Budín de peras al masala

Este blog ya parece “Las Aventuras de Samrita y Agostina en Motia Khan” más que otra cosa. No importa pues eso demuestra mi virtuosismo y capacidad de cambiar el tema del blog cada dos meses.

Ayer nuestra misión era censar a los inmates (como les llaman a los habitantes del refugio) y llevar a Akash a inscribirse a su futura escuela. Eso y el trabajo de rutina. Pues bien, obvio siempre hay imprevistos, el de ayer fue una bebita de cinco meses de la cual no teníamos registro y que parecía recién nacida. La madre adicta. La mamá de Chenna fue la que nos avisó que esta bebita se estaba muriendo en el piso tres. No sólo la bebé respiraba con mucha dificultad y estaba deshidratada sino que la madre se la estaba llevando a una ciudad vecina donde se lleva a cabo un ritual hunduísta de ocho días. Cuestión que después de revisar a la bebé y de convencer a la familia de que no podían ir a ningun lado, terminamos los padres, la bebé y yo en el Sir Ganga Ram Hospital.

Los dejé con los médicos y me reuní con Samrita y Akash. Akash es uno de esos niños de las películas que nació en la mierda pero vaya a saber cómo solito hizo su propio camino para escapar de todo lo horrendo de su vida. Él mismo rogó a su madre para que lo mandara a la escuela. Soportó malos tratos de sus compañeros por ser de la tribu Pardhu (más abajo aún que los dalits), salió a vender globos a las esquinas cada día después de la escuela para mantenerse y poder seguir estudiando. Cuando abrimos la escuela él pidió estudiar con los más grandes, a pesar de ya estar asistiendo a una escuela formal. Le gusta leer, sueña con aprender a tocar la guitarra. En fin, un chico que merece toda nuestra atención y apoyo. Él nos dijo que quería ir a la escuela de Rama Krishna y no a otra porque en esta hay deportes, teatro, música y computación. Entonces ahí fuimos a buscar el boletín y el pase a la vieja escuela para hacer los trámites nuevos.

Cuando llegamos al ministerio de educación subimos al piso diecinueve e hicimos el pedido. Nos dijeron que no era posible que Akash fuese a la escuela Rama Krishna porque le correspondía una cercana a su domicilio y esa pertenecía a otro barrio. A todo esto yo sólo veía las caras tristes de Akash y Sam mientras el hombre hablaba en hindi. Cuando terminó, Sam me tradujo camino al ascensor. Listo, no se pudo.

Yo, chanta argentina, le dije que de ninguna manera nos íbamos a quedar con esa respuesta negativa. Había que insistir.

– Decile que se va a mudar a lo de su tía que vive cerca de Rama Krishna, a ver si así podemos anotarlo.

Ahí volvimos para atrás y de nuevo el hindi. Entendí que nos mandaban al piso ocho a hablar con un tal Mr. Chopra. fuimos.

El tal Mr Chopra estaba comiendo gajos de manzana con masala y no tenía ni media gana de que le rompiéramos las pelotas. Sam entró y explicó en hindi. El tipo cero onda. Ante la insistencia de Sam, nos hizo pasar a todos a su oficina y al verme a mí me habla en hindi todo animado mientras me mete un gajo de manzana casi de prepo en la boca.

– Dice que si vos estuviste el año pasado en Hanuman Mandir. que te conoce de ahí.

– Ah, siiii, estuve! mirá vos, quién será este tipo pero sí, estuve.

El tipo chocho conmigo y yo sin tener idea de quién era y de cómo me había reconocido siendo que fui a ese templo un día solo y durante una hora. Buena memoria el viejito.

– Sólo porque vienen con esta señorita les hago el favor de ingresarlo a la escuela que pide. Porque me encantó cantar con ella las rimas en inglés y su budín de peras al masala estaba delicioso.

Cuando Sam me tradujo me di cuenta de que no era yo, se había confundido de chica. Ni estuve en un slum cercano cantando rimas con él y los niños pobres ni mucho menos cociné ningún budín de peras. Pero no tenía otra que seguirle la corriente al viejo y desear que no me preguntara nada hasta conseguir su firma y el sello en nuestro papel.

Me hice la que no entendía mucho, sonreí con mis mejores caras y dejé que Sam hiciera el resto. Después el tipo le hizo prometer a Akash que iba a estudiar y a asistir todos los días lloviera o tronase. Akash respondió que sí, que esa era la escuela de sus sueños.

Al salir, caminamos los tres por el largo pasillo y cuando estábamos por llegar a las escaleras besamos el sello de “aprobado”.

– Sabés, Tina, que sin vos y sin el budín de peras nunca hubiésemos conseguido esto, no?

-Sabés Samrita que yo no soy la misma extranjera que el tipo recuerda. Así que salgamos ya de este recinto que si vuelve a preguntarme otra cosa estamos fritos.

Y así, riéndonos nos fuimos los tres, saltando en una pata y festejando. Akash no paraba de darnos las gracias y de mirar el sello como si fuera una ilusión óptica.

Y para terminar la jornada, así porque somos muy enfermas y adictas a dar buenas noticias, le dijimos que no va a tener que caminar las treinta cuadras desde el refugio hasta la escuela, que el trayecto lo va a hacer en una bici que ya tenemos para él. DO RO GA.

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Sin filtro

El despertador sonó a las 7 am pero ya estaba despierta chequeando argentina. Siempre que me levanto me fijo las  notificaciones pues las horas más importantes de mi país me las paso durmiendo.

Tomé un té, me puse protector solar y mi buzo favorito que compré en Sarojini Market, una especie de La Salada donde se encuentran gangas si uno sabe revolver montañas de porquerías.

