Vuelta al Ruedo

Acabo de llegar de mi primer día en Motia Khan y estoy tan pasada de revoluciones que tuve que servirme una tacita de clona pues era eso o dormir cuatro horas de siesta reparadora y no puedo hacerlo porque tengo que seguir trabajando desde casa. Ya sé, mis amigos, que cada post que hago cuento que me dispenso una pastilla, ustedes deben pensar que soy pastillera, pero yo sé que no me juzgarán. 0,25 de clona y un vaso de agua no se le niegan a nadie.

Este post arranca cuando tomé el rivo y lo escribiré mientras surte efecto así que muy probablemente empiece trágico y termine con una bella melodía de Thalia de fondo y muchas florecillas y cuentos de felicidad. Ya veremos.

Apenas bajé de la estación de Metro Ashram Marg me tomé un cyclerickshaw que por hacer 15 cuadras me quiso cobrar 150 rupias. Mi amor. Le pagué 50, que es mas de lo que debería ya que es Old Delhi y la gente paga nada. -Volví con poca occidentalidad residual, pensé.

Apenas entré fui a saludar a la escuela, donde me encantó ver chicos nuevos que empezaron en el mes de febrero y, sobre todo, ver que Sargi y Kajal andan muy bien con los símbolos en hindi y muy prolijas con el abecedario. También aprendieron algunas frases en inglés y van limpias y peinadas (kajal sobre todo).

Subí al tercer piso porque no me aguantaba las ganas de abrazar a Chenna. La vi sentada en el piso, raquítica y pelada. Las piernas dos palitos como siempre. Está bien, todos tuvieron el virus, por eso están relativamente más flacos que antes de irme a Buenos Aires. Apenas me vio me abrazó y no me soltó hasta que me fui y no sin mucho llanto. La madre volvió a decirme que me la traiga a casa, que ella no la quiere porque ya tiene dos más. Igual sé que a veces se pone celosa de que que Chenna sea tan cariñosa conmigo asi que no es para tomar tan en serio.

Hablamos con algunas madres, casi todas quieren operarse para no quedar más embarazadas así que ese será uno de los desafíos para este año.

Dos horas después nos fuimos con Samrita a la estación del metro y tomamos un café con comida deliciosa para tener nuestra reunión sobre los temas pendientes. Samrita arracó con:

– podemos empezar a hablar de las muertes

– Cuántas hubo?

– Algunas. Ancianos, dos sobredosis, una mujer en circunstancia dudosa pues sufría violencia familiar pero murió envenenada. Uno se quemó, niños desaparecidos que no se sabe si están muertos.

– …

– la mujer que murió tenía cinco hijos. dos de ellos son del actual marido que le pegaba y éste se los llevó a un slum cercano. los tres restantes eran de un matrimonio previo, su ex marido que se tiró a las vías del tren hace ocho años así que esos niños hoy necesitan un hogar ya que no pueden quedar solos en motia khan porque seria muy peligroso. Hay que ocuparse de eso.

-Ok. Kajal me contó que Sargi empezó a inhalar pegamento hace unos días.

– Sí, ya hablé con ella, vamos a darle una oportunidad porque la amenacé con que si no deja y se enfoca en la escuela la vamos a internar en un lugar para superar su adicción y no va a poder volver a MK por tres meses.

– Sé que Kajal y Sargi son muy buenas con el bordado y les divierte mucho. Para el lunes voy a traer kits de bordado para ellas como regalo por haber asistido estos meses a la escuela y por sus progresos. Kajal se lo merece y Sargi tiene que desviarse de las drogas. Aparte necesitamos modelos para que las niñas que todavía no se engancharon y asisten sólo a veces a la escuela, como Chulbuli, se copen.

Después de darle con un caño a World Vision, una ONG católica que sólo va a sacar fotos y a llevarse nuestro crédito, concluimos con la urgencia de la guardería. No puede pasar más tiempo mientras esperamos que tal empresa o tal otra nos la banque. Hay que arrancarla cuanto antes. cada día, cada mes que pasan los más chicos tirados por ahi, mendigando, sin tocar un juguete, sin recibir una caricia, es un mes perdido. Es nuestra prioridad.

Terminamos la reunión y me subí al metro aceleradísima. Estoy como si no hubiese dormido en cinco días.

