Sipu – El vecino racista que me ama – Expresarse con la uretra

Recién vuelvo de llevar a Julia al jardín con mi chofer de corcel blanco, Sipu. Como ya les conté Sipu es mi cyclerickshaw puller y mi hombre de confianza. Lo amo porque no me da bola. Al principio le ofrecía agua fría o chocolates y me decía que no con cara de “a ver, mogólica, querés lavar culpas conmigo? subite y cerrá el pico”. Ahora ya no le ofrezco nada y nos comunicamos a través de gestos. Cuando llego al playschool y dejo a Julia él llama a los chicos de la obra y les dice cosas que sabe que yo estoy tratando de pronunciar en hindi pero no se me entiende nada. La semana pasada le pedí a Mamila, mi sai baba, que le pregunte cosas a Sipu. Si tenía familia y si los iba a visitar seguido. Sipu respondió que tiene mujer y un hijo de dos años. Que este año ya no iba a ir a verlos. Le pedí a Mamila que le dijera que yo le podía pagar el viaje en tren para que vaya unos días en Diwali y unas rupias como para justificar sus días sin trabajar. Se puso frenético y me dijo que sí, que aceptaba porque extrañaba a su hijo. Desde ese momento sigue sin pasarme mucha cabida pero sonríe. Toda esta movida de Sipu en Calcuta es patrocinada por una chica diosa que colaboró con la causa. Gracias Vale. En otro orden de cosas, ayer fui a un museo de artesanías y todos los guardias estaban durmiendo la mona. Me podría haber choreado altas reliquias pero no lo hice. Acá los hombres mean en cualquier lado. Pero en cualquier lado. Una esquina, un paredón, una maceta, un árbol. No esperan a que esté despejado de gente, si te descuidás te salpican como en Esperando la Carroza. Es un gran problema en india y por más que hagan campañas y pongan meaderos públicos, los indios mean en tu cara igual. Belén me pasó una nota sobre unos tipos que van enmascarados en un camión con tanque de agua y cuando ven a un “offender” lo mojan con la súper manguera. Esto no es lo único desagradable que hacen los indios. También escupen y dejan una escupida roja que parece de sangre pero es de Paan, un paquetito de hoja de betel a la que le untan una pasta a base de cal y le espolvorean cosas, entre ellas tabaco y pedacitos de nuez de areca. La cierran y a la boca. Es estimulante y psicoactiva y cuando escupís la saliva sale roja. Un asco. Es muy común en Asia y hay una variedad enorme de paan, según la ciudad usan rellenos diferentes. Mascar mucho paan te pudre los dientes. Tengo un vecino que es muy simpático y creo que me ama en silencio. Le regala libros a Julia y siempre me da charla. Capaz solo quiere robarme los órganos, vaya uno a saber. Ya es la segunda vez que charla va, charla viene me dice que los cyclerickshaw pullers son todos bangladeshis e ilegales. Que aunque digan que son de Bihar o Calcuta no es cierto y que hablan poco porque su lengua es el bengali y no hablan buen hindi. Todo esto lo dice con cara de que los detesta. Si detestás a los ciclerickshaw pullers me detestás a mí, enano enamoradizo. Me quiere convencer y yo le contesto “ay ojalá sean de Bangladesh, amo Bangladesh” Y me mira con cara de que estoy loca. Chupala, brahmán. Para los que se preguntan qué pasó con los chicos de la obra, todavía no pude comunicarme con la familia para preguntarles si les parece que les enseñe a las chicas, es muy difícil porque no hablan nada de inglés y poco hindi. Kamla, la niñera de Julia, habla bengali bastante bien así que tal vez le pido que me haga de traductora. Por ahora les compré libros para practicar las letras y los están completando.

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el paan wallah, o el hombre que te prepara paan

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Juguetes

Ayer estaba por salir a buscar a julia al jardín y, como cada día, metí en una bolsa golosinas, galletitas y alguna cosa extra para los chicos que viven en la obra en construcción. Mamila me vio agarrar juguetes de Julia y me preguntó por qué me los llevaba. Respondí que eran para los chicos de la obra y muy seria me dijo que no podía sacarle los juguetes a mi hija, que ese peluche era suyo. Yo le respondí que sí, pero que casi ni lo usaba y lo metí en la bolsa.

Llegué al jardín y Sipu, mi chofer de cyclerickshaw, llamó a los niños con un grito para que yo le diera las cosas. Sipu me ayuda a comunicarme con ellos porque no hay manera de pedirle a nadie que hable inglés que me haga de traductor. Los indios de clase alta no quieren comunicarse con esta gente. me miran como si estuviera loca por hablarle a las mujeres y niños. Son de Bihar, son malos, son chorros, no son confiables. Eso es lo que ellos quieren creer para no tener que mirarlos, la realidad es que son esclavos.

¿Qué se puede hacer por ellos? No mucho. No existe denunciar por trabajo esclavo, ni siquiera pedir que los dueños del proyecto les compren uniformes acordes para trabajar en una obra. Yo no aspiro a más que un ratito diario de sorpresa porque siempre les doy algo diferente. Un día chocolates y jugo, otro pulseras y esmaltes de uñas que ya no uso (desde que llegué a india no me las pinto más), otro libros para colorear y crayones, otros juguetes y así. Entonces les doy la bolsa y ya tenemos un ritual que es que cierran los ojos y meten las manitas a ver si adivinan lo que hay. Después los abren y comprueban si habían acertado. Ese momento es perfecto y equivale a una ampolla de morfina directo en mi sistema.

Ayer hablando con una amiga me di cuenta de que nunca jamás le compro cosas a Julia. Tiene poquísimos juguetes, todos entran, cómodos, en un canasto de esos para la ropa sucia. Trajimos algunos de Argentina y la mayoría los heredó del niño que vivía antes en esta casa. Ni a Andrés ni a mí nos gusta llenarla de juguetes, yo por mi pavor al derroche y andrés andá a saber por qué. No queremos que tenga de más, que su cuarto se caiga de cosas. Entonces no sé si se entretiene con cajitas y pavadas porque ella es así o porque tiene los juguetes más truchos y viejitos del mundo.

Más allá de nuestra política austera, le reconocí a Mamila que no está bien que le saque a mi hija los poquitos juguetes y ropa que tiene para dárselo a niños a los que sí les compro cosas nuevas.

“julia first, then the other children” (Julia primero y después los otros niños). Me dijo la muy Sai Baba.

 

Hoy les compré golosinas y unos libritos para practicar el abecedario. Cuando llegué me estaban esperando en la entrada de la obra. Pasó lo de siempre, metieron las manos en la bolsa y cuando la más grande, de unos ocho años,  vio los libritos le dijo algo a Sipu. Sipu no habla inglés, tuve que convencer a un vecino para que me haga el favor de traducir.

“la niña dice que su sueño es aprender las letras para escribir su nombre, que le encataría que le enseñes”

Nah. No puede ser. Parece una peli yankee golpe bajo. Falta que la nena tenga cáncer y ya estamos.

Me quedé más dura que Montaner en el living de Susana y la piba se dio cuenta. Le dijo otra cosa al viejo traductor. “dice que sólo su nombre, nada más. que si no se puede igual muchas gracias por todo”.

Vamos a ver cómo y dónde le enseño a estas dos las letras. Ella y su hermana, tendrán 8 y 6.

 

 

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