Me pasó a buscar mi amiga colombiana y nos fuimos charlando hasta el Liceo Francés. Desde ahí salimos a Motia Khan los martes miercoles y jueves. Charlamos en la puerta del colegio y saludé a tres colombianos que vinieron especialmente a conocer el Motia Khan. Estaban nerviosos por lo que podrían encontrar.

9 am Llegamos al refugio y se nos amontonaron una horda de niños mayor a la usual. Por los feriados de Holi no íbamos desde el martes pasado. Samrita y los indios nos recomendaron no ir porque el ambiente se pone pesado entre el alcohol, la fiesta y los polvos tóxicos, así que estaban excitados de vernos después de una semana de ausencia.

Subimos al primer piso y arrancamos con la distribución de leche y avena. Yo, como siemre, tuve un largo rato a Chenna en brazos e hice toda la repartija de leche, los juegos y las idas y vueltas con ella a upa. La gente se acerca y te habla para contarte lo que le pasa, entonces llamo a Samrita, ella traduce y entre las dos tratamos de dar una respuesta o derivar al que pueda dar lo que esa persona necesita. Básicamente escuchamos y atendemos los pedidos mientras la médica de hoy revisaba a los enfermos.

Me acerqué a los voluntarios colombianos y les pregunté cómo estaban pues los vi un tanto shockeados. Les dije “hoy es un día tranquilo, un día lindo”.

No terminé de decir la frase y entró el viejo sin ojo de la mano de dos niños de unos diez años. Los dos lloraban. La niña se corrió el pañuelo que la cubría y vimos que tenía el torso quemado. Lo que entendimos es que se había quemado con té cuatro días atrás. El hermano estaba más nervioso que ella. Lloraba y la agarraba fuerte de la mano. La médica la revisó y le limpió la quemadura antes de ponerle una pomada y vendas. Me emocioné viendo a esa niña que estando quemada, dolorida y rodeada de gente, respondía cada caricia o cada gesto con una sonrisa. No sólo aguantaba una curación que a cualquiera de nosotros nos tendria llorando y a los gritos sino que se encargaba de responder cada mirada de los que se acercaban a hablarle en un idioma desconocido.

Yo preferí no acercarme porque no quería darle más trabajo del que ya tenía.

Cuando mi amiga terminó con la niña siguió con una infección urinaria y un par de casos más. Luego se fue con el resto de voluntarios y francesas. Samrita y yo bajamos a la escuela a estar un poco con los chicos y a entregar los primeros dos kits de bordado para Sarji y Kajal. A Kajal le encanta coser y es muy hábil para las manualidades. Aparte decidimos darle un incentivo porque cumplió tres meses de asistencia perfecta en la escuela. Sargi es más rebelde y hace unas semanas la vieron aspirando pegamento. Su madre la castigó por eso y Samrita y yo le dijimos que si no paraba la internaríamos en una clínica de rehabilitación.

Bordamos una hora, corregimos ejercicios, ubicamos ciudades indias en el mapa, armamos rompecabezas, jugamos a deletrear nombres.

Salimos a la calle y me encontré con la niña quemada. No tenía ropa limpia para cubrirse y las vendas podían caer así que le dejé mi buzo preferido de sarojini. Le quedaba como vestido.

Atendimos un par de demandas más y nos fuimos a almorzar y a planear los pasos que faltan para la guardería y la esterilización de unas madres que nos pidieron ayuda. Son seis y la ONG india Samarpan, por suerte, está de acuerdo en acompañarlas en el proceso. En la puerta del café al que fuimos vimos a unos niños de Motia Khan que se dedican a mendigar la mayor parte del día y a veces ni estamos al tanto de que existen porque se van del refugio antes de que nosotros lleguemos. Hay que hacer algo. Nos tapa la pila de pendientes.

Un eggwrap picantísimo y un café más tarde salimos para Hati basti, otro de los proyectos de Samarpan. Es a orillas del río Yamuna, entre árboles y miles de flores y huertas. El clima está hermoso. Tenemos que repartir pilas y pilas de ropa donada. Por suerte la escuela llegó hace cuatro años a este lugar y hoy en día no es un infierno como Motia Khan. Todos obedecen y eligen ropa con paciencia. Terminamos y volvemos a la ciudad por un camino angosto de tierra. Esquivamos elefantes y camellos.

Son las 4 de la tarde, camino hasta la estación del metro, mi estación preferida: Mandi House. Estoy agotada. Me arrastro hasta mi casa. Voy a servirme agua y veo que Mamila hizo mi plato favorito pero no tengo hambre. Quiero acostarme y dormir 4 horas seguidas. En lugar de hacerlo, me pongo a escribir este post. En cinco minutos se va la niñera y me llega la hora de ser madre. Antes, apreto send y separo un bolso de ropa y jueguetes para la nenita quemada. Mañana se lo llevo.

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Kajal con su kit de bordado

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La nenita quemada con mi buzo de sarojini

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niño de Motia Khan que pide en la puerta del subte

Vuelta al Ruedo

Acabo de llegar de mi primer día en Motia Khan y estoy tan pasada de revoluciones que tuve que servirme una tacita de clona pues era eso o dormir cuatro horas de siesta reparadora y no puedo hacerlo porque tengo que seguir trabajando desde casa. Ya sé, mis amigos, que cada post que hago cuento que me dispenso una pastilla, ustedes deben pensar que soy pastillera, pero yo sé que no me juzgarán. 0,25 de clona y un vaso de agua no se le niegan a nadie.

Este post arranca cuando tomé el rivo y lo escribiré mientras surte efecto así que muy probablemente empiece trágico y termine con una bella melodía de Thalia de fondo y muchas florecillas y cuentos de felicidad. Ya veremos.

