahí me morí de susto porque yo hice un chiste y Samrita, que se crió en medio de la selva en Assam, no se estaba riendo, estaba tan asustada como yo.

Pasamos entre los monos asesinos y llegamos al hospital de la muerte.

No les puedo describir el lugar pero imaginen un descampado horroroso y una construcción enorme tipo el posadas en el medio. Así es el Hindu Rao hospital.

El interior parecía haber sufrido un atentado de bomba. Estaba destruido, sucio y la gente acampando en el piso pues a veces esperan días y días hasta que alguien les da bola.

Nos encontramos a la pobre Kamlu que estaba tirada, ensangrentada y volaba de fiebre. Samrita fue a hablar con los doctores y volvió diciendo “hay que esperar porque ahora no pueden atendernos”.

Un segundo me quedé esperando y pensé ¿qué haría Andrés en mi lugar? Me lo imaginé gritando y peleándose con todo el equipo médico entonces decidí probar suerte e ir a hablar haciendo uso de mi mejor blancura occidental.

“es que no la pudimos atender porque tenemos dos bebés que están a punto de morir, ella no es prioridad”

“el bebé de ella murió primero, hace una semana, y todavía lo tiene adentro, así que sí es prioridad”.

En menos de diez minutos estaba en una cama con una via puesta. Así de fácil.

Después de un rato llegó la hermana de Kamlu y nos volvimos a nuestras casas. Cuando pasamos por la zona de los monos, vimos desde el auto rickshaw que estaban atacando a un perro. Una camioneta que llevaba a un becerro todo ornamentado paró y sus ocupantes bajaron a ayudar al perro exponiéndose a los monos asesinos y sin poder hacerles nada, porque el mono es un animal sagrado.

“así es India” dijo Samrita.

India en su máxima expresión, respondí yo.

La tolerancia o Cómo me anoté en la jornada del curandero Patricio.

Ya cumplimos seis meses en India y esas épocas donde me agarraba la chiripiorca y no salía sin el clona en la cartera quedaron atrás.

Creo que fue en septiembre donde dije “OK, necesito medicación” y arraqué la búsqueda de un psiquiatra indio que me recete algo para pensar menos. Estaba muy bipolar: a las 4 de la tarde llegaba a casa y le gritaba a Andrés “soy feliz, soy muy muy feliz” y a las cinco menos cuarto estaba pensando que seguro me estaba por morir, que el mundo es una mierda y viendo todo absolutamente negro. Así todos los días.

Mi búsqueda de psicólogo en india fue un fracaso pues esta gente no conecta con sus emociones. Les chupa un huevo lo que sienten, ellos trabajan, piensan en cuando casarse, comen y festejan. Nadie piensa “a ver, ¿estoy bien o estoy del orto?” y saben què? los aplaudo. Lejos estamos nosotros los argentinos que absolutamente todo el tiempo estamos cuestionando cada decisión que tomamos o cada emoción que sentimos. Acá eso no tiene lugar porque o te estás cagando de hambre y pasás 24 horas diarias pensando en llegar a la noche con la panza llena o estás podrido en plata y reemplazás el malestar gastando. Aparte la gente labura 24/7 y sin vacaciones, imaginen que no existe “buen fin de semana” en hindi pues el concepto de descanso el fin de semana es relativamente nuevo para ellos.

La cosa es que finalmente fueron pasando los días y todo ese miedo se fue, ya me siento en casa y tranquila. Sólo hay dos cosas que aún no he superado y son menores mas me molestan un poco: La gula y la falta de amigos.

En el bendito país de Lord Ganesh no está de moda ser flaca. El modelo de mujer acá dista mucho del argentino, en las publicidades no ves chicas escuálidas, e incluso cuando alguna tiene que aparecer en ropa interior tienen panza. No existen los productos light y TODO, ABSOLUTAMENTE TODO plato de comida tiene litros de aceite.

Acá se vende manteca de medio kilo para arriba, ¿quién va a querer la de cien gramos si esos cien gramos alcanzan solamente para un sánguche? Sí, leyeron bien, esta manga de seres humanos agarran un pan lactal, le untan cien gramos de manteca a temperatura ambiente y le enchufan el otro pan como si no se tratara de un acto casi criminal.

