Budín de peras al masala

Este blog ya parece “Las Aventuras de Samrita y Agostina en Motia Khan” más que otra cosa. No importa pues eso demuestra mi virtuosismo y capacidad de cambiar el tema del blog cada dos meses.

Ayer nuestra misión era censar a los inmates (como les llaman a los habitantes del refugio) y llevar a Akash a inscribirse a su futura escuela. Eso y el trabajo de rutina. Pues bien, obvio siempre hay imprevistos, el de ayer fue una bebita de cinco meses de la cual no teníamos registro y que parecía recién nacida. La madre adicta. La mamá de Chenna fue la que nos avisó que esta bebita se estaba muriendo en el piso tres. No sólo la bebé respiraba con mucha dificultad y estaba deshidratada sino que la madre se la estaba llevando a una ciudad vecina donde se lleva a cabo un ritual hunduísta de ocho días. Cuestión que después de revisar a la bebé y de convencer a la familia de que no podían ir a ningun lado, terminamos los padres, la bebé y yo en el Sir Ganga Ram Hospital.

Los dejé con los médicos y me reuní con Samrita y Akash. Akash es uno de esos niños de las películas que nació en la mierda pero vaya a saber cómo solito hizo su propio camino para escapar de todo lo horrendo de su vida. Él mismo rogó a su madre para que lo mandara a la escuela. Soportó malos tratos de sus compañeros por ser de la tribu Pardhu (más abajo aún que los dalits), salió a vender globos a las esquinas cada día después de la escuela para mantenerse y poder seguir estudiando. Cuando abrimos la escuela él pidió estudiar con los más grandes, a pesar de ya estar asistiendo a una escuela formal. Le gusta leer, sueña con aprender a tocar la guitarra. En fin, un chico que merece toda nuestra atención y apoyo. Él nos dijo que quería ir a la escuela de Rama Krishna y no a otra porque en esta hay deportes, teatro, música y computación. Entonces ahí fuimos a buscar el boletín y el pase a la vieja escuela para hacer los trámites nuevos.

Cuando llegamos al ministerio de educación subimos al piso diecinueve e hicimos el pedido. Nos dijeron que no era posible que Akash fuese a la escuela Rama Krishna porque le correspondía una cercana a su domicilio y esa pertenecía a otro barrio. A todo esto yo sólo veía las caras tristes de Akash y Sam mientras el hombre hablaba en hindi. Cuando terminó, Sam me tradujo camino al ascensor. Listo, no se pudo.

Yo, chanta argentina, le dije que de ninguna manera nos íbamos a quedar con esa respuesta negativa. Había que insistir.

– Decile que se va a mudar a lo de su tía que vive cerca de Rama Krishna, a ver si así podemos anotarlo.

Ahí volvimos para atrás y de nuevo el hindi. Entendí que nos mandaban al piso ocho a hablar con un tal Mr. Chopra. fuimos.

El tal Mr Chopra estaba comiendo gajos de manzana con masala y no tenía ni media gana de que le rompiéramos las pelotas. Sam entró y explicó en hindi. El tipo cero onda. Ante la insistencia de Sam, nos hizo pasar a todos a su oficina y al verme a mí me habla en hindi todo animado mientras me mete un gajo de manzana casi de prepo en la boca.

– Dice que si vos estuviste el año pasado en Hanuman Mandir. que te conoce de ahí.

– Ah, siiii, estuve! mirá vos, quién será este tipo pero sí, estuve.

El tipo chocho conmigo y yo sin tener idea de quién era y de cómo me había reconocido siendo que fui a ese templo un día solo y durante una hora. Buena memoria el viejito.

– Sólo porque vienen con esta señorita les hago el favor de ingresarlo a la escuela que pide. Porque me encantó cantar con ella las rimas en inglés y su budín de peras al masala estaba delicioso.

Cuando Sam me tradujo me di cuenta de que no era yo, se había confundido de chica. Ni estuve en un slum cercano cantando rimas con él y los niños pobres ni mucho menos cociné ningún budín de peras. Pero no tenía otra que seguirle la corriente al viejo y desear que no me preguntara nada hasta conseguir su firma y el sello en nuestro papel.

Me hice la que no entendía mucho, sonreí con mis mejores caras y dejé que Sam hiciera el resto. Después el tipo le hizo prometer a Akash que iba a estudiar y a asistir todos los días lloviera o tronase. Akash respondió que sí, que esa era la escuela de sus sueños.

Al salir, caminamos los tres por el largo pasillo y cuando estábamos por llegar a las escaleras besamos el sello de “aprobado”.

– Sabés, Tina, que sin vos y sin el budín de peras nunca hubiésemos conseguido esto, no?

-Sabés Samrita que yo no soy la misma extranjera que el tipo recuerda. Así que salgamos ya de este recinto que si vuelve a preguntarme otra cosa estamos fritos.

Y así, riéndonos nos fuimos los tres, saltando en una pata y festejando. Akash no paraba de darnos las gracias y de mirar el sello como si fuera una ilusión óptica.

Y para terminar la jornada, así porque somos muy enfermas y adictas a dar buenas noticias, le dijimos que no va a tener que caminar las treinta cuadras desde el refugio hasta la escuela, que el trayecto lo va a hacer en una bici que ya tenemos para él. DO RO GA.

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Happy Holi

El domingo por la mañana abrí la puerta de casa y como si fuera un sueño hecho realidad, Martín estaba sentado en mi mesa, vistiendo mi pollera verde y un top haciendo juego.

Durante tantos meses deseé que mis amigos pudieran ver lo que yo estaba viendo, asombrarse, enojarse y reirse con esas particularidades indias que no se pueden explicar y que las fotos no terminan de enseñar. Hoy tengo la dicha de compartir las calles de Delhi con mi hermano sol, con mi mejor amigo y con quien desde hace años compartimos todo lo que nos es posible porque, simplemente, nos cuesta no hacerlo.