Apenas bajé de la estación de Metro Ashram Marg me tomé un cyclerickshaw que por hacer 15 cuadras me quiso cobrar 150 rupias. Mi amor. Le pagué 50, que es mas de lo que debería ya que es Old Delhi y la gente paga nada. -Volví con poca occidentalidad residual, pensé.

Apenas entré fui a saludar a la escuela, donde me encantó ver chicos nuevos que empezaron en el mes de febrero y, sobre todo, ver que Sargi y Kajal andan muy bien con los símbolos en hindi y muy prolijas con el abecedario. También aprendieron algunas frases en inglés y van limpias y peinadas (kajal sobre todo).

Subí al tercer piso porque no me aguantaba las ganas de abrazar a Chenna. La vi sentada en el piso, raquítica y pelada. Las piernas dos palitos como siempre. Está bien, todos tuvieron el virus, por eso están relativamente más flacos que antes de irme a Buenos Aires. Apenas me vio me abrazó y no me soltó hasta que me fui y no sin mucho llanto. La madre volvió a decirme que me la traiga a casa, que ella no la quiere porque ya tiene dos más. Igual sé que a veces se pone celosa de que que Chenna sea tan cariñosa conmigo asi que no es para tomar tan en serio.

Hablamos con algunas madres, casi todas quieren operarse para no quedar más embarazadas así que ese será uno de los desafíos para este año.

Dos horas después nos fuimos con Samrita a la estación del metro y tomamos un café con comida deliciosa para tener nuestra reunión sobre los temas pendientes. Samrita arracó con:

– podemos empezar a hablar de las muertes

– Cuántas hubo?

– Algunas. Ancianos, dos sobredosis, una mujer en circunstancia dudosa pues sufría violencia familiar pero murió envenenada. Uno se quemó, niños desaparecidos que no se sabe si están muertos.

– …

– la mujer que murió tenía cinco hijos. dos de ellos son del actual marido que le pegaba y éste se los llevó a un slum cercano. los tres restantes eran de un matrimonio previo, su ex marido que se tiró a las vías del tren hace ocho años así que esos niños hoy necesitan un hogar ya que no pueden quedar solos en motia khan porque seria muy peligroso. Hay que ocuparse de eso.

-Ok. Kajal me contó que Sargi empezó a inhalar pegamento hace unos días.

– Sí, ya hablé con ella, vamos a darle una oportunidad porque la amenacé con que si no deja y se enfoca en la escuela la vamos a internar en un lugar para superar su adicción y no va a poder volver a MK por tres meses.

– Sé que Kajal y Sargi son muy buenas con el bordado y les divierte mucho. Para el lunes voy a traer kits de bordado para ellas como regalo por haber asistido estos meses a la escuela y por sus progresos. Kajal se lo merece y Sargi tiene que desviarse de las drogas. Aparte necesitamos modelos para que las niñas que todavía no se engancharon y asisten sólo a veces a la escuela, como Chulbuli, se copen.

Después de darle con un caño a World Vision, una ONG católica que sólo va a sacar fotos y a llevarse nuestro crédito, concluimos con la urgencia de la guardería. No puede pasar más tiempo mientras esperamos que tal empresa o tal otra nos la banque. Hay que arrancarla cuanto antes. cada día, cada mes que pasan los más chicos tirados por ahi, mendigando, sin tocar un juguete, sin recibir una caricia, es un mes perdido. Es nuestra prioridad.

Terminamos la reunión y me subí al metro aceleradísima. Estoy como si no hubiese dormido en cinco días.

Es que a a veces me olvido que Motia Khan no es precisamente Rincón de Luz. Veo las caras felices, las fotos de los chicos mostrando sus cuadernos completos y siento que están mejorando. Pero la realidad es que hay una hora en que nosotros nos vamos, las maestras terminan de enseñar, se hace de noche y todo vuelve a ser un infierno. Un infierno al que están acostumbrados, pero no por eso es menos horrendo.

Hay unos cincuenta niños que no entran en nuestros números pues mendigan todo el día. Se van tan temprano y vuelven tan tarde que nunca llegamos a verlos. Tenemos que llegar también a ellos.

Hay años de trabajo por delante.

Pero como aprendí acá, es importante entender que no se puede cambiar a la india. No voy a solucionar nada del desastre demencial que vive su gente. Hay que aceptar que no se puede todo. Hay que trabajar en lo posible y enfocarse en lo positivo para no quedar internado en un psiquiátrico.

Eso haré.

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Kajal

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nominada a foto mas cursi del año

Introducción al calendario

Le pedí a mis compañeras que me manden fotos de Chennita para ver cómo estaba y mi muy amiga Samrita me contó que si bien está mejor, como tenía muchos piojos la pelaron. Al final me llegó su foto y sí, es verdad, está más cachetudita, así que probablemente su bajo peso se debía, otra vez, a los parásitos y la mala nutrición. Por suerte está encaminada y no veo la hora de volver para concretar la guardería así todos los chicos de menos de 6 que hoy en día deambulan porque no van a la escuela, tengan un espacio donde jugar y estar contenidos.

El último día que fui a Motia Khan atendimos a un chico de unos once años con un ojo morado por un golpe que le dio su mamá. Una madre que es una de las más dedicadas y su hijo siempre está prolijo y limpio y asiste a la escuela a diario. Es así, no es fácil vivir en Motia Khan y muchas veces estos accidentes suceden y tenemos que lidiar con ellos de una manera constructiva y no enfrentarnos a la madre por reventarle un palo de amasar en el ojo.

Esta madre es la que recibe los masajes con una crema especial para quemaduras porque tiene la mitad del cuerpo quemado. Pero se quemó antes de que yo llegara a Motia Khan así que nunca me habían contado cómo había sucedido. Resulta que el marido de esta mujer la prendió fuego y se prendió fuego a él también. La mujer logró salvar su vida con ayuda de los vecinos. El tipo murió.

