Duérmete niña (pero conmigo)

Aprendí lo que era el colecho una de las primeras noches con Julia en casa. Me dolía la herida de la cesárea y cada vez que me incorporaba a buscar a Julia a su moisés veía las estrellas. Y ya me habían cortado el chorro de ketrolac que me mantuvo en un limbo de drogadicción los primeros días. Me acosté con Julia y, la verdad, no quería devolverla a su camita. O sea, era una bebita minúscula, tierna, no se movía mucho, se quedaba donde la apoyara, no tiraba del pelo ni baboseaba la nariz, como ahora.
En twitter, una gurú de la maternidad, Muma, me contó por primera vez las bondades del colecho.
Que es seguro dormir mamá con bebé, que hay que poner algo entre el bebé y el padre sobre todo antes de los tres meses, que una descansa mejor y el bebé también.

Leer sitios melosos me dieron luz verde a la fiesta del colecho. Dormirme con mi hija toda chiquita y darle la teta entre sueños, sin tener que levantarme. Incluso tenía el ok del pediatra.
Pero a los dos meses de vida de Julia, una noche, se quedó dormida temprano y la acosté como en una siesta, en su Moisés. Desde esa noche nunca más colechamos. A mi hija le gusta dormir en su cama, en su cuarto. Tengo que aceptarlo. Duerme mejor, de corrido, se despierta mas descansada. cuando duerme conmigo lloriquea, como si estuviese incomoda. duermo mejor yo también, debo aceptarlo, porque me estiro tranquila sin temor a tirarla de la cama.

A mi hija no le gusta tanto dormir conmigo, pero igual a veces me valgo de artimañas como fiebre, dolor de encías y mocos para traermela a la cama y dormir cachete con cachete.

¿Ustedes pudieron colechar? Miren esta imagen sobre el babysutra del colecho. ¿No es tierno?

20130624-124510.jpg

Anuncios