Y más allá de que conozco Delhi y ya estoy acostumbrada al ritmo de la ciudad, con Martín todo es nuevo otra vez, llegamos a un barrio y es lo mismo que cuando llegamos a La Paz, en ese primer viaje largo en enero de 2012. Es eso, no importa si el día es lindo, la ciudad es perfecta o tenemos la guita necesaria para pasarla genial, todo puede salir mal e igual nosotros la pasamos increíble.

Mañana, gracias a que Andrés es genio y se queda con julia, vamos a tomar nuestro primer tren indio que nos va a llevar a Mathura y de ahí iremos (no sé cómo) hacia Vrindavan, dos de las ciudades más importantes de Lord Krishna, y por tanto, las más importantes para festejar holi.

Holi es un festival que se celebra en toda India (sobre todo en el norte) durante marzo y los días son signados por la luna llena,  éste año holi se celebra el cinco y seis de marzo. Hay varias historias que cuentan los orígenes del holi, pero como nosotros vamos a Mathura, ciudad donde nació Lord Krishna, les cuento esa historia: En Vrindavan y Mathura, donde el dios Krishna creció, el festival se celebra durante 16 días (hasta Ragpanchimi en conmemoración al amor divino de Radha por Krishna). Se cree que Krishna popularizó este festival por sus travesuras. Se quejó a su madre por el contraste entre su color oscuro (azul) y el color claro de su consorte Radha. Entonces la madre de Krishna decidió colorear la cara de Radha. También escuché que cuando Krishna ya estaba entrado en años, tenía muchas amantes y para distinguirlas les pedía que usaran un saree de cada color. En fin, hay muchas historias y muchas formas de celebrar holi. En Barsana, una ciudad en Uttar Pradesh, holi dura dos semanas y durante uno de los primeros días de la celebración las mujeres se reúnen y atacan con palos a los hombres, que se defienden con escudos. Es un juego, aunque más de una aprovechará para descargarse con el marido o familiar que la oprime. En la mayor parte del norte de India holi comienza hoy con grandes hogueras que simbolizan el bien venciendo al mal. La gente se reune a cantar alrededor de estas hogueras y celebran hasta tarde entrada la noche. Mañana temprano arranca de nuevo la celebración de colores, donde unos a otros se tiran con polvos de colores y bombitas de agua.

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lathmar holi, mujeres contra hombres en Barsana

Lo divertido es que NADIE SE SALVA de quedar coloreado. Ya sea porque te tiran agua rosa o se acercan a llenarte la cara de polvos violetas mientras te dicen “happy holi!” vas a quedar manchado de pies a cabeza.

Y nosotros vamos al epicentro de la fiesta. Mucha gente (sobre todo mi amiga Samrita) me advirtió sobre el peligro de holi en Vrindavan. Resulta que muchos, con la excusa de la fiesta, manosean a las mujeres y se pueden llegar a poner pesados. También se ponen todos en pedo y toman bhang, una bebida con marihuana, entonces están un tanto del orto. Eso sumado a la aglomeración de gente.

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Los consejos que nos dieron:

  • Se supone que tenés que usar ropa que no te importe que quede arruinada por completo. Pero tiene que ser blanca, así se ven los colores y es más divertido. Si usás negro sos botón.
  • No todos los polvos de colores que se venden son sanos y naturales. Muchos son tóxicos y puede que hasta te dejen ciego temporalmente (Obvio, es India, todo tiene su lado terrorífico). Entonces, para protejerse y sobre todo para evitar tener la piel de colores durante una semana, hay que bañarse en aceite de coco (o cualquier aceite), incluso en el pelo.
  • Pañuelo que cubra el pelo y lentes de sol
  • Ropa que no transparente nada cuando se moje.
  • No comer nada que nos den en la calle porque todo estará contaminado con droga (?)
  • No llevar la cámara.

Sí, esta última hace llorar al niñito krishna, pero parece que es imposible que la cámara sobreviva al festival, sobre todo si es en Vrindavan, donde todo es un descontrol y no tenes dónde escapar del agua coloreada.

Primer tren, primer holi  y todo esto con mi mejor amigo. Mi sueño dorado. Mañana, si es que no terminamos molidos, les contamos como nos fue. Besos a todos y HAPPY HOLI!!

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lluvia de colores. imaginen la cámara rn medio de ese desmadre.

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así terminaremos

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butter chicken para todos y todas

Acá les paso la receta que tanto me pidieron y aprovecho el post para agradecer a cada uno de los lectores que conocí con la excusa de la venta de los calendarios. Con todos charlé, me rei y me sentí cómoda. Gracias por apoyar nuestro proyecto y por estar siempre, con comentarios, con chats de fb y en vivo. Con lo que recaudamos de la venta en buenos aires vamos a armar una guardería para los más chiquitos del refugio, para que tengan un espacio de juego y estén contenidos mientras sus hermanos mayores estudian. No es genial? Me enorgullece saber que tanta gente se comprometió y cuando vean las fotos sé que se van a sentir muy contentos de haber participado.

Mi idea durante meses fue armar una cena con muchos de mis amigos y conocidos en twitter y cocinarles butter chicken. Pero al final no tenía dónde meter a todos los que quería invitar y tuve que desistir, así que dejo la receta para que al menos  lo intenten en su casa. Acá va:

Importante: no pierdan el tiempo asombrándose con lo pesado que es este plato. sí, es pesado, sí, tiene mucha materia grasa. coman poco si quieren (y si pueden).

Ingredientes para cuatro personas (y que sobre):

4 o 5 pechugas de pollo

8 dientes de ajo grandes (o diez si son chiquitos)

1 pote de yogur natural

2 falanges de jengibre fresco

cinco cebollas (si es cebolla morada mejor, pero la común sirve igual)

siete u ocho tomates perita

400 cc de puré de tomate

100 gramos de manteca

1 cdita de té colmada de garam masala (especia deliciosa q encontrarán en hipermercados y en el barrio xino)

150 cc de crema de leche

sal, aceite y chili powder si les gusta picante.

arroz basmati para acompañar.