Escuché atónita y le pregunté a la mujer por qué su marido había hecho semejante cosa.

Samrita me tradujo: “estaba frustrado y deprimido”.

Así que esa mujer, con la mitad del cuerpo quemado, hace lo que puede y mantiene bien a su hijo aunque muy de vez en cuando se frustre y le deje el ojo morado.

Con esta bella historia les quiero decir que no todo es malo en el refugio ni todo tan novelesco. Abrimos la escuela, sí, estamos llevando a los chicos al hospital, sí, pero no todo es abrir una escuela y llevar un médico. Se necesitan meses, años de dedicación para que estos chicos puedan torcer, aunque sea un poco, su destino. Nosotros los ayudamos a ellos y a cambio ellos nos enseñan a ser más valientes, a no enfocarnos en cosas que no valen la pena, a vivir el presente y disfrutar cada segundo de nuestro paso por el mundo.

Ahora estoy en Argentina, sí, pero mi mente está un poco con Chenna, con Sargi, con Adeeb, Gulvesh, las maestras, Samrita y la mar en coche.

Es por eso que me traje veintipico de los calendarios que armé para vender en india (es el tercer año que se vende el calendario pero este año fue armado por moi).

Los que quieran tener uno en sus cocinas o escritorios pueden mandarme mail a labonaerense@gmail.com y concretamos la entrega. Me quedo poco tiempo en Buenos Aires así que sólo los puedo llevar dentro de capital y zona Oeste y Sur.

Acá les dejo unas fotos, el calendario está en inglés y francés y sale 200 pesos.

Gracias en nombre de todo el Motia Khan 🙂

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Así es India

El sábado a la noche llamamos a Mamila a que oficie de niñera para poder irnos a una cena en la casa de una argentina amiga. Amo que este blog nació siendo un medio para contar el crecimiento de mi hija y casi que ni la nombro, las veces que hablo de ella son para contar cómo la dejo a cuidado de otros para salir a hacer mi vida. Bien, continúo pues ya hablé suficiente de mi hija por hoy.

Cuestión que había latinoamericano variado y yo, cómo siempre, hiperventilé y me emocioné tanto que terminé cantándole el tema de la novela María la del Barrio a la cónsul mexicana, a un chileno le dije que me da mucho asco la palabra “pololo” y en un momento interrumpí una charla profunda de política entre andrés y un funcionario colombiano para decir “vengan que se armó la fiesta negra”. No sé bien qué carajo es una fiesta negra mas me pareció propicio evocar ese vocablo pues tenía dos vinos Norton encima.

El domingo, como todos bien sabemos, tenía turno para que el curandero Patricio me saque el diablo de adentro mas recibí un whatsapp de mi amiga miembra de secta Samrita en el que me decía que la mujer de Motia Khan que había sufrido el aborto espontáneo el domingo anterior se había escapado del hospital y al seguir con fiebre volvió a internarse pero en otro hospital. Así que tuvimos que posponer a Patricio y quedamos en encontrarnos en el centro de Delhi para ir juntas a este hospital que queda en los quintos infiernos.

Nos encontramos a las 3 de la tarde en una de las estaciones de la Yellow Line del Delhi Metro. El subte de Delhi no sólo es genial y limpio y la frecuencia es óptima sino que llega a todos lados. No es como en argentina que tenés una parada cada cuatro cuadras mas si te caés un toque del mapa ya no podés contar con el subte, acá llega muy lejos y constrantemente están construyendo estaciones nuevas. Esta estación estaba un poco muerta, no había ni el loro así que no encontramos ningún Auto Rickshaw que nos acercara al Hindu Rao Hospital, que quedaba a unas quince o veinte cuadras. Apenas encontramos a un cycle rickshaw wallah que se ofreció a llevarnos a ámbas. Yo estaba reticente pues me molesta que el tipo tenga que cargarnos a las dos, pero Samrita me dijo que están acostumbrados y que no joda y yo soy muy dócil y bastante vaga para caminar así que accedí.

Ni bien arrancamos ya era todo una lágrima pues ibamos a paso de tortuga y el camino era todo de subida. Entonces el tipo nos preguntó a qué nos dedicábamos y le contestamos que al trabajo social. “¿Y ayudan a la gente? porque tengo un amigo que necesita ayuda”.

El hombre nos contó que un amigo suyo tuvo un accidente con su rickshaw, lo chocó un auto y casi se muere. Lo salvaron pero perdió una pierna. Obvio el auto no paró, en este país los autos no paran cuando atropellan a alguien, menos si ese alguien es pobre. Entonces este pobre hombre pasó un mes en el hospital y ya le habían dado de alta pero sin una pierna no podía hacer más su trabajo de rickshaw puller, así que él, su mujer y sus siete hijos estaban sobreviviendo con ayuda de los otros pullers como él que le llevaban alimentos pero que estaban desesperados.

Con Samrita nos miramos y automáticamente le dijimos que íbamos a ayudar a su amigo, que nos diera su dirección.

Lo bueno de Samrita es que es como yo pero en versión india, no lo piensa ni un minuto, le sale ayudar como a mí, se mete en bardos que muchos evitarían igual que yo. Es como tener una compinche del trabajo social. La amo.

Charla va charla viene llegamos a una zona de subida que estaba completamente desolada de humanos mas REPLETA DE MONOS. No les puedo decir cuántos había pero seguro más de cien. Salían por todos lados. Era el camino y a los costados mucha vegetación y monos. Sin humanos, sin casas. árboles y monos. Samrita me dijo que mejor bajáramos porque el camino era demasiado empinado para que el puller tire del carro. Yo le dije “sabías que estos monos nos pueden comer el cerebro?” “sí, no los mires a los ojos, caminá sin llamar la atención y por el amor de dios NO SAQUES LA CÁMARA.” Ahí me morí de susto porque yo hice un chiste y Samrita, que se crió en medio de la selva en Assam, no se estaba riendo, estaba tan asustada como yo.