Si las botellas de litro de aceite Cocinero se vendieran en este país, me la juego que le cortarían el pico dosificador pues con ese pico diminuto no sale el medio litro de aceite necesario para cada brebaje.

Y, obvio, todo es frito. Se te mancha la ropa con comida y al toque notás que esa delicia que estás manducando te deja una aureola de aceite tal que tenés que tirar la remera a la basura.

Encima este país te obliga al sedentarismo. Salís a la calle y hay 40 tipos esperándote para llevarte a donde vayas, no te ocupás de la casa porque tenés mucama, niñera, jardinero y la mar en coche. Salís a correr y en cada esquina te arremeten 40 niñitos mancos a pedirte rupias. Si no hace demasiado calor, el frío viene con todo el smog de la cuidad más contaminada del planeta.

Este estilo de vida de holgazanería y manjares lleva, como todos sabemos, a la gordura flacida. Y esa es la gordura más nefasta, pues incita al cachetazo. El que ve a un gordo flacido y no siente deseos de azotarle, que tire la primera piedra.  Cuando yo estaba en plena época de vigorexia, corría y hacía aparatos y tenía las piernas de gabi sabatini. estaba un tanto MACIZA sí, pero al menos tenía algo de tonicidad. Ahora estoy rolliza y blanda.

En cuanto a la falta de amigos, si bien están las francesas y mi amiga colombiana, no tengo suerte con los nativos.

Recuerdan a mi amigo indio? Bueno, no fui a su cumpleaños y me hizo una escena como si lo hubiese plantado en el altar. Yo no tengo doce años, chicos, no voy a tu cumple, te cae como el culo, OK, resolvemos en 10 minutos pero no me sermonees ni hables de “un amigo es un tesoro que hay que cuidar” pues chau chau.
Y con una chica india NOS ESTAMOS CONOCIENDO y todo iba viento en popa hasta que cuando le confesé mi ateísmo me contó que ella tampoco es religiosa pero sí creía en un curandero llamado Patricio. Acto seguido me invitó a su jornada de curación este domingo donde vas al mediodía, te dan un token y esperás horas hasta que llega tu turno y Patricio, mediante la imposición de manos, te saca el problema que te aqueja.
Si bien para mí dios y el curandero patricio son la misma cosa, enterarme de que mi nueva amiga amorosa y con conciencia social adora a un curandero dañó las fibras de mi corazón.

Pero saben qué? si algo he aprendido en estos meses es a juzgar menos, a TOLERAR lo que no comparto (menos en el caso de mi amigo indio jiji) y a ser menos quejosita.  Así que hoy me subi a un rickshaw que me dejó en un lindo parque donde corrí y casi me olvidé del frío y la contaminación y este domingo voy a ir con mi nueva amiga a la jornada de curación del curandero Patricio. Cuando me toque mi turno le diré que me cure de ser una gorda nefasta.

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esta chica ávida del sánguche, en india es una sílfide.

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bread pakora. sí, es lo que parece: un sánguche frito.

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el curandero Patricio en acción

Good Morning Motia Khan

Esta mañana llegamos a Motia Khan pensando que sería una jornada tranquila. Bueno, NO LO FUE.

Teníamos turno en el Sir Ganga Ram Hospital para llevar a Guldesh, el hermano de Adeeb que también muestra signos de raquitismo. La idea era llegar al refugio, repartir leche y avena e irnos al hospital con el niño y el padre.

Ya ni bien nos pusimos a repartir la comida vino una madre a contarnos que su bebé estaba con diarrea. Después Aarti, una de las niñas que ahora empezó a ir a la escuela tenía una herida en la planta del pie que estaba infectada. Luego una que había perdido un embarazo y no se sentía bien.