Preparación:

Por un lado cortan el pollo en cubos y lo dejan en un recipiente. Muelen cinco dientes de ajo y los agregan al pollo junto con sal y el pote de yogur natural. Mezclan con las manos o cuchara, asegurándose de que todo el pollo quede impregnado con el menjunje ya que lo vamos a dejar marinar al menos media hora mientras cocinamos lo que sigue.

calentamos media taza de aceite en una olla y cuando está bien caliente agregamos el ajo (los 5 que nos quedaron) picado chiquito junto con el jengibre picado chiquito y las cebollas picadas (no muy chiquitas).

Lo dejamos cocinar hasta que las cebollas están doradas, entonces agregamos los tomates perita cortados en cubos, sal y revolvemos un poco. Dejamos que se cocine todo durante unos minutos hasta que notemos que el tomate ya está casi  puré. Ahí es cuando agregamos el puré de tomate, un poco de agua y revolvemos apenas. Cuando pasan unos cinco munutos retiramos del fuego y dejamos a un lado. con la mini pimer procesamos así no queda rastro de cebolla o piel del tomate sino que es todo un puré.

mientras, en un wok ponemos el pan de manteca y cuando vemos que la manteca ya está casi toda derretida agregamos el pollo que estuvo marinandose con el yogur y el ajo. Van a ver que entre la manteca y el yogur va a haber bastante líquido y el pollo va  a tardar en cocinarse, pero sean pacientes. Mientras todo esto ocurre, es el momento de echar el garam masala y el chili si quieren que salga picante, yo sólo le agrego el garam masala. Mueven todo con cuchara de madera y esperan que se cocine. Si quieren pueden sacar con una cuchara algo de líquido, sobre todo si sienten que de sólo ver tanta manteca se les tapa una arteria. Yo lo hago pero no es necesario.

Cuando el pollo está cocido agregan el tuco que hicieron previamente y ya está procesado. mezclan y dejan que se cocine junto unos dos minutos. Agregan la crema de leche que es a gusto, pueden obviarla también. Luego apagan el fuego y voilá! El butter chicken está listo.

Les recomiendo que cuando terminan el butter chicken recién cocinen el arroz, ya que queda mejor cuando lo dejamos reposar un poco que si lo servimos inmediatamente después de haber apagado el fuego.

Si quieren hacerlo con toda la pompa y adquirir un colesterol digno del señor barriga, compren paratha en algun restaurant indio. El parata es una tortilla de pan con aceite con la que los indios acompañan el butter chicken y cualquier otro plato de estos.

Cualquier cosa que no hayan entendido me preguntan en los comentarios.

háganlo y me cuentan como les salió!

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como ven en la foto 2, la vez que saqué esta foto no tenía yogur natural y mariné el pollo sólo con ajo y sal, por eso lo ven así. igual quedó genial.

Les amo.

Suspiro Limeño

Me subí al avión contenta porque el clima estaba hermoso, el día soleado y mi despedida de buenos aires se dio tranquila. Vi mucho a mis amigas, pude pasar algo de tiempo con mi familia y si bien no hice mucha vida social por afuera de mi círculo íntimo, es lo que se puede con una hija de dos años. Aparte me da paja quejarme.

Ahora, con mi actitud viajeronoturista y todoestábien, creo que disfruté, aprendí y lo que no pude hacer lo haré la vez siguiente y chau.

Nos sentamos en nuestros asientos y en la ventanilla vimos a nuestra compañera de viaje, Rosario. Me sorprendió que en vez de poner cara de culo por ver que tendría que soportar patadas de una infante durante todo el dia, estaba super sonriente y no parecíamos molestarla.

Enseguida me dio charla y me contó que era su segunda vez en un avión. La primera había sido unas horas antes, desde Lima a Ezeiza. Su destino final era Madrid.

Le dije que Madrid era hermoso pues Andrés me contó y que seguro se iba a enamorar de Europa (?)

– voy sólo por unos días, el dos de marzo tengo que estar de vuelta en Lima.

Enseguida pensé que tenía los intestinos repletos de falopa, pero la veía tan serena que me incliné a que tal vez se pensaba quedar en Madrid (a hacer qué no sé pues España está un poco como el orto). Obvio no le pregunté por qué hacía semejante viaje para estar tan pocos días sino que hablamos de cualquier cosa mientras yo comenzaba a pensar que el avión se iba a caer y demas demencias que me suceden cuando viajo.

Ella completamente tranquila sacando fotos mientras yo repetía que ésta sería mi última vez, que las medidas de seguridad son al pedo porque si algo falla terminaríamos en el fondo del mar y que seguro éste es el avión que se cae etc.

Saqué mi cofre de la felicidad, corté 0.25 de la pastilla de rivotril de 2mg que mi santa madre me había tan gentilmente cedido y me la dispensé con un trago de agua. “querés un pedacito?” le dije y fue la primera de las veinte veces que le ofrecería fina y rica golosina de clona. Todas las veces me dijo que no y en una de ellas me contó la razón:

Resulta que a la pobre Rosario la revisaron cuatro veces al llegar a Ezeiza. Cuatro. No sólo le abrieron el bolso y sacaron una por una todas sus cosas sino que la dejaron en bombacha en una oficina mientras controlaban meticulosamente su ropa.

Entonces, dijo, no quería que la pastilla la hiciera hablar medio rara o ZEZEAR pues temía que eso la perjudicara.

A medida que pasaban las horas y yo practicaba yoga ashtanga y meditación guiada para no estrolar la cabeza de julia contra la ventana, nuestra amiga altiplana se ponía más y más nerviosa. No quiso comer nada y tampoco ver película. Cerraba los ojos y rezaba.

“Eres devota de algún santo?”

“sí, de San Carlos Darwin”

“ah, nunca escuché de ese santo, en Perú no se le conoce”.

Pasaban las horas y Rosario rezaba y lloraba. Yo le ofrecía clona y le hacía repetir el discurso que habíamos preparado para la llegada a Madrid y al terror mayor: migraciones.