Pasamos entre los monos asesinos y llegamos al hospital de la muerte.

No les puedo describir el lugar pero imaginen un descampado horroroso y una construcción enorme tipo el posadas en el medio. Así es el Hindu Rao hospital.

El interior parecía haber sufrido un atentado de bomba. Estaba destruido, sucio y la gente acampando en el piso pues a veces esperan días y días hasta que alguien les da bola.

Nos encontramos a la pobre Kamlu que estaba tirada, ensangrentada y volaba de fiebre. Samrita fue a hablar con los doctores y volvió diciendo “hay que esperar porque ahora no pueden atendernos”.

Un segundo me quedé esperando y pensé ¿qué haría Andrés en mi lugar? Me lo imaginé gritando y peleándose con todo el equipo médico entonces decidí probar suerte e ir a hablar haciendo uso de mi mejor blancura occidental.

“es que no la pudimos atender porque tenemos dos bebés que están a punto de morir, ella no es prioridad”

“el bebé de ella murió primero, hace una semana, y todavía lo tiene adentro, así que sí es prioridad”.

En menos de diez minutos estaba en una cama con una via puesta. Así de fácil.

Después de un rato llegó la hermana de Kamlu y nos volvimos a nuestras casas. Cuando pasamos por la zona de los monos, vimos desde el auto rickshaw que estaban atacando a un perro. Una camioneta que llevaba a un becerro todo ornamentado paró y sus ocupantes bajaron a ayudar al perro exponiéndose a los monos asesinos y sin poder hacerles nada, porque el mono es un animal sagrado.

“así es India” dijo Samrita.

India en su máxima expresión, respondí yo.

Good Morning Motia Khan

Esta mañana llegamos a Motia Khan pensando que sería una jornada tranquila. Bueno, NO LO FUE.

Teníamos turno en el Sir Ganga Ram Hospital para llevar a Guldesh, el hermano de Adeeb que también muestra signos de raquitismo. La idea era llegar al refugio, repartir leche y avena e irnos al hospital con el niño y el padre.

Ya ni bien nos pusimos a repartir la comida vino una madre a contarnos que su bebé estaba con diarrea. Después Aarti, una de las niñas que ahora empezó a ir a la escuela tenía una herida en la planta del pie que estaba infectada. Luego una que había perdido un embarazo y no se sentía bien.

Mientras Samrita (una chica india que ahora trabaja con nosotras) nos hacía de intérprete, yo subí al tercer piso a ver por qué Chena, Chulbuli y la bebita menor no habían bajado a desayunar. Resulta que me encuentro con la madre tirada en el piso retorciéndose de dolor y las tres hijas a su lado llorando. La mujer (que tiene 28 y parece de 45) se peleó con el marido anoche y se tomó 20 pastillas de diclofenac y paracetamol. Llamé inmediatamente a mi amiga médica y me dijo que el paracetamol la podía matar, que era muy tóxico y junto con el diclofenac eran una bomba para el hígado. Que tenía que ir al hospital.

El martes pasado fueron unos médicos del gobierno al refugio y dijeron que volverían hoy así que decidimos esperarlos y llevar al niño al hospital. Dos horas de ir y venir, ya me muevo como pez en el agua en los hospitales indios. Análisis de sangre, radiografías y la semana que viene llevarlo de nuevo a ver los resultados de los exámenes y arrancar un tratamiento.

Listo, pensé, todo marcha sobre ruedas.

Fue terminar de decir eso y Samrita que me llama para decirme que los médicos no iban a venir, que la mujer estaba muy dolorida y que qué hacíamos. Volví al refugio a devolver a Guldesh y al padre y la vi a Chenita sola. Siempre está sola, es la hija del medio y Chulbuli, que tiene seis años, se encarga de la hermanita de uno, así que de Chena se encarga la madre y a veces. Le hice upa y sentí muchas ganas de dejar a la mujer internada y llevarme a las tres niñas a mi casa. Ya sé que no es lo que conviene, ya sé que no es justo para mi familia y todo lo que quieran, pero es demasiado doloroso verlas tan solas y desamparadas y no hacer nada.

Llamamos a una ambulancia, le pedimos a una vecina que cuide a las niñas y nos fuimos Samrita y yo a un hospital público cercano a llevar a la mujer.

Yo temblaba de miedo pues ya sé que los hospitales públicos son lugares donde va la gente sin recursos y encima imaginen en Delhi y en Old Delhi, o sea lo peor de lo peor.

La vieron los doctores más secos que conocí en mis 30 años (OK, 32) y nos dijeron que tenía que quedarse tres días pues es un caso de intento de suicidio y había intervención policial. Le respondimos que las tres niñas no pueden quedarse solas por el riesgo a morir de hipotermia (en Motia Khan en la última semana murieron 3 hombres de frío) y por el riesgo de abuso. Entonces nos dijo que le dieramos sales, un antiácido y que esperaramos a ver cómo sigue.

Nos volvimos en auto rickshaw y de camino paramos en una farmacia para comprar los remedios. Le preparamos una botella de agua con sales y la pastilla que se tiene que tomar.

Nos quedamos un rato en la escuela atendiendo otros casos mientras las ratas nos pasaban entre las piernas. Uno de los casos es el de una mujer del refugio que nos pidió ayuda pues está embarazada de dos meses y no quiere tener al bebé. Con Samrita le dijimos que la vamos a ayudar y nos miró aliviada.