Mientras Samrita (una chica india que ahora trabaja con nosotras) nos hacía de intérprete, yo subí al tercer piso a ver por qué Chena, Chulbuli y la bebita menor no habían bajado a desayunar. Resulta que me encuentro con la madre tirada en el piso retorciéndose de dolor y las tres hijas a su lado llorando. La mujer (que tiene 28 y parece de 45) se peleó con el marido anoche y se tomó 20 pastillas de diclofenac y paracetamol. Llamé inmediatamente a mi amiga médica y me dijo que el paracetamol la podía matar, que era muy tóxico y junto con el diclofenac eran una bomba para el hígado. Que tenía que ir al hospital.

El martes pasado fueron unos médicos del gobierno al refugio y dijeron que volverían hoy así que decidimos esperarlos y llevar al niño al hospital. Dos horas de ir y venir, ya me muevo como pez en el agua en los hospitales indios. Análisis de sangre, radiografías y la semana que viene llevarlo de nuevo a ver los resultados de los exámenes y arrancar un tratamiento.

Listo, pensé, todo marcha sobre ruedas.

Fue terminar de decir eso y Samrita que me llama para decirme que los médicos no iban a venir, que la mujer estaba muy dolorida y que qué hacíamos. Volví al refugio a devolver a Guldesh y al padre y la vi a Chenita sola. Siempre está sola, es la hija del medio y Chulbuli, que tiene seis años, se encarga de la hermanita de uno, así que de Chena se encarga la madre y a veces. Le hice upa y sentí muchas ganas de dejar a la mujer internada y llevarme a las tres niñas a mi casa. Ya sé que no es lo que conviene, ya sé que no es justo para mi familia y todo lo que quieran, pero es demasiado doloroso verlas tan solas y desamparadas y no hacer nada.

Llamamos a una ambulancia, le pedimos a una vecina que cuide a las niñas y nos fuimos Samrita y yo a un hospital público cercano a llevar a la mujer.

Yo temblaba de miedo pues ya sé que los hospitales públicos son lugares donde va la gente sin recursos y encima imaginen en Delhi y en Old Delhi, o sea lo peor de lo peor.

La vieron los doctores más secos que conocí en mis 30 años (OK, 32) y nos dijeron que tenía que quedarse tres días pues es un caso de intento de suicidio y había intervención policial. Le respondimos que las tres niñas no pueden quedarse solas por el riesgo a morir de hipotermia (en Motia Khan en la última semana murieron 3 hombres de frío) y por el riesgo de abuso. Entonces nos dijo que le dieramos sales, un antiácido y que esperaramos a ver cómo sigue.

Nos volvimos en auto rickshaw y de camino paramos en una farmacia para comprar los remedios. Le preparamos una botella de agua con sales y la pastilla que se tiene que tomar.

Nos quedamos un rato en la escuela atendiendo otros casos mientras las ratas nos pasaban entre las piernas. Uno de los casos es el de una mujer del refugio que nos pidió ayuda pues está embarazada de dos meses y no quiere tener al bebé. Con Samrita le dijimos que la vamos a ayudar y nos miró aliviada.

Cuando nos estábamos yendo miré a Chena que estaba sola en el piso llorando. Por un segundo pensé en llevármela. Pensé en cómo cambiaría su vida si la crio yo. En todo lo que la consentiría. En que ya no tendría que estar casi desnuda con los mocos colgando con este frío. Que esas piernas ya no serían dos palitos. La abracé una vez más, se la dejé a la madre y nos fuimos.

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Chena (Panga)

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asi pasamos un buen rato cada dia.

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Chúlbuli

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acá sólo se ven dos pero había tres ratas en plena reunión muy panchas.

My name is Tina

Hoy empecé mi curso de Hindustani al que voy con las francesas. Es hindustani y no hindi puro porque es un curso corto especialmente para movernos en la calle y en el refugio, y mientras que en algunos estados de India se habla hindi puro, en Delhi el hindi está mezclado con urdu (el idioma nacional de Pakistan), por eso hindustani.