Ella ya venía con discurso preparado, que su tío le había comprado el pasaje como regalo por su cumpleaños número 21.

Yo le conté que la primera vez que pasé por migraciones con mi pasaporte recién hecho y sin un puto sello me trataron mal y yo le dije al oficial “a mi no me interesa quedarme en este país, odio europa, yo soy latinoamericana. aparte para qué me quedaría en España si ustedes están peor que nosotros”. El tipo me selló el pasaporte y me dijo “te lo sello para que te calles”.

Le aconsejé que no sea prepotente como lo fui yo -pues todavía desconozco cómo el español ese no me propinó una golpiza- pero que tampoco vaya demasiado sumisa pues se caería de maduro que algo raro había.

Le corté un poquito de rivo y le dije que ante los nervios podía tomarlo, que no la iba a hacer sentir rara mas sí muy segura y tranquila. Me agradeció y lo escondió en un paquete de pastillas.

Cuando estábamos por llegar fue al baño y una boliviana que estaba adelante nuestro me dijo casi al oído:

“no va a pasar migraciones. es muy tonta su familia, todos sabemos que Madrid es el filtro mayor. Tendría que haber llegado a Roma, en Roma pasaba, no controlan nada. Después se iba a Madrid en bus y chau. No va a pasar, la van a mandar de vuelta”.

Se me estrujó el corazón.

Mientras terminaba de hablar con la boliviana ella volvía del baño sonriente. Me dijo que se sentía mejor, más segura, que le había hecho bien viajar con nosotras.

La dejé en la zona de pasajeros en tránsito y cuando nos abrazamos me dijo “no te conté, pero este es mi pasaporte a una vida mejor, estoy muy contenta, deseame suerte”.

Me tuve que contener la emoción, le dije que todo estaría bien y que anduviera segura.

Nos saludamos mientras se perdía entre la gente subiendo la escalera mecánica.

Ojalá.

Volver

Estoy sentada en el sillón blanco inmaculado de la casa de mi suegra, en Roma. En siete horas sale el avión que nos va a llevar a Buenos Aires. Mañana temprano voy a volver a estar en Argentina después de siete meses- y lo que pareció media vida- de ausencia. Y no es para quedarme, entonces sé que tengo exactos veinte días Para jugar con mi sobrino, para abrazar a mis amigas, hacer chistes con mi hermano, cocinarle a mi nonno. Tengo tres semanas para ir a la peluquería a explicar lo que quiero y que lo hagan sin decirme “yes yes” aunque no me hayan entendido nada, comprar todos los vinos que me entren en la valija y regalitos autóctonos para mis amigos indios.

Y lo que más me gusta es que vuelvo deseando hacer todas las cosas que antes eran parte del cotidiano y no valoraba, más bien me parecían hasta pesadas. Ejemplos:

Quiero tomarme un bondi bien tarde a la noche, que recorra la nueve de julio y avenida de Mayo.

Quiero caminar por San Telmo y parar el Pirilo a comerme una pizza con ese pedazo de papel duro anti absorbente que te dan a modo de servilleta.

Quiero caminar un domingo al mediodía por costanera sur, comerme una hamburguesa con un vaso de litro de cerveza.

Sentarme en un barcito típico (nada de Tea Connection ni Starbucks) y que venga el mozo sin carta a ver qué quiero, pedirle un cortado en jarrita con un tostado, que me lo traigan tarde y me cobren como si fuese de oro.

Andar en bicicleta por Palermo.

Y así muchas cosas. Me sorprende no tener ganas de visitar plaza miserere a pesar de que fue tan significativa en mi vida. Pero bueno, no le voy a dar muchas vueltas, debe ser que estoy nostálgica pero no para tanto. Al final, como siempre, Andrés tiene razón: Once es un poquito horrendo.

No sólo voy a estar tres semanas de verano en mi país sino que cuando vuelva Sandy va a esperarme en casa, en bata y pantuflas. Imagínense lo que va a ser vivir aventuras juntas. Cantar Fey por las calles mientras todo el mundo se muere a nuestro alrededor. Nosotros con sarees y bindi. Y gafas de corazón. Será muy bello.

No es una casualidad que Sandy y yo nos encontremos en India. Más bien es que desde que nos vimos por primera vez, un domingo de 2008, nunca pudimos estar mucho tiempo separados.

Nos conocimos por internet, por nuestros blogs. Un día quedamos de encontrarnos en el Alto Palermo y cuando me vio me dijo “pensé que eras una vieja con chal de lana” y así arrancó nuestra amistad. Desde ese día hasta hoy pasaron tantas cosas. Recuerdo la noche de mi cumpleaños número 26 que estaba deprimida y me tomé siete cervezas y Sandy me excusó con la vecina de mi departamento cuando le vomité la alfombrita de entrada.

La vez que fuimos a Paraná y como me hablaba mucho le pedì que abriera la boca, le introduje media chicha sin preguntarle nada y le dije “no la tragues”.

El día de la victoria de Cristina, en 2011, cuando nos subimos a la pirámide y gritamos “el amor vence al odio” revoleando pañuelos.

Su mudanza al sucucho de la calle Catamarca y todas las corridas escapando de chorros con tramontina en nuestro querido Once.

Los mediodías que caía en su casa con una botella de vodka en la cartera.

Encontrarnos por casualidad en una calle de Bolivia después de tres días de viaje en micro y que Sandy me confiese que le habían fisurado el ano.

El escape del bar/disco Calipso, en La Paz, cuando dos tortas se pelearon y empezaron a los tiros.

La chicha en El Alto, viendo a las cholitas luchadoras mientras Sandy bailaba Britney semidesnuda frente a toda la tribuna.

Subirnos a un taxi en la frontera con Ecuador y darnos cuenta de que el chofer nos había llevado a un descampado para robarnos.Sucumbir al robo y después tenernos que fumar al chorro excusándose de que nos había robado porque tenía que alimentar a sus hijos.

Las incontables veces que nos juntamos para grabar videos bailando “limón limonero” de Thalía.

