nuevo blog!

los invito a mi nuevo blog, más lindo y cómodo. 🙂

nos vemos en http://mividaconella.com

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El wifi te lo debo

Este post lo escribí hace un rato, antes de que Andrés me preste 3G para evitar un baño de sangre. Ahora veo todo color esperanza.

Tercer día en new Delhi:

Estoy desesperada por wifi. Hace 96 horas que estoy desconectada y ya me está haciendo mal. Desde el 2002 que no pasaba tanto tiempo sin chequear mi mundo virtual. Y desde que existe Twitter, fb y whatsapp y que tengo 3G en el teléfono ni hablar. No sé qué está pasando en argentina ni con mis amigos ni mi familia. Así se deben sentir los que se están rehabilitando de alguna droga dura. No pienso en otra cosa que no sea internet.

En este momento en argentina son las 12 del mediodía y todos están haciendo su vida, charlando entre sí, haciéndose audios de whatsapp. Que lindos eran los audios de whatsapp.
Acá en Delhi el monzon llegó con todo y llueve torrencialmente desde hace horas sin parar. Se cortó la luz. Tercer día en India y ya hay apagón. Típico, leí.

Enumeren: no tengo tele ni internet ni niñera. Hace un calor infernal, o sea que tampoco puedo salir mucho con Julia. Igual salgo, pero temprano y vuelvo al mediodía. Hoy fui a comprarme telas y en el taller al que fui a que me hagan un vestido no había una sola persona que entendiera o hablara una palabra en inglés. Nos manejamos a señas. Me fui de ahí y no sé ni qué vestido me van a hacer ni cuándo tengo que pasar a buscarlo.

Ayer en lodi gardens cinco parejas le sacaron fotos a Julia. Ella es la blanca de la familia.

En el rickshaw de vuelta a casa más o menos diez niños y adolescentes con bebés a cuestas se lanzaron sobre nosotras para pedirnos rupias, vender flores y lapiceras. Una niña de unos ocho años señaló a Julia y dijo “very nice” y sonrió. Tenía una erupción en todo el cuello y torso. No me la puedo sacar de la cabeza. Tampoco al bebé que colgaba de esa adolescente vendiendo flores. Supongo que me acostumbraré, no sé.

Me gustan los aviones, me gustas tu.

Corrí el domingo pasado la carrera de unicef de 10 kilómetros y me fue mejor de lo que esperaba.  Cuando llegué a la meta casi me largo a llorar. Dicen que le pasa a varios.

La noche anterior a la carrera fue mala pero útil.

Estoy por salir a correr de nuevo, y mientras tomo un té y miro la nada misma, pienso en estos últimos meses. Y pienso que algunas personas pasan por la vida de uno y dejan una huella bien marcada, profunda. Te muestran cosas que no tenías idea de que existían, te inspiran,  te alegran, te despiertan del letargo.

Es raro que sean las mismas relaciones que te empujan hacia una parte de vos que no te gusta, que te vuelven vulnerable, fragil.

Lo bueno es que,  generalmente,  son las historias que cuando terminan te hacen valorar lo que tenías, lo que tenés. Te hacen ver que no es oro todo lo que reluce. Y en la búsqueda de salir del infierno, podes animarte a eso que no creías que era conveniente hacer.

Entonces,  al final, les debes mucho más que un puñado de días lindos.

Me anoté en otra carrera y muy probablemente viaje a la india.

Gracias.

Les mots

Resulta que la gente en la calle se pregunta: ¿por qué Julia no habla?

Tiene catorce meses y su repertorio es el siguiente:

No
Mamá
Acá
Bambam

Esas cuatro palabras. El acá y el mamá las dice más seguido, el no es nuevo y bambam cada vez que ve al bicho rosa de babytv.

A mi no me preocupa que diga pocas palabritas, no pienso que es boba por no decir más que eso y cuando se le ocurre, lo que pasa es que me entusiasman las cositas nuevas y siento nostalgia de mi bebé.

O sea. Antes tenía una bebita diminuta (bueno, me entienden) que se dejaba besuquear, apretujar, SE QUEDABA QUIETA, no desordenaba, no tenía caprichos.

Ahora tengo un mamutcito que se me tira encima, me pellizca, me muerde, me pega, ensucia todo, desordena todo, hace berrinches, no se deja besuquear.

Entonces necesito desesperadamente una gracia. Que me diga algo. Que me de bola de otra manera que no sea tirándome un juguete por la cabeza.

Este estado de transición entre bebé y nenita me tiene un tanto harta, para qué mentir.

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Corre por tu alma

si para algo sirve tener 31 años es para entender que los malos momentos van a pasar y mejor que tirarnos a llorar es hacer algo que nos levante.

Y yo decidí hacer dos cosas: volver a estudiar francés y empezar a correr.

Si, yo, que no corría ni el 31 en plaza MISERERE, ahora corro diez kilómetros cuatro veces por semana.

No sólo tengo las piernas como dos garrotes y el cuerpo más firme y lindo, sino que después de cada carrera tengo mucha energía y un humor genial.

Entonces les paso mi experiencia:

Arranqué corriendo un minuto y caminando un minuto, así durante media hora, una semana. La semana siguiente hice dos minutos de trote y un minuto de caminata, también media hora por día durante una semana. Después me bajé la aplicación Nike+, que es buenísima y muy útil porque te marca el tiempo, la ruta que haces y te incentiva porque marca un historial de carreras.
Seguí con tres minutos y uno y en esa semana me di cuenta de que podía correr un kilómetro entero sin parar, entonces pasé a hacer cinco kilómetros parando cada kilómetro para caminar durante un minuto. Una semana así y ya no tuve que parar, hice los cinco kilómetros de corrido y me sentí usain bolt.

Ahora ya estoy corriendo diez kilómetros, no todos los días porque es demasiado para mi cuerpo pero si cuatro veces por semana. Yo corro mejor a la noche, aunque no está muy bueno porque ir sola con el celu es medio secuestro, así que voy de día y me la banco.

Trato de correr con dos horas previas sin comer, un tip que me dio mi amiga lulens es que si no comí nada y quiero correr en un rato, como una manzana o un yogur y con eso corro, media hora después de haber comido.

Hay que elongar bien antes y después de correr.

Ya me anote en mi primera maratón que será el doce de marzo.

Es curioso como antes de Julia no hacía nada por mi cuerpo y ahora tengo esta necesidad de verme mejor y sentirme más activa. No se sí será Julia o los treinta y uno, tampoco me interesa averiguarlo, lo que se es que me siento mejor conmigo misma y eso me basta.

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