Cuando nos presentamos, la profesora avisó que probablemente le cueste recordar los nombres ya que los nombres franceses no le son muy familiares y la entiendo perfectamente ya que trabajando en Buenos Aires yo tenía memoria prodigiosa con los nombres de los chicos y acá me cuesta UN PERÚ recordarlos pues sus nombres me suenan rarísimo. OK con los comunes como Rahul, Vijay, Prya, Roshni. Pero después tenés chulbule, kajal, Aarti, Adeeb, Guldesh y los demás no los escribo porque francamente no me los acuerdo. También hay nombres graciosos y si bien no llegan a la rareza de los uruguayos, hay quienes se llaman Lovely o Happy. Que en un niño es tierno pero de repente ves a un tipo con una cara de violador serial que se la pisa y te dice que se llama Lovely y te da un toque de cosa.

Volviendo a la clase, cuando me tocó a mí dije Tina y ella respiró aliviada. Le dije que en realidad mi nombre es Agostina pero que Mamila me lo había cambiado porque Agostina es imposible de pronunciar para los indios. Entonces me contó que las mujeres cuando se casan tienen la posibilidad de cambiar su nombre. Ya sea porque no les gusta o en el caso de que se llamen igual que la suegra (y eso no está bien visto) la mujer elige un nombre nuevo y durante la boda sucede la transformación.

Tanto ayer como hoy estuve en dos hospitales, ayer con mi amiga Sophie porque teníamos turno con Mathew Varguese, el super cirujano ortopedista que nos habían recomendado. Resulta que luego de ir de acá para alla y de que le hicieran radiografías el doctor dijo que es imposible la cirugía (el accidente fue hace 3 años) sin antes tenerla de uno a dos meses internada para ir moviendole el femur a donde debe estar para luego recién operarla. Que si bien no va a quedar perfecta, va a caminar muchísimo mejor y su vida mejorará notablemente.

Hablamos con la trabajadora social y como es un hospital privado, nos pueden hacer un descuento pero nunca pueden operarla gratis aunque es indigente. Hoy la buena noticia es que en el hospital publico tenemos a una francesa que vive en Delhi y trabaja en el hospital hace muchos años y nos dijo que si bien Varguese es un genio, la tracción previa a la cirugía se puede hacer gratis en el público, que ella puede conseguirnos una cama.

Por suerte la familia de Sargi aceptó aunque nosotras teníamos dudas de si iban a querer tenerla internada seis semanas y si alguien podía acompañarla. Pero claro, ilusas, tanto la niña como su familia saben que en el hospital no va a pasar frio ni hambre y que obviamente va a mejorar, así que están contentos.

Hoy volvimos a llevar a Adeeb, el nene con raquitismo, ya que el gastroenterólogo y pediatras querían ver el resultado de la biopsia. Antes de darnos el diagnóstico lo pesaron y me partió el alma ver que con seis años pesa menos que mi hija. trece quilos.

Por suerte no es celíaco y su raquitismo tan severo se debe a falta de sol (no sale nunca del refugio) y a la mala nutrición. Tiene un tratamiento de inyecciones y mil suplementos más antibióticos para un problema en su duodeno.

Ahora nos queda llevar al hermanito mellizo de Adeeb el martes que viene pues también muestra signos de raquitismo y arreglar la internación de Sargi. Nos sentimos genial.

Cuando devolvimos a Adeeb al refugio entramos a la escuela y estaba llena de niñas. Sargi vino corriendo a abrazarnos. Que lindo trabajo tenemos.

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así quedó la cadera de Sargi por el accidente.

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casi no puede apoyar el pie

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Kajal y Sargi

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Adeeb enojado luego de su inyección.

Hong Kong, Macao, Nueva Delhi

Volvimos el domingo a la noche con unas ganas de pegarnos un corchazo épicas pues nos gustó mucho Hong Kong.

Entiendan por el amor de la pombayira que hasta la bandera es linda.

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Ni bien uno llega le toca enamorarse perdidamente de los mercados, los medios de transporte, los cerros verdes, la prolijidad de todo, el clima y largo etc.

Una de las cosas que me enamoró fue que la segunda vez que fuimos a Kowloon, en un mercado de Mong Kok me detuve a ver unos sellitos muy simpáticos y le pregunté el precio al viejito que los vendía. Me dijo que el que yo había elegido estaba 35 HKD y yo le tiré “twenty”. El viejo me miró con cara de orto, me sacó el sello de la mano y me gritó “GO! GO AWAY!”