Tantas cosas. Nuestro propio idioma.

Entonces, sé que cuando vuelva a India le mostraré la cuidad como Aladín cuando la sacó a pasear en la alfombra a la princesa Jazmín, entienden? Cantando “un mundo ideal” sólo que en vez de ver cosas maravillosas veremos mancos y leprosos. Le voy a mostrar mi mundo de parásitos estomacales, piojos, hospitales indios y cyclerickshaws. Lo esperaré despierta las noches que salga a encontrarse con viejos con turbante y le ofreceré una tacita de té para que me cuente cómo fue todo.

Entonces, sigo apoltronada en el sillón pensando estas cosas y escribiéndolas. Ahora faltan seis horas. Me olvido de la India por un rato: casi casi que le digo hola a Argentina.

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acá cuando éramos gordos y pobes.

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Acá cuando éramos flacos y pobres.

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acá cuando éramos drogodependientes y pobres.

My name is Tina

Hoy empecé mi curso de Hindustani al que voy con las francesas. Es hindustani y no hindi puro porque es un curso corto especialmente para movernos en la calle y en el refugio, y mientras que en algunos estados de India se habla hindi puro, en Delhi el hindi está mezclado con urdu (el idioma nacional de Pakistan), por eso hindustani.

Cuando nos presentamos, la profesora avisó que probablemente le cueste recordar los nombres ya que los nombres franceses no le son muy familiares y la entiendo perfectamente ya que trabajando en Buenos Aires yo tenía memoria prodigiosa con los nombres de los chicos y acá me cuesta UN PERÚ recordarlos pues sus nombres me suenan rarísimo. OK con los comunes como Rahul, Vijay, Prya, Roshni. Pero después tenés chulbule, kajal, Aarti, Adeeb, Guldesh y los demás no los escribo porque francamente no me los acuerdo. También hay nombres graciosos y si bien no llegan a la rareza de los uruguayos, hay quienes se llaman Lovely o Happy. Que en un niño es tierno pero de repente ves a un tipo con una cara de violador serial que se la pisa y te dice que se llama Lovely y te da un toque de cosa.

Volviendo a la clase, cuando me tocó a mí dije Tina y ella respiró aliviada. Le dije que en realidad mi nombre es Agostina pero que Mamila me lo había cambiado porque Agostina es imposible de pronunciar para los indios. Entonces me contó que las mujeres cuando se casan tienen la posibilidad de cambiar su nombre. Ya sea porque no les gusta o en el caso de que se llamen igual que la suegra (y eso no está bien visto) la mujer elige un nombre nuevo y durante la boda sucede la transformación.

Tanto ayer como hoy estuve en dos hospitales, ayer con mi amiga Sophie porque teníamos turno con Mathew Varguese, el super cirujano ortopedista que nos habían recomendado. Resulta que luego de ir de acá para alla y de que le hicieran radiografías el doctor dijo que es imposible la cirugía (el accidente fue hace 3 años) sin antes tenerla de uno a dos meses internada para ir moviendole el femur a donde debe estar para luego recién operarla. Que si bien no va a quedar perfecta, va a caminar muchísimo mejor y su vida mejorará notablemente.

Hablamos con la trabajadora social y como es un hospital privado, nos pueden hacer un descuento pero nunca pueden operarla gratis aunque es indigente. Hoy la buena noticia es que en el hospital publico tenemos a una francesa que vive en Delhi y trabaja en el hospital hace muchos años y nos dijo que si bien Varguese es un genio, la tracción previa a la cirugía se puede hacer gratis en el público, que ella puede conseguirnos una cama.

Por suerte la familia de Sargi aceptó aunque nosotras teníamos dudas de si iban a querer tenerla internada seis semanas y si alguien podía acompañarla. Pero claro, ilusas, tanto la niña como su familia saben que en el hospital no va a pasar frio ni hambre y que obviamente va a mejorar, así que están contentos.

Hoy volvimos a llevar a Adeeb, el nene con raquitismo, ya que el gastroenterólogo y pediatras querían ver el resultado de la biopsia. Antes de darnos el diagnóstico lo pesaron y me partió el alma ver que con seis años pesa menos que mi hija. trece quilos.

Por suerte no es celíaco y su raquitismo tan severo se debe a falta de sol (no sale nunca del refugio) y a la mala nutrición. Tiene un tratamiento de inyecciones y mil suplementos más antibióticos para un problema en su duodeno.

Ahora nos queda llevar al hermanito mellizo de Adeeb el martes que viene pues también muestra signos de raquitismo y arreglar la internación de Sargi. Nos sentimos genial.

Cuando devolvimos a Adeeb al refugio entramos a la escuela y estaba llena de niñas. Sargi vino corriendo a abrazarnos. Que lindo trabajo tenemos.

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así quedó la cadera de Sargi por el accidente.

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casi no puede apoyar el pie

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Kajal y Sargi

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Adeeb enojado luego de su inyección.

Hong Kong, Macao, Nueva Delhi

Volvimos el domingo a la noche con unas ganas de pegarnos un corchazo épicas pues nos gustó mucho Hong Kong.

Entiendan por el amor de la pombayira que hasta la bandera es linda.

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Ni bien uno llega le toca enamorarse perdidamente de los mercados, los medios de transporte, los cerros verdes, la prolijidad de todo, el clima y largo etc.

Una de las cosas que me enamoró fue que la segunda vez que fuimos a Kowloon, en un mercado de Mong Kok me detuve a ver unos sellitos muy simpáticos y le pregunté el precio al viejito que los vendía. Me dijo que el que yo había elegido estaba 35 HKD y yo le tiré “twenty”. El viejo me miró con cara de orto, me sacó el sello de la mano y me gritó “GO! GO AWAY!”

Nos fuimos muertos de risa con Andrés. Que viejito amoroso.