Es que a a veces me olvido que Motia Khan no es precisamente Rincón de Luz. Veo las caras felices, las fotos de los chicos mostrando sus cuadernos completos y siento que están mejorando. Pero la realidad es que hay una hora en que nosotros nos vamos, las maestras terminan de enseñar, se hace de noche y todo vuelve a ser un infierno. Un infierno al que están acostumbrados, pero no por eso es menos horrendo.

Hay unos cincuenta niños que no entran en nuestros números pues mendigan todo el día. Se van tan temprano y vuelven tan tarde que nunca llegamos a verlos. Tenemos que llegar también a ellos.

Hay años de trabajo por delante.

Pero como aprendí acá, es importante entender que no se puede cambiar a la india. No voy a solucionar nada del desastre demencial que vive su gente. Hay que aceptar que no se puede todo. Hay que trabajar en lo posible y enfocarse en lo positivo para no quedar internado en un psiquiátrico.

Eso haré.

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Kajal

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nominada a foto mas cursi del año

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Good Morning Motia Khan

Esta mañana llegamos a Motia Khan pensando que sería una jornada tranquila. Bueno, NO LO FUE.

Teníamos turno en el Sir Ganga Ram Hospital para llevar a Guldesh, el hermano de Adeeb que también muestra signos de raquitismo. La idea era llegar al refugio, repartir leche y avena e irnos al hospital con el niño y el padre.

Ya ni bien nos pusimos a repartir la comida vino una madre a contarnos que su bebé estaba con diarrea. Después Aarti, una de las niñas que ahora empezó a ir a la escuela tenía una herida en la planta del pie que estaba infectada. Luego una que había perdido un embarazo y no se sentía bien.

Mientras Samrita (una chica india que ahora trabaja con nosotras) nos hacía de intérprete, yo subí al tercer piso a ver por qué Chena, Chulbuli y la bebita menor no habían bajado a desayunar. Resulta que me encuentro con la madre tirada en el piso retorciéndose de dolor y las tres hijas a su lado llorando. La mujer (que tiene 28 y parece de 45) se peleó con el marido anoche y se tomó 20 pastillas de diclofenac y paracetamol. Llamé inmediatamente a mi amiga médica y me dijo que el paracetamol la podía matar, que era muy tóxico y junto con el diclofenac eran una bomba para el hígado. Que tenía que ir al hospital.

El martes pasado fueron unos médicos del gobierno al refugio y dijeron que volverían hoy así que decidimos esperarlos y llevar al niño al hospital. Dos horas de ir y venir, ya me muevo como pez en el agua en los hospitales indios. Análisis de sangre, radiografías y la semana que viene llevarlo de nuevo a ver los resultados de los exámenes y arrancar un tratamiento.

Listo, pensé, todo marcha sobre ruedas.

Fue terminar de decir eso y Samrita que me llama para decirme que los médicos no iban a venir, que la mujer estaba muy dolorida y que qué hacíamos. Volví al refugio a devolver a Guldesh y al padre y la vi a Chenita sola. Siempre está sola, es la hija del medio y Chulbuli, que tiene seis años, se encarga de la hermanita de uno, así que de Chena se encarga la madre y a veces. Le hice upa y sentí muchas ganas de dejar a la mujer internada y llevarme a las tres niñas a mi casa. Ya sé que no es lo que conviene, ya sé que no es justo para mi familia y todo lo que quieran, pero es demasiado doloroso verlas tan solas y desamparadas y no hacer nada.

Llamamos a una ambulancia, le pedimos a una vecina que cuide a las niñas y nos fuimos Samrita y yo a un hospital público cercano a llevar a la mujer.

Yo temblaba de miedo pues ya sé que los hospitales públicos son lugares donde va la gente sin recursos y encima imaginen en Delhi y en Old Delhi, o sea lo peor de lo peor.

La vieron los doctores más secos que conocí en mis 30 años (OK, 32) y nos dijeron que tenía que quedarse tres días pues es un caso de intento de suicidio y había intervención policial. Le respondimos que las tres niñas no pueden quedarse solas por el riesgo a morir de hipotermia (en Motia Khan en la última semana murieron 3 hombres de frío) y por el riesgo de abuso. Entonces nos dijo que le dieramos sales, un antiácido y que esperaramos a ver cómo sigue.

Nos volvimos en auto rickshaw y de camino paramos en una farmacia para comprar los remedios. Le preparamos una botella de agua con sales y la pastilla que se tiene que tomar.

Nos quedamos un rato en la escuela atendiendo otros casos mientras las ratas nos pasaban entre las piernas. Uno de los casos es el de una mujer del refugio que nos pidió ayuda pues está embarazada de dos meses y no quiere tener al bebé. Con Samrita le dijimos que la vamos a ayudar y nos miró aliviada.