Nos fuimos muertos de risa con Andrés. Que viejito amoroso.

Los últimos tres días de vacaciones los pasamos en Macao, una antigua colonia portuguesa que nos habría gustado más si no fuera que estábamos enloquecidos con Hong Kong y ya nada iba a poder superarlo. Macao es un antro de perdición lleno de casinos y malls gigantes donde si sos millonario y te gusta el juego la pasas de perlas, mas si no te interesa jugar y no te da el piné para comprar en marcas de lujo te quedan dos manzanas con restaurantes y casitas bajas que son amenas mas prescindibles. Igual es interesante la mezcla portuguesa y china y el último día fuimos a un parque a ver una pareja de pandas que China le regaló a Macao como símbolo de amistad en el 2009. Llegamos y ya se había muerto la hembra, quedaba el macho vivo, para el deleite de los visitantes. Luego, en un intento de que el día remonte intentamos cruzar a China mas nos sacaron carpiendo pues no teníamos visa. Seguimos de largo con el colectivo y terminamos en una playa con unos puestitos parecidos a los que hay en costanera sur, solo que en lugar de vaciopan te vendían pulpo, ojos de calamar rebozados, cabeza de pollo y otras rarezas que mi paladar no está preparado para degustar. Andrés, A.K.A “antes muerto que sencillo” terminó la noche eligiendo una anguila de la pecera de un restaurante de Taipa Village mientras yo lloraba de dolor.

Ni bien subimos al avión lleno de indios me acordé de que a la ida nos cruzamos con una familia india que vive en Canadá y habían venido a Delhi por un casamiento y nos preguntaron si estabámos en india de vacaciones. Cuando les contamos que vivimos acá por elección no lo podían creer. Al tipo no le entraba en la cabeza que pudiendo vivir en cualquier parte del mundo habíamos elegido vivir en India. “están locos? este lugar es un asco” repetía consternado. Me hizo acordar a esto:

Esta mañana arrancamos Motia Khan con buenas noticias, ya que una empresa se ofreció a ayudarnos mensualmente y con ese dinero podremos dar mejores desayunos en la escuela, comprar shampoo, jabón, cepillos de dientes y demás, pagarle a una chica que haga las veces de intérprete y nos ayude a enseñarle a los chicos las rutinas básicas de higiene diaria y abrir una zona de guardería para que una niñera se ocupe de los bebés y menores de 4 años así sus hermanas pueden ir a clases tranquilas, ya que hoy en día no asisten pues tienen a los hermanitos a su cuidado.

Esto es un avance increíble que cambia drásticamente la vida diaria de los chicos del refugio. De no tener absolutamente nada, pasan a comer todos los días, aprender a leer y escribir, tener un espacio de juego, asearse. Hoy llegamos y aunque el frío te cala los huesos ellos están descalzos, semi desnudos, sucios. Sabemos que va a llevar tiempo, pero este cambio es radical y a largo plazo. Estoy muy feliz.

Mañana llevo a Sargi a su consulta con un cirujano ortopedista muy capo que nos dio un turno para ver si es posible operarla y que vuelva a caminar bien. Hoy le llevé una bolsa con ropa limpia, shampoo, crema de enjuague, jabón, cepillo de dientes, pantuflas, peine y colitas para el pelo para que mañana vaya limpia a la consulta. Ni bien se lo di se fue a bañar, estaba loca de contenta.

Mañana es el cumpleaños de Julia, en un mes me voy a buenos aires, en marzo llega Martin. Más feliz no se puede estar.

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me muero fallecida con esta vista

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más lindo que tranvia de hong kong

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media hora de esta cosa para llegar al Buda Gigante.

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200 escalones faltaban para el buda este. Aguante Buda.

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un cachito de templo perfecto celestial

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el interior del templo. hiperventilo.

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Kowloon. No me puedo calmar.

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En macao te venden este snack

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El panda que quedó