Así es India

El sábado a la noche llamamos a Mamila a que oficie de niñera para poder irnos a una cena en la casa de una argentina amiga. Amo que este blog nació siendo un medio para contar el crecimiento de mi hija y casi que ni la nombro, las veces que hablo de ella son para contar cómo la dejo a cuidado de otros para salir a hacer mi vida. Bien, continúo pues ya hablé suficiente de mi hija por hoy.

Cuestión que había latinoamericano variado y yo, cómo siempre, hiperventilé y me emocioné tanto que terminé cantándole el tema de la novela María la del Barrio a la cónsul mexicana, a un chileno le dije que me da mucho asco la palabra “pololo” y en un momento interrumpí una charla profunda de política entre andrés y un funcionario colombiano para decir “vengan que se armó la fiesta negra”. No sé bien qué carajo es una fiesta negra mas me pareció propicio evocar ese vocablo pues tenía dos vinos Norton encima.

El domingo, como todos bien sabemos, tenía turno para que el curandero Patricio me saque el diablo de adentro mas recibí un whatsapp de mi amiga miembra de secta Samrita en el que me decía que la mujer de Motia Khan que había sufrido el aborto espontáneo el domingo anterior se había escapado del hospital y al seguir con fiebre volvió a internarse pero en otro hospital. Así que tuvimos que posponer a Patricio y quedamos en encontrarnos en el centro de Delhi para ir juntas a este hospital que queda en los quintos infiernos.

Nos encontramos a las 3 de la tarde en una de las estaciones de la Yellow Line del Delhi Metro. El subte de Delhi no sólo es genial y limpio y la frecuencia es óptima sino que llega a todos lados. No es como en argentina que tenés una parada cada cuatro cuadras mas si te caés un toque del mapa ya no podés contar con el subte, acá llega muy lejos y constrantemente están construyendo estaciones nuevas. Esta estación estaba un poco muerta, no había ni el loro así que no encontramos ningún Auto Rickshaw que nos acercara al Hindu Rao Hospital, que quedaba a unas quince o veinte cuadras. Apenas encontramos a un cycle rickshaw wallah que se ofreció a llevarnos a ámbas. Yo estaba reticente pues me molesta que el tipo tenga que cargarnos a las dos, pero Samrita me dijo que están acostumbrados y que no joda y yo soy muy dócil y bastante vaga para caminar así que accedí.

Ni bien arrancamos ya era todo una lágrima pues ibamos a paso de tortuga y el camino era todo de subida. Entonces el tipo nos preguntó a qué nos dedicábamos y le contestamos que al trabajo social. “¿Y ayudan a la gente? porque tengo un amigo que necesita ayuda”.

El hombre nos contó que un amigo suyo tuvo un accidente con su rickshaw, lo chocó un auto y casi se muere. Lo salvaron pero perdió una pierna. Obvio el auto no paró, en este país los autos no paran cuando atropellan a alguien, menos si ese alguien es pobre. Entonces este pobre hombre pasó un mes en el hospital y ya le habían dado de alta pero sin una pierna no podía hacer más su trabajo de rickshaw puller, así que él, su mujer y sus siete hijos estaban sobreviviendo con ayuda de los otros pullers como él que le llevaban alimentos pero que estaban desesperados.

Con Samrita nos miramos y automáticamente le dijimos que íbamos a ayudar a su amigo, que nos diera su dirección.

Lo bueno de Samrita es que es como yo pero en versión india, no lo piensa ni un minuto, le sale ayudar como a mí, se mete en bardos que muchos evitarían igual que yo. Es como tener una compinche del trabajo social. La amo.