Cuando nos estábamos yendo miré a Chena que estaba sola en el piso llorando. Por un segundo pensé en llevármela. Pensé en cómo cambiaría su vida si la crio yo. En todo lo que la consentiría. En que ya no tendría que estar casi desnuda con los mocos colgando con este frío. Que esas piernas ya no serían dos palitos. La abracé una vez más, se la dejé a la madre y nos fuimos.

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Chena (Panga)

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asi pasamos un buen rato cada dia.

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Chúlbuli

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acá sólo se ven dos pero había tres ratas en plena reunión muy panchas.

My name is Tina

Hoy empecé mi curso de Hindustani al que voy con las francesas. Es hindustani y no hindi puro porque es un curso corto especialmente para movernos en la calle y en el refugio, y mientras que en algunos estados de India se habla hindi puro, en Delhi el hindi está mezclado con urdu (el idioma nacional de Pakistan), por eso hindustani.

Cuando nos presentamos, la profesora avisó que probablemente le cueste recordar los nombres ya que los nombres franceses no le son muy familiares y la entiendo perfectamente ya que trabajando en Buenos Aires yo tenía memoria prodigiosa con los nombres de los chicos y acá me cuesta UN PERÚ recordarlos pues sus nombres me suenan rarísimo. OK con los comunes como Rahul, Vijay, Prya, Roshni. Pero después tenés chulbule, kajal, Aarti, Adeeb, Guldesh y los demás no los escribo porque francamente no me los acuerdo. También hay nombres graciosos y si bien no llegan a la rareza de los uruguayos, hay quienes se llaman Lovely o Happy. Que en un niño es tierno pero de repente ves a un tipo con una cara de violador serial que se la pisa y te dice que se llama Lovely y te da un toque de cosa.

Volviendo a la clase, cuando me tocó a mí dije Tina y ella respiró aliviada. Le dije que en realidad mi nombre es Agostina pero que Mamila me lo había cambiado porque Agostina es imposible de pronunciar para los indios. Entonces me contó que las mujeres cuando se casan tienen la posibilidad de cambiar su nombre. Ya sea porque no les gusta o en el caso de que se llamen igual que la suegra (y eso no está bien visto) la mujer elige un nombre nuevo y durante la boda sucede la transformación.

Tanto ayer como hoy estuve en dos hospitales, ayer con mi amiga Sophie porque teníamos turno con Mathew Varguese, el super cirujano ortopedista que nos habían recomendado. Resulta que luego de ir de acá para alla y de que le hicieran radiografías el doctor dijo que es imposible la cirugía (el accidente fue hace 3 años) sin antes tenerla de uno a dos meses internada para ir moviendole el femur a donde debe estar para luego recién operarla. Que si bien no va a quedar perfecta, va a caminar muchísimo mejor y su vida mejorará notablemente.

Hablamos con la trabajadora social y como es un hospital privado, nos pueden hacer un descuento pero nunca pueden operarla gratis aunque es indigente. Hoy la buena noticia es que en el hospital publico tenemos a una francesa que vive en Delhi y trabaja en el hospital hace muchos años y nos dijo que si bien Varguese es un genio, la tracción previa a la cirugía se puede hacer gratis en el público, que ella puede conseguirnos una cama.

Por suerte la familia de Sargi aceptó aunque nosotras teníamos dudas de si iban a querer tenerla internada seis semanas y si alguien podía acompañarla. Pero claro, ilusas, tanto la niña como su familia saben que en el hospital no va a pasar frio ni hambre y que obviamente va a mejorar, así que están contentos.

Hoy volvimos a llevar a Adeeb, el nene con raquitismo, ya que el gastroenterólogo y pediatras querían ver el resultado de la biopsia. Antes de darnos el diagnóstico lo pesaron y me partió el alma ver que con seis años pesa menos que mi hija. trece quilos.

Por suerte no es celíaco y su raquitismo tan severo se debe a falta de sol (no sale nunca del refugio) y a la mala nutrición. Tiene un tratamiento de inyecciones y mil suplementos más antibióticos para un problema en su duodeno.

Ahora nos queda llevar al hermanito mellizo de Adeeb el martes que viene pues también muestra signos de raquitismo y arreglar la internación de Sargi. Nos sentimos genial.

Cuando devolvimos a Adeeb al refugio entramos a la escuela y estaba llena de niñas. Sargi vino corriendo a abrazarnos. Que lindo trabajo tenemos.

