Vacaciones en el baño.

Llegó la famosa angustia del octavo mes. Resulta que ahora cuando no me ve porque estoy en el trabajo es todo risas, pero si estoy en casa y no juego/charlo/canto charlie y los números/le doy de comer o lo que sea a su lado, llora. Y llora desconsoladamente. O sea que hago todo con ella al lado.

El sábado me pasó algo genial, algo que me hermana aún más con todas las madres y es que dije “me voy a bañar” y me metí al baño. Abrí la ducha y no me bañé. Simplemente me escondí un rato, loca de contenta, extasiada de felicidad boludeando sola, sentada en el piso como una fugitiva que encuentra el lugar perfecto.

Y me reí.

20130827-064227.jpg

Conurbano mon amour

En el viaje de vuelta desde mi trabajo hasta lo de mi vieja venía pensando dos cosas. Una lo demacrada que estoy. Como si me hubiesen caído diez años encima. No sé, me voy a quedar así? Estoy arruinadísima.
Por suerte me concentré en el paisaje y me distraje, y me puse a pensar en lo que me gustaría compartir con mi hija cuando sea más grande.

Miren si llevo a mi hija a Bolivia y me dice que no le gusta. Me muero. O sea, Bolivia, belleza absoluta, cada piedra de La Paz dice mil cosas, cada chola con su hijo colgando de su Aguayo, los mercados, el alto, Sucre, los yungas, Villazón, Tupiza. Me encantaría que compartamos el amor por su cultura, por sus ciudades, por cada camino, que nos subamos a los buses sin miedo a que el conductor ebrio nos tire a todos por un barranco.

Quiero que mi hija hable francés y algo de quechua. Que escuché PInk Floyd y también adore a Gloria Trevi.

Pero lo que me daría una pena infinita no compartir con mi cholita es el conurbano. Quiero que entienda al conurbano, que lo recorra, que lo padezca, que lo disfrute. Que se pierda lo necesario, pero que sepa volver, que sienta esa pasión inentendible por sus calles, sus puentes, por un riachuelo podrido. ¿Por qué amamos al conurbano? No sé, porque es bardo y belleza, es ese novio que tus padres no pueden creer que ames, tiene el atractivo de lo rebelde, lo incorregible, lo que por más que intentes nunca vas a conocer ni a dominar. Es imponente. Y a mí me fascina.

O capaz es al revés y tengo que hacer que el conurbano ame a Julia. Por ahora se la vengo presentando, vamos a ver qué pasa.

20130619-080514.jpg

20130619-080539.jpg

20130619-080549.jpg

20130619-080557.jpg

20130619-080613.jpg

20130619-080623.jpg

20130619-080633.jpg

20130619-080641.jpg

20130619-080648.jpg

20130619-080701.jpg

20130619-080706.jpg

Cosas que me facilitan la vida #1

Si tengo que pensar en un objeto de todos los que compré, me regalaron o prestaron, que me ha ayudado realmente y ha sido un verdadero compañero en mi aventura de madre, es el bañito-cambiador.

20130606-094924.jpg

En mi caso me lo regaló mi hermano y lo pensé bastante antes de aceptarlo porque es verdad que ocupa espacio y en cuanto dudás de comprarlo pensás en otras posibilidades, como la bañera de plástico que podés esconder detrás de la cortina de baño o en un placard y sacar sólo cuando la vas a usar o unos bañitos que se pliegan y despliegan a gusto y te sirven para los primeros meses.
¿Para qué semejante armatoste si al bebé lo puedo cambiar arriba de la cama y tener la bañaderita de plástico que es más económica?

¿Para qué? Para conservar un poco tu integridad física y no vivir con dolor de espalda.
El hecho de no tener que agacharte o inclinar la espalda cada vez que vas a cambiar al bebé y durante cada baño te hacen una persona más feliz.
Mi hija tiene casi cinco meses y lo sigo usando cada vez que la cambio. Se convierte en un ritual, un rincón de la casa donde le cambio el pañal, la visto, la baño, le canto y demás. Si no lo usara más a partir de hoy se justificaría con creces lo invertido en este magnífico objeto de primera necesidad.
Julia pesa más de ocho kilos y todavía la baño ahí, aunque se me moja un poco el piso con el chapoteo. No sé cuánta vida útil como baño queda, pero como cambiador igual garpa. Aparte viene con un compartimento para guardar cosas abajo y tener todo a mano. Para mí es un sí rotundo.