Cuando nos estábamos yendo miré a Chena que estaba sola en el piso llorando. Por un segundo pensé en llevármela. Pensé en cómo cambiaría su vida si la crio yo. En todo lo que la consentiría. En que ya no tendría que estar casi desnuda con los mocos colgando con este frío. Que esas piernas ya no serían dos palitos. La abracé una vez más, se la dejé a la madre y nos fuimos.

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Chena (Panga)

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asi pasamos un buen rato cada dia.

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Chúlbuli

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acá sólo se ven dos pero había tres ratas en plena reunión muy panchas.

My name is Tina

Hoy empecé mi curso de Hindustani al que voy con las francesas. Es hindustani y no hindi puro porque es un curso corto especialmente para movernos en la calle y en el refugio, y mientras que en algunos estados de India se habla hindi puro, en Delhi el hindi está mezclado con urdu (el idioma nacional de Pakistan), por eso hindustani.

Cuando nos presentamos, la profesora avisó que probablemente le cueste recordar los nombres ya que los nombres franceses no le son muy familiares y la entiendo perfectamente ya que trabajando en Buenos Aires yo tenía memoria prodigiosa con los nombres de los chicos y acá me cuesta UN PERÚ recordarlos pues sus nombres me suenan rarísimo. OK con los comunes como Rahul, Vijay, Prya, Roshni. Pero después tenés chulbule, kajal, Aarti, Adeeb, Guldesh y los demás no los escribo porque francamente no me los acuerdo. También hay nombres graciosos y si bien no llegan a la rareza de los uruguayos, hay quienes se llaman Lovely o Happy. Que en un niño es tierno pero de repente ves a un tipo con una cara de violador serial que se la pisa y te dice que se llama Lovely y te da un toque de cosa.

Volviendo a la clase, cuando me tocó a mí dije Tina y ella respiró aliviada. Le dije que en realidad mi nombre es Agostina pero que Mamila me lo había cambiado porque Agostina es imposible de pronunciar para los indios. Entonces me contó que las mujeres cuando se casan tienen la posibilidad de cambiar su nombre. Ya sea porque no les gusta o en el caso de que se llamen igual que la suegra (y eso no está bien visto) la mujer elige un nombre nuevo y durante la boda sucede la transformación.

Tanto ayer como hoy estuve en dos hospitales, ayer con mi amiga Sophie porque teníamos turno con Mathew Varguese, el super cirujano ortopedista que nos habían recomendado. Resulta que luego de ir de acá para alla y de que le hicieran radiografías el doctor dijo que es imposible la cirugía (el accidente fue hace 3 años) sin antes tenerla de uno a dos meses internada para ir moviendole el femur a donde debe estar para luego recién operarla. Que si bien no va a quedar perfecta, va a caminar muchísimo mejor y su vida mejorará notablemente.

Hablamos con la trabajadora social y como es un hospital privado, nos pueden hacer un descuento pero nunca pueden operarla gratis aunque es indigente. Hoy la buena noticia es que en el hospital publico tenemos a una francesa que vive en Delhi y trabaja en el hospital hace muchos años y nos dijo que si bien Varguese es un genio, la tracción previa a la cirugía se puede hacer gratis en el público, que ella puede conseguirnos una cama.

Por suerte la familia de Sargi aceptó aunque nosotras teníamos dudas de si iban a querer tenerla internada seis semanas y si alguien podía acompañarla. Pero claro, ilusas, tanto la niña como su familia saben que en el hospital no va a pasar frio ni hambre y que obviamente va a mejorar, así que están contentos.

Hoy volvimos a llevar a Adeeb, el nene con raquitismo, ya que el gastroenterólogo y pediatras querían ver el resultado de la biopsia. Antes de darnos el diagnóstico lo pesaron y me partió el alma ver que con seis años pesa menos que mi hija. trece quilos.

Por suerte no es celíaco y su raquitismo tan severo se debe a falta de sol (no sale nunca del refugio) y a la mala nutrición. Tiene un tratamiento de inyecciones y mil suplementos más antibióticos para un problema en su duodeno.

Ahora nos queda llevar al hermanito mellizo de Adeeb el martes que viene pues también muestra signos de raquitismo y arreglar la internación de Sargi. Nos sentimos genial.

Cuando devolvimos a Adeeb al refugio entramos a la escuela y estaba llena de niñas. Sargi vino corriendo a abrazarnos. Que lindo trabajo tenemos.

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así quedó la cadera de Sargi por el accidente.

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casi no puede apoyar el pie

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Kajal y Sargi

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Adeeb enojado luego de su inyección.

Hong Kong, Macao, Nueva Delhi

Volvimos el domingo a la noche con unas ganas de pegarnos un corchazo épicas pues nos gustó mucho Hong Kong.

Entiendan por el amor de la pombayira que hasta la bandera es linda.

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Ni bien uno llega le toca enamorarse perdidamente de los mercados, los medios de transporte, los cerros verdes, la prolijidad de todo, el clima y largo etc.

Una de las cosas que me enamoró fue que la segunda vez que fuimos a Kowloon, en un mercado de Mong Kok me detuve a ver unos sellitos muy simpáticos y le pregunté el precio al viejito que los vendía. Me dijo que el que yo había elegido estaba 35 HKD y yo le tiré “twenty”. El viejo me miró con cara de orto, me sacó el sello de la mano y me gritó “GO! GO AWAY!”

Nos fuimos muertos de risa con Andrés. Que viejito amoroso.