Los últimos tres días de vacaciones los pasamos en Macao, una antigua colonia portuguesa que nos habría gustado más si no fuera que estábamos enloquecidos con Hong Kong y ya nada iba a poder superarlo. Macao es un antro de perdición lleno de casinos y malls gigantes donde si sos millonario y te gusta el juego la pasas de perlas, mas si no te interesa jugar y no te da el piné para comprar en marcas de lujo te quedan dos manzanas con restaurantes y casitas bajas que son amenas mas prescindibles. Igual es interesante la mezcla portuguesa y china y el último día fuimos a un parque a ver una pareja de pandas que China le regaló a Macao como símbolo de amistad en el 2009. Llegamos y ya se había muerto la hembra, quedaba el macho vivo, para el deleite de los visitantes. Luego, en un intento de que el día remonte intentamos cruzar a China mas nos sacaron carpiendo pues no teníamos visa. Seguimos de largo con el colectivo y terminamos en una playa con unos puestitos parecidos a los que hay en costanera sur, solo que en lugar de vaciopan te vendían pulpo, ojos de calamar rebozados, cabeza de pollo y otras rarezas que mi paladar no está preparado para degustar. Andrés, A.K.A “antes muerto que sencillo” terminó la noche eligiendo una anguila de la pecera de un restaurante de Taipa Village mientras yo lloraba de dolor.

Ni bien subimos al avión lleno de indios me acordé de que a la ida nos cruzamos con una familia india que vive en Canadá y habían venido a Delhi por un casamiento y nos preguntaron si estabámos en india de vacaciones. Cuando les contamos que vivimos acá por elección no lo podían creer. Al tipo no le entraba en la cabeza que pudiendo vivir en cualquier parte del mundo habíamos elegido vivir en India. “están locos? este lugar es un asco” repetía consternado. Me hizo acordar a esto:

Esta mañana arrancamos Motia Khan con buenas noticias, ya que una empresa se ofreció a ayudarnos mensualmente y con ese dinero podremos dar mejores desayunos en la escuela, comprar shampoo, jabón, cepillos de dientes y demás, pagarle a una chica que haga las veces de intérprete y nos ayude a enseñarle a los chicos las rutinas básicas de higiene diaria y abrir una zona de guardería para que una niñera se ocupe de los bebés y menores de 4 años así sus hermanas pueden ir a clases tranquilas, ya que hoy en día no asisten pues tienen a los hermanitos a su cuidado.

Esto es un avance increíble que cambia drásticamente la vida diaria de los chicos del refugio. De no tener absolutamente nada, pasan a comer todos los días, aprender a leer y escribir, tener un espacio de juego, asearse. Hoy llegamos y aunque el frío te cala los huesos ellos están descalzos, semi desnudos, sucios. Sabemos que va a llevar tiempo, pero este cambio es radical y a largo plazo. Estoy muy feliz.

Mañana llevo a Sargi a su consulta con un cirujano ortopedista muy capo que nos dio un turno para ver si es posible operarla y que vuelva a caminar bien. Hoy le llevé una bolsa con ropa limpia, shampoo, crema de enjuague, jabón, cepillo de dientes, pantuflas, peine y colitas para el pelo para que mañana vaya limpia a la consulta. Ni bien se lo di se fue a bañar, estaba loca de contenta.

Mañana es el cumpleaños de Julia, en un mes me voy a buenos aires, en marzo llega Martin. Más feliz no se puede estar.

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me muero fallecida con esta vista

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más lindo que tranvia de hong kong

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holi

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media hora de esta cosa para llegar al Buda Gigante.

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200 escalones faltaban para el buda este. Aguante Buda.

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un cachito de templo perfecto celestial

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el interior del templo. hiperventilo.

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Kowloon. No me puedo calmar.

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En macao te venden este snack

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El panda que quedó

Ser padres hoy / Hong Kong con hija de dos

Llegamos a Hong Kong el sábado a la mañana y apenas me senté en un banco a esperar las valijas me encontré con una lata de leche.

De todas las ciudades que conozco, ésta es la más opuesta a Delhi: ordenada, limpia, sin pobres, silenciosa, tímida. Uno camina por las calles de Hong Kong y desearía quedarse a vivir. No sé si eso pasa en Delhi, al menos no si te quedás pocos días, en general querés huir despavorido, llorar, sacar un pasaje a Suecia y olvidar que India existe en el mapa.

Cuestión que acá estamos y la estamos pasando genial. En otro post les contaré especialmente las curiosidades de este lugar porque hay miles, pero hoy hablaré de nuestra jornada en Disneyland y Kaoloon.

A las diez de la mañana salimos bañados y listos a tomarnos el bondi que nos deja en la estación de subte. Ni hablar que el bondi llega a horario y está más limpio que nosotros. El subte lo mismo. No te dejan comer ni tomar ni absolutamente nada en ningún transporte público. Tampoco se puede fumar en casi ningún lado.

Sigo.

Llegamos a Disneyland y apenas cruzamos la puerta vimos un tsunami de adultos sacados pidiéndole autógrafos a mickey como si el ratón fuera verdadero y no un chino disfrazado. Yo no sé qué le ocurre a esta gente pero el 80% de los adultos se habia comprado todo el merchandising disponible en el parque y se sacaban fotos desesperados con cuanto macaco encontraban.

Julia ya demostraba signos de desgano y en el único momento que esbozó una mínima sonrisa fue luego de comernos 30 minutos de cola para sacarnos foto con el ratón mickey.

Los juegos estaban buenos pero para julia era lo mismo sentarse en las tazas locas que ver el canal rural, así que pronto decidimos que mejor la dormíamos y comíamos algo.

El choque de vivir en un país donde la excepción es comer carne a venir acá, donde se comen ABSOLUTAMENTE TODO SER VIVO QUE SE LES CRUZA, es fuerte. Todos los platos llevan carne. Hasta el plato vegetariano viene en una base de caldo de pescado. Esta gente es tremenda. Me extraña que conserven a sus mascotas vivas. Así como uno puede comprarse un paquete de papas fritas o galletitas dulces ellos manducan una pata de pavo al paso. O calamar prensado. También les gusta comer patas de gallina en sangre de pato, ponele. Y mucho intestino. Lo más lindo es que no les importa camuflar nada, acá te muestran el pollo con la cabeza y le enchufan un tomate seco en la boca a modo de lengua afuera. Y en los mercados podés sentarte en unos antros de perdición llenos de palanganas con agua donde elegís el bicho que querés y lo matan ahí a la vista para cocinártelo. En fin, la estoy pasando un poco como el orto en materia de comida.