Pros: espalda feliz, tenés todo a mano en el compartimento de abajo, se puede comprar usado.
Contras: si no podés ubicarlo cerca de una pileta o en el mismo baño, tenés que desagotarlo a mano y es molesto, serán dos baldes de agua que tenés que cargar y luego tirar.

Apología del porteo

Una de las cosas más complicadas de tener bebés es hacer cualquier tipo de tarea mientras estamos con ellos. No he dejado de visitar amigos, salir a comer, pasear, ir a francés, escribir, leer, etc. Todo lo sigo haciendo, sólo que con Julia encima.
Durante el embarazo leí sobre el famoso porteo y una amiga me prestó su tela, ya que su hijita no la aguantaba y estaba nueva. Resulta que Julia la ama y vamos para todos lados e incluso la usamos para estar en casa. No sé qué sería de mí de tener que ir a todos lados con carrito. Me muero. No saldría a ningún lado. Algunas veces me subí al bondi con el carrito armado y me dijeron de todo, con la tela me aman y me consideran un ser superior. Y Julia va sonriéndole a todos.

Así que ahí tienen, una razón más para procrear sin temor, se puede tener bebé y vida social! Bueno, un poco menos agitada, pero vida social al fin.

Acá les dejo información sobre el porteo seguro.

Y les dejo foto de nuestra onda de porteo.

20130530-210428.jpg

Hola

Que alguien me explique qué tiene de bueno el embarazo.

No, sí, tiene de bueno que todo el mundo hace lo que a vos se te canta y te olvidás de lo que era viajar parada en el Bondi o hacer una cola en el banco. Sacando eso es una real cagada.

Como no conectaba con ese feto que tenía adentro me metí en foros de embarazadas.
No me sentía identificada con la mayoría de ésas embarazadas. mientras ellas morían por la primer patadita yo soñaba con lluvia de rivotriles de 2mg. Ellas imaginaban a quién se parecería El Niño y yo qué enfermedad podía heredar. Ellas lo sentían como un pececito y y como una anguila maligna que se movía en mi panza. Ellas alegría, yo ataque de pánico. Ellas felicidad yo alien el octavo pasajero.

esa maravilla de momento en la vida de toda mujer a mi me generaba la muerte misma y me daba la pauta de que si ya estaba sufriendo tanto, ¡me esperaba lo peor! ¡Efectivamente iba a tener que fumarme a ese engendro hasta la mayoría de edad! Mi vida estaba acabada, mis gintonics a las 7 de la tarde, mis salidas con lía, mi viaje al sudeste asiático, mis 50 kilos. Lo mejor de todo era ese momento de mierda que yo estaba viviendo, después venía algo súper difícil y no dormir nunca más, jugarle a un pendejo todo el día, cambiar pañales, ser más pobre.
Llegue a la clínica como quien camina hacia el cadalso. Mientras esperaba entre contracción y contracción me imaginaba lo engorroso de tener que fingir de por vida que ese ser me parecía tolerable.

Y después la vi. Y no era deforme ni horrenda ni insoportable. Cada hora que pasaba la quería más. Podía dormir, pero me parecía más interesante mirarla a ella. Y lloraba, si, pero recién vino al mundo, mi amorcito, ¿cómo no va a estar asustada?
De repente yo era una más del foro. Ella es la más linda del mundo y quiero hablar de su caca. Y me despierto tres veces por noche pero sin mal humor. Y miramos series. Y no tomo gintonics pero ya volveré a tomar. Y vamos a ir a Bolivia juntas. Y ya era medio aburrido salir tanto hasta cualquier hora.
Y con la lactancia bajo los kilos del embarazo. Y no sólo no es tan malo, sino que es ese cliché de los foros, es lo mejor que me ha pasado en la vida.