Los últimos tres días de vacaciones los pasamos en Macao, una antigua colonia portuguesa que nos habría gustado más si no fuera que estábamos enloquecidos con Hong Kong y ya nada iba a poder superarlo. Macao es un antro de perdición lleno de casinos y malls gigantes donde si sos millonario y te gusta el juego la pasas de perlas, mas si no te interesa jugar y no te da el piné para comprar en marcas de lujo te quedan dos manzanas con restaurantes y casitas bajas que son amenas mas prescindibles. Igual es interesante la mezcla portuguesa y china y el último día fuimos a un parque a ver una pareja de pandas que China le regaló a Macao como símbolo de amistad en el 2009. Llegamos y ya se había muerto la hembra, quedaba el macho vivo, para el deleite de los visitantes. Luego, en un intento de que el día remonte intentamos cruzar a China mas nos sacaron carpiendo pues no teníamos visa. Seguimos de largo con el colectivo y terminamos en una playa con unos puestitos parecidos a los que hay en costanera sur, solo que en lugar de vaciopan te vendían pulpo, ojos de calamar rebozados, cabeza de pollo y otras rarezas que mi paladar no está preparado para degustar. Andrés, A.K.A “antes muerto que sencillo” terminó la noche eligiendo una anguila de la pecera de un restaurante de Taipa Village mientras yo lloraba de dolor.

Ni bien subimos al avión lleno de indios me acordé de que a la ida nos cruzamos con una familia india que vive en Canadá y habían venido a Delhi por un casamiento y nos preguntaron si estabámos en india de vacaciones. Cuando les contamos que vivimos acá por elección no lo podían creer. Al tipo no le entraba en la cabeza que pudiendo vivir en cualquier parte del mundo habíamos elegido vivir en India. “están locos? este lugar es un asco” repetía consternado. Me hizo acordar a esto:

Esta mañana arrancamos Motia Khan con buenas noticias, ya que una empresa se ofreció a ayudarnos mensualmente y con ese dinero podremos dar mejores desayunos en la escuela, comprar shampoo, jabón, cepillos de dientes y demás, pagarle a una chica que haga las veces de intérprete y nos ayude a enseñarle a los chicos las rutinas básicas de higiene diaria y abrir una zona de guardería para que una niñera se ocupe de los bebés y menores de 4 años así sus hermanas pueden ir a clases tranquilas, ya que hoy en día no asisten pues tienen a los hermanitos a su cuidado.

Esto es un avance increíble que cambia drásticamente la vida diaria de los chicos del refugio. De no tener absolutamente nada, pasan a comer todos los días, aprender a leer y escribir, tener un espacio de juego, asearse. Hoy llegamos y aunque el frío te cala los huesos ellos están descalzos, semi desnudos, sucios. Sabemos que va a llevar tiempo, pero este cambio es radical y a largo plazo. Estoy muy feliz.

Mañana llevo a Sargi a su consulta con un cirujano ortopedista muy capo que nos dio un turno para ver si es posible operarla y que vuelva a caminar bien. Hoy le llevé una bolsa con ropa limpia, shampoo, crema de enjuague, jabón, cepillo de dientes, pantuflas, peine y colitas para el pelo para que mañana vaya limpia a la consulta. Ni bien se lo di se fue a bañar, estaba loca de contenta.

Mañana es el cumpleaños de Julia, en un mes me voy a buenos aires, en marzo llega Martin. Más feliz no se puede estar.

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me muero fallecida con esta vista

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más lindo que tranvia de hong kong

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holi

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media hora de esta cosa para llegar al Buda Gigante.

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200 escalones faltaban para el buda este. Aguante Buda.

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un cachito de templo perfecto celestial

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el interior del templo. hiperventilo.

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Kowloon. No me puedo calmar.

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En macao te venden este snack

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El panda que quedó

Feliz cumpleaños indio

Ayer fue mi cumpleaños y mi novio, alias antes muerto que sencillo, me regaló pasaje para volver a Argentina en febrero. Estoy que salto en una pata. No me puedo poner de mal humor hasta septiembre, más o menos.

Pasé un cumpleaños re lindo. No hice nada pues me estresa mucho juntar gente de distíntos círculos. Pienso si se aburrirán, si va a poder hablar este con aquel. Así que fui a Motia Khan, después llevamos a Adeeb (el niño con piernas torcidas) al hospital a que lo viera un ortopedista. Resulta que su problema es que tiene raquitismo y ya es un poco tarde para que quede cien porciento bien. Los estudios van a determinar la causa y el tratamiento dura de dos a tres años. Va a poder caminar mucho mejor. Prestamos atención a las fotos del hermano mellizo y se ve que tiene el mismo problema pero mucho menos atenuado. La semana que viene iremos por los estudios y llevaremos a Guldesh a que lo revisen.

Otro regalo de cumpleaños fue ver a Sargi toda peinadita y prolija yendo a la escuela. Me mostró su cuaderno con las tareas que tenía hechas. Es su segunda semana de escuela y tiene diez años. Para los que todavía no saben, cuando Sargi tenía siete la atropelló un auto y obviamente no paró ni para llevarla a un hospital. Ella quedó con displacia de cadera y en el hospital le dijeron que la operación salía 20000 rupias, o sea unos 400 dólares. La familia no tenía ese dinero y quedó con el hueso del fémur salido y así fue soldando. Con los años soldó de modo que apoya con un pie y el otro apenas con el dedo gordo del pie. Tampoco puede sentarse. El cinco de enero tenemos turno con un cirujano especialista en operaciones de este tipo. Vamos a ver qué nos dicen. Ella está tan contenta de que va a ir a un médico que hizo un cambio radical. Hace un mes era peleadora, medio salvaje. No quería ir a la escuela. Hoy, un mes y un poco de bola especial y cambió tanto.

Hace un frío demencial y no tengo ropa de invierno, ya les conté en otro post. Hoy, con los datos de las latinas, fui a Sarojini Nagar Market y encontré la parte western.