Volviendo a disney, después del cuarto o quinto juego que Julia ignoró olímpicamente la bajamos del Mei tai (nuestra salvación, compren uno si su hijo es como julia que no usa cochecito) y la dejamos que hiciera lo que quisiera. ¿fue a abrazar a la cenicienta? ¿a la zona de Toy Story a treparse al señor cara de papa? No, mi hija se puso a jugar con los tachos de basura. Semejante parque y ella muerta de risa abriendo y cerrando tooodos los tachos que se iba encontrando.

En fin, después de un rato de elegir juegos que nos interesaran a nosotros, emprendimos la retirada junto con 100000 chinos.

Y ahí arrancó el desastre.

Cuando nos subimos al subte le dimos el ipad a julia para que no nos rompiera las pelotas y en la combinación, cuando lo guardamos para cambiarnos de tren, se desató un berrinche sin precedentes que quedará en los anales de nuestra historia. El subte lleno y Julia llorando, pegándonos, pataleando y pegando unos alaridos que además de quererla revolear por la ventana nos moríamos de verguenza. NADA la calmaba. nada. Ni yo, ni cantarle, ni dejarla tranquila. Cuando la dejábamos en el piso se retorcía como poseída sólo para luego levantarse a darnos patadas. Chucky el muñeco asesino era Gandhi en comparación.

La gente nos miraba de reojo pues los niños de acá son muy juiciosos. Nosotros aguantando.

Un rato después, cuando pasó la tormenta, Julia arrancó con sus chistes y sus imitaciones como si nada hubiese pasado. Nosotros pensamos en volver al hotel pero decidimos que no, que no nos íbamos a rendir tan fácil. seguimos viaje hasta Kowloon, donde subimos al piso 101 de un edificio para comer en uno de los tres restaurantes que tienen vista al skyline de hong kong. Imaginen lo lujosos que son esos restaurantes y ahora imaginen lo andrajosos que estábamos nosotros luego de un día de acá para allá y el reciente berrinche. Obvio dos restaurantes nos dijeron que no había lugar y el tercero no la careteó y alegó que no aceptaban niños.

Ustedes pensaron que nos volvimos al hotel? No, preguntamos a todo ser humano que se nos cruzó y luego de que 999 no entendieran inglés, uno nos díjo dónde podíamos ver el show de luces y el skyline y allí fuimos. Lo vimos y luego subte de nuevo hasta Mong Kok donde comimos y nos volvimos al hotel en bondi.

LLegamos hace un rato, después de casi 13 horas afuera, y estoy escribiendo mientras Andrés y Julia duermen. Tener un hijo de dos años no es fácil, irse de vacaciones con tu hijo de dos años es más difícil que no irse. Lo bueno es que nos fuimos, lo bueno es que caminamos 13 horas y que volveremos llenos de anécdotas graciosas, penosas, divertidas. Lo bueno es que somos padres juntos.

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latita de leche

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elige tu propia cena

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tenes treinta años, mami

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pidiendole autografo a un muñeco de felpa

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máxima diversión en las tazas locas

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julia jugando con los tachos de basura

Feliz cumpleaños indio

Ayer fue mi cumpleaños y mi novio, alias antes muerto que sencillo, me regaló pasaje para volver a Argentina en febrero. Estoy que salto en una pata. No me puedo poner de mal humor hasta septiembre, más o menos.

Pasé un cumpleaños re lindo. No hice nada pues me estresa mucho juntar gente de distíntos círculos. Pienso si se aburrirán, si va a poder hablar este con aquel. Así que fui a Motia Khan, después llevamos a Adeeb (el niño con piernas torcidas) al hospital a que lo viera un ortopedista. Resulta que su problema es que tiene raquitismo y ya es un poco tarde para que quede cien porciento bien. Los estudios van a determinar la causa y el tratamiento dura de dos a tres años. Va a poder caminar mucho mejor. Prestamos atención a las fotos del hermano mellizo y se ve que tiene el mismo problema pero mucho menos atenuado. La semana que viene iremos por los estudios y llevaremos a Guldesh a que lo revisen.

Otro regalo de cumpleaños fue ver a Sargi toda peinadita y prolija yendo a la escuela. Me mostró su cuaderno con las tareas que tenía hechas. Es su segunda semana de escuela y tiene diez años. Para los que todavía no saben, cuando Sargi tenía siete la atropelló un auto y obviamente no paró ni para llevarla a un hospital. Ella quedó con displacia de cadera y en el hospital le dijeron que la operación salía 20000 rupias, o sea unos 400 dólares. La familia no tenía ese dinero y quedó con el hueso del fémur salido y así fue soldando. Con los años soldó de modo que apoya con un pie y el otro apenas con el dedo gordo del pie. Tampoco puede sentarse. El cinco de enero tenemos turno con un cirujano especialista en operaciones de este tipo. Vamos a ver qué nos dicen. Ella está tan contenta de que va a ir a un médico que hizo un cambio radical. Hace un mes era peleadora, medio salvaje. No quería ir a la escuela. Hoy, un mes y un poco de bola especial y cambió tanto.

Hace un frío demencial y no tengo ropa de invierno, ya les conté en otro post. Hoy, con los datos de las latinas, fui a Sarojini Nagar Market y encontré la parte western.

Es como la salada a cielo abierto, cientos de puestos con harapos que uno no sabe si son usados o simplemente están sucios por el polvo o el meo de las ratas del lugar. Lo que ocurre es que entre tanta porquería hay verdaderas JOYAS. No es cómodo. Hay que prestar atención y revolver entre bultos. Pero la recompensa es bella. Me traje sweateres de Zara por 100 rupias, o sea 25 pesos. Uno de Banana Republic de 30 pesos y un tapado que andrés dice que es de vieja pero está nuevo y salió 150 pesos. ALTA GANGA. Volveré.