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así quedó la cadera de Sargi por el accidente.

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casi no puede apoyar el pie

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Kajal y Sargi

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Adeeb enojado luego de su inyección.

Feliz cumpleaños indio

Ayer fue mi cumpleaños y mi novio, alias antes muerto que sencillo, me regaló pasaje para volver a Argentina en febrero. Estoy que salto en una pata. No me puedo poner de mal humor hasta septiembre, más o menos.

Pasé un cumpleaños re lindo. No hice nada pues me estresa mucho juntar gente de distíntos círculos. Pienso si se aburrirán, si va a poder hablar este con aquel. Así que fui a Motia Khan, después llevamos a Adeeb (el niño con piernas torcidas) al hospital a que lo viera un ortopedista. Resulta que su problema es que tiene raquitismo y ya es un poco tarde para que quede cien porciento bien. Los estudios van a determinar la causa y el tratamiento dura de dos a tres años. Va a poder caminar mucho mejor. Prestamos atención a las fotos del hermano mellizo y se ve que tiene el mismo problema pero mucho menos atenuado. La semana que viene iremos por los estudios y llevaremos a Guldesh a que lo revisen.

Otro regalo de cumpleaños fue ver a Sargi toda peinadita y prolija yendo a la escuela. Me mostró su cuaderno con las tareas que tenía hechas. Es su segunda semana de escuela y tiene diez años. Para los que todavía no saben, cuando Sargi tenía siete la atropelló un auto y obviamente no paró ni para llevarla a un hospital. Ella quedó con displacia de cadera y en el hospital le dijeron que la operación salía 20000 rupias, o sea unos 400 dólares. La familia no tenía ese dinero y quedó con el hueso del fémur salido y así fue soldando. Con los años soldó de modo que apoya con un pie y el otro apenas con el dedo gordo del pie. Tampoco puede sentarse. El cinco de enero tenemos turno con un cirujano especialista en operaciones de este tipo. Vamos a ver qué nos dicen. Ella está tan contenta de que va a ir a un médico que hizo un cambio radical. Hace un mes era peleadora, medio salvaje. No quería ir a la escuela. Hoy, un mes y un poco de bola especial y cambió tanto.

Hace un frío demencial y no tengo ropa de invierno, ya les conté en otro post. Hoy, con los datos de las latinas, fui a Sarojini Nagar Market y encontré la parte western.

Es como la salada a cielo abierto, cientos de puestos con harapos que uno no sabe si son usados o simplemente están sucios por el polvo o el meo de las ratas del lugar. Lo que ocurre es que entre tanta porquería hay verdaderas JOYAS. No es cómodo. Hay que prestar atención y revolver entre bultos. Pero la recompensa es bella. Me traje sweateres de Zara por 100 rupias, o sea 25 pesos. Uno de Banana Republic de 30 pesos y un tapado que andrés dice que es de vieja pero está nuevo y salió 150 pesos. ALTA GANGA. Volveré.

El lunes pasado empecé un curso de fotografía. La página web del instituto lo pintaba como un palacio mas es una covacha inmunda llena de cables pelados. Encima en el horario que elegí sólo somos dos. Una india rica y yo. La muy zorra ni bien se enteró de qué cámara uso fue y se compró el modelo siguiente y una lente de 700 dólares. India envidiosa, no sabés ni prender la cámara, no presumas.

Hoy le conté que fui a Sarojini y me dijo que ella no va pues le da miedo el cúmulo de gente. Y sí, para pagar 25 pesos hay que revolcarse en el barro. Pero bien que vale la pena.

El profesor es genial y sus fotos son buenísimas, así que no me siento para nada estafada, al contrario. Amo que seamos dos y amo por sobre todas las cosas que la india no entienda una mierda y yo responda todo bien. Estoy a un paso de caer gorda. Una respuesta correcta más y la india se va para no volver, así que la mantengo contenta con chocolates y dejándola contestar alguna que otra cosa.

Hoy venía escuchando mi canción favorita del mes en un autorickshaw y pensé en que de una vez por todas siento que lo más difícil ya pasó. Ya pasé la etapa de miedo, susto, desesperación, tristeza. Ahora me siento cómoda y en casa. Se viene lo mejor.

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sargi con su cuaderno

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Adeeb y su mamá después de que le sacaran sangre.

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAASAROJINI

Sarojini Nagar

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así son los puestos. hay 400 mil.

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uno de los buzos que me compré en este maravilloso antro