Es como la salada a cielo abierto, cientos de puestos con harapos que uno no sabe si son usados o simplemente están sucios por el polvo o el meo de las ratas del lugar. Lo que ocurre es que entre tanta porquería hay verdaderas JOYAS. No es cómodo. Hay que prestar atención y revolver entre bultos. Pero la recompensa es bella. Me traje sweateres de Zara por 100 rupias, o sea 25 pesos. Uno de Banana Republic de 30 pesos y un tapado que andrés dice que es de vieja pero está nuevo y salió 150 pesos. ALTA GANGA. Volveré.

El lunes pasado empecé un curso de fotografía. La página web del instituto lo pintaba como un palacio mas es una covacha inmunda llena de cables pelados. Encima en el horario que elegí sólo somos dos. Una india rica y yo. La muy zorra ni bien se enteró de qué cámara uso fue y se compró el modelo siguiente y una lente de 700 dólares. India envidiosa, no sabés ni prender la cámara, no presumas.

Hoy le conté que fui a Sarojini y me dijo que ella no va pues le da miedo el cúmulo de gente. Y sí, para pagar 25 pesos hay que revolcarse en el barro. Pero bien que vale la pena.

El profesor es genial y sus fotos son buenísimas, así que no me siento para nada estafada, al contrario. Amo que seamos dos y amo por sobre todas las cosas que la india no entienda una mierda y yo responda todo bien. Estoy a un paso de caer gorda. Una respuesta correcta más y la india se va para no volver, así que la mantengo contenta con chocolates y dejándola contestar alguna que otra cosa.

Hoy venía escuchando mi canción favorita del mes en un autorickshaw y pensé en que de una vez por todas siento que lo más difícil ya pasó. Ya pasé la etapa de miedo, susto, desesperación, tristeza. Ahora me siento cómoda y en casa. Se viene lo mejor.

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sargi con su cuaderno

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Adeeb y su mamá después de que le sacaran sangre.

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Sarojini Nagar

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así son los puestos. hay 400 mil.

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uno de los buzos que me compré en este maravilloso antro

Curiosidades

Hoy estaba en el metro y pensé en contarles curiosidades de esta parte del mundo que fui descubriendo y llamaron mi atención:

En cada estación de subte hay un puesto con maquinas que escanean tu bolso y oficiales que te pasan el detector de metales por el cuerpo para asegurarse de que no lleves una bomba. Todo el tiempo la voz del subte que nombra las estaciones te recuerda que cualquier paquete, juguete o recipiente abandonado puede ser una bomba.

En el andén del metro hay una zona con carteles que indican que ahí para el vagón de mujeres. No es una sugerencia: los hombres no pueden subirse en el vagón y si intentan subir las mujeres le dicen de todo. El vagón de mujeres existe para evitar los manoseos violentos que dicen que son moneda corriente, yo nunca lo viví.

Hay tanto smog en Delhi que el cielo nunca está competamente celeste. También hay una bruma constante que es linda, aunque significa que hay mucho smog y tosés como loco. Mucha gente se cubre para protegerse de la contaminación del aire y del polvo, ya que como no llueve hace cuatro meses, vuela un polvo que me hace recordar Puente la Noria como un paraíso terrenal.

En india está prohibido que el ecógrafo te diga el sexo de tu bebé. Obvio que podés tener la suerte de que el tipo haga algún gesto para que tengas una idea, pero generalmente lo hacen sólo con los extranjeros. Se prohibió ya que muchas parejas, luego de saber que el bebé era una niña, decidían abortar.

Cuando nace un bebé no se le elige nombre hasta que tiene al menos una semana. La razón es que como tantos bebés mueren en los primeros días de vida, que no tenga nombre hace todo más facil si el bebé no sobrevive.

Los indios no tienen sexo nunca. Quiero decir, sí tienen, pero muy poco. Primero, tienen que esperar hasta casarse. Es muy común encontrar indios de 25, 27 años y vírgenes. Entonces se los ve o súper infantiles o frustrados o pajeros. Imaginen que tienen acceso al porno pero no la ponen nunca. Se enferman. Tanto, que las violaciones en India son muy, muy frecuentes.

Como si esto no fuera poco, la realidad de muchísimos hombres de la India rural es viajar a las ciudades para trabajar y volver a su pueblo sólo una vez o dos al año. El resto del tiempo trabajan sin descanso. Y no la ponen nunca.

Toda la familia ahorra una cantidad desmesurada de plata para la boda de la hija mujer. La prioridad es casar a la hija mujer y padres y hermanos deben trabajar y endeudarse hasta la manija para la boda y los regalos con los que la hija será recibida por su nueva familia. Entre el vestido, la comida para tanta gente, las flores, el oro y demás, la familia puede endeudarse de por vida.

La mujer que queda viuda puede ser expulsada de la familia, pero si tienen suerte y sus parientes políticos  la quieren, pueden ofrecerle casarse con un hermano del muerto u otro hombre de la familia.

Los indios desayunan, almuerzan y cenan lo mismo: lentejas con arroz. Los olores a comida son siempre los mismos, sean las ocho de la mañana o la una de la tarde.

Los indios se pintan el pelo de naranja cuando tienen canas. Naranja fuego. Les queda un tanto desagradable pero ellos adoran.

A medida que recuerde más cosas les iré contando pues sé que les re interesa (?).

Se pensaron que iba a pasar un post sin hablar de pobres? ILUSOS. Motia Khan anda muy bien, (bueno, muy bien en el sentido positivo e inocente, claro) y la escuela funciona cada día mejor. Tenemos dos chicos que necesitan ser operados, uno pues nació con las piernas torcidas y no puede caminar bien y otra, de diez años, que fue atropellada por un auto cuando tenía siete años y se descaderó, pero como no tenían las 20000 rupias que necesitaban para la operación, la niña quedó así y hoy renguea y no se puede sentar. Los vamos a llevar a ambos a un traumatólogo a ver qué se puede hacer. Ya les contaré.

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Delhi Metro

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gente no china protegiéndose del smog y el polvo.

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