El lunes pasado empecé un curso de fotografía. La página web del instituto lo pintaba como un palacio mas es una covacha inmunda llena de cables pelados. Encima en el horario que elegí sólo somos dos. Una india rica y yo. La muy zorra ni bien se enteró de qué cámara uso fue y se compró el modelo siguiente y una lente de 700 dólares. India envidiosa, no sabés ni prender la cámara, no presumas.

Hoy le conté que fui a Sarojini y me dijo que ella no va pues le da miedo el cúmulo de gente. Y sí, para pagar 25 pesos hay que revolcarse en el barro. Pero bien que vale la pena.

El profesor es genial y sus fotos son buenísimas, así que no me siento para nada estafada, al contrario. Amo que seamos dos y amo por sobre todas las cosas que la india no entienda una mierda y yo responda todo bien. Estoy a un paso de caer gorda. Una respuesta correcta más y la india se va para no volver, así que la mantengo contenta con chocolates y dejándola contestar alguna que otra cosa.

Hoy venía escuchando mi canción favorita del mes en un autorickshaw y pensé en que de una vez por todas siento que lo más difícil ya pasó. Ya pasé la etapa de miedo, susto, desesperación, tristeza. Ahora me siento cómoda y en casa. Se viene lo mejor.

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sargi con su cuaderno

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Adeeb y su mamá después de que le sacaran sangre.

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Sarojini Nagar

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así son los puestos. hay 400 mil.

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uno de los buzos que me compré en este maravilloso antro

Hacer que cuente

Ayer me tocó ir a un Shopping indio pues ya no sé cómo hacer para encontrar ropa occidental acá en Delhi. Vaya al mercado que vaya, más atestado o más lindo, carísimo o lleno de gangas, todo es kurtas, kurtis, sarees, lehengas, todo ropa india y nada occidental. Y si encontrás un sweater o pollera están indianizados, o sea la pollera tiene tul rosa chicle o el sweater tiene 30 rosas pegadas al cuello; tampoco me gusta.

Mi amiga colombiana me contó que si vas a los mercados con alguien que conozca bien podés comprar la ropa de marcas tipo Zara o Desigual por nada, o sea, un sweater que en Zara sale 50 dólares te lo venden a 500 rupias (diez dólares). Pero sin gurú de compras que sepa dónde exactamente están esos negocios la verdad es que no se entiende nada y uno se amarga de tanto ver sarees y no encontrar una puta camisa.

Entonces me fui al mall nomás, ya que en casa hubo quejas de que en lo único que pienso es en los pobres y que no me compro ropa y ando como una presa, siempre con lo mismo, y que julia casi que no tiene nada que le entre.

Cuando estaba en el probador de Zara esperando mi turno vi cómo la empleada trataba super mal a una chica negra que estaba adelante mío. Pensé que era una mal educada, pero resulta que cuando me atendió a mí fue un amor. La diferencia fue tan chocante que cuando estábamos las dos probándonos ella me dijo (en francés, para que la empleada no entendiera) que está acostumbrada al racismo demencial que padece en India. Los indios son así, cuanto más blanco sos, mejor te tratan. Yo estoy en el medio y creo que salgo ganando, en el extremo negro es pura indiferencia y maltrato y con los blancos y rubios son tan densos, pegajosos y serviles que es incómodo.

Salí del mall con mi ropa de Zara y me la puse para una reunión en la casa de la cónsul argentina que ya es nuestra amiga. No saben la excitación de cenar y charlar con argentinos. Yo caminaba por las paredes. Estaba como drogada, como si recién saliera de la selva y viera gente por primera vez en años.

Esta mañana en Motia Khan estuve todo el rato con la chiquita de 3 años hermana de Chulbuli. No sabemos nada de su madre desde la semana pasada y ella, al ser la del medio, es la que la pasa peor pues a Chulbuli (de siete años) le da para ocuparse sólo de su hermanita de un año y Panga, de 3, queda afuera y anda solita caminando desnuda por todo el refugio. Cuando llegamos siempre tira los bracitos hasta que alguna de nosotras le hace upa y ahí se queda hasta que nos vamos. Hoy éramos pocas y estábamos todas ocupadas, yo repartía la avena cuando siento una manito en el tobillo y era Panga, que me daba la cuchara para que  le diera la avena en la boca. Me dio tanta ternura que me agaché y fui dándole hasta que la terminó. Después le di leche y ya no se bajó hasta que nos fuimos. No me despegaba la cabecita del pecho y poco a poco dejó de tener las manos y pies helados. Lovely Sharma,  quevive en el refugio, sabe un poco de inglés y hace de traductor me dijo “baby go to france” como que me la lleve a Francia. Y sí, la verdad me los llevaría a todos y a ella primero pues fue la niña a la que desparasité en mi primer visita a Motia Khan y que vi cómo fue engordando y ganando fuerzas para caminar gracias a nuestros cuidados.

Es imponente la cantidad de ONGs y fundaciones que trabajan de sol a sol por los pobres en India. Pero claro, más imponentes son los 800 millones de pobres. En fin, acá hay que enfocarse en lo positivo y trabajar sin muchas espectativas, se hace lo que se puede.

Antes de irnos vimos a Sargi, la niña a la que atropelló un auto hace tres años y quedó con una displacia de cadera y casi ni apoya uno de sus pies. Ya tengo ropa, jabón y shampoo para darle el día previo a la visita al traumatólogo. Si vieran lo emocionada que está. Dos cirugías se vienen, escuela, desayuno diario, medicos tres veces por semana. Nuestro trabajo está buenísimo y estoy muy orgullosa de mis compañeras. Este tiempo en India es tan valioso que no puedo más que sentirme súper afortunada de vivir acá.

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Panga

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Chulbuli, su hermanita bebé y Panga

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argentinos 🙂