Charla va charla viene llegamos a una zona de subida que estaba completamente desolada de humanos mas REPLETA DE MONOS. No les puedo decir cuántos había pero seguro más de cien. Salían por todos lados. Era el camino y a los costados mucha vegetación y monos. Sin humanos, sin casas. árboles y monos. Samrita me dijo que mejor bajáramos porque el camino era demasiado empinado para que el puller tire del carro. Yo le dije “sabías que estos monos nos pueden comer el cerebro?” “sí, no los mires a los ojos, caminá sin llamar la atención y por el amor de dios NO SAQUES LA CÁMARA.” Ahí me morí de susto porque yo hice un chiste y Samrita, que se crió en medio de la selva en Assam, no se estaba riendo, estaba tan asustada como yo.

Pasamos entre los monos asesinos y llegamos al hospital de la muerte.

No les puedo describir el lugar pero imaginen un descampado horroroso y una construcción enorme tipo el posadas en el medio. Así es el Hindu Rao hospital.

El interior parecía haber sufrido un atentado de bomba. Estaba destruido, sucio y la gente acampando en el piso pues a veces esperan días y días hasta que alguien les da bola.

Nos encontramos a la pobre Kamlu que estaba tirada, ensangrentada y volaba de fiebre. Samrita fue a hablar con los doctores y volvió diciendo “hay que esperar porque ahora no pueden atendernos”.

Un segundo me quedé esperando y pensé ¿qué haría Andrés en mi lugar? Me lo imaginé gritando y peleándose con todo el equipo médico entonces decidí probar suerte e ir a hablar haciendo uso de mi mejor blancura occidental.

“es que no la pudimos atender porque tenemos dos bebés que están a punto de morir, ella no es prioridad”

“el bebé de ella murió primero, hace una semana, y todavía lo tiene adentro, así que sí es prioridad”.

En menos de diez minutos estaba en una cama con una via puesta. Así de fácil.

Después de un rato llegó la hermana de Kamlu y nos volvimos a nuestras casas. Cuando pasamos por la zona de los monos, vimos desde el auto rickshaw que estaban atacando a un perro. Una camioneta que llevaba a un becerro todo ornamentado paró y sus ocupantes bajaron a ayudar al perro exponiéndose a los monos asesinos y sin poder hacerles nada, porque el mono es un animal sagrado.

“así es India” dijo Samrita.

India en su máxima expresión, respondí yo.

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La tolerancia o Cómo me anoté en la jornada del curandero Patricio.

Ya cumplimos seis meses en India y esas épocas donde me agarraba la chiripiorca y no salía sin el clona en la cartera quedaron atrás.

Creo que fue en septiembre donde dije “OK, necesito medicación” y arraqué la búsqueda de un psiquiatra indio que me recete algo para pensar menos. Estaba muy bipolar: a las 4 de la tarde llegaba a casa y le gritaba a Andrés “soy feliz, soy muy muy feliz” y a las cinco menos cuarto estaba pensando que seguro me estaba por morir, que el mundo es una mierda y viendo todo absolutamente negro. Así todos los días.

Mi búsqueda de psicólogo en india fue un fracaso pues esta gente no conecta con sus emociones. Les chupa un huevo lo que sienten, ellos trabajan, piensan en cuando casarse, comen y festejan. Nadie piensa “a ver, ¿estoy bien o estoy del orto?” y saben què? los aplaudo. Lejos estamos nosotros los argentinos que absolutamente todo el tiempo estamos cuestionando cada decisión que tomamos o cada emoción que sentimos. Acá eso no tiene lugar porque o te estás cagando de hambre y pasás 24 horas diarias pensando en llegar a la noche con la panza llena o estás podrido en plata y reemplazás el malestar gastando. Aparte la gente labura 24/7 y sin vacaciones, imaginen que no existe “buen fin de semana” en hindi pues el concepto de descanso el fin de semana es relativamente nuevo para ellos.

La cosa es que finalmente fueron pasando los días y todo ese miedo se fue, ya me siento en casa y tranquila. Sólo hay dos cosas que aún no he superado y son menores mas me molestan un poco: La gula y la falta de amigos.

En el bendito país de Lord Ganesh no está de moda ser flaca. El modelo de mujer acá dista mucho del argentino, en las publicidades no ves chicas escuálidas, e incluso cuando alguna tiene que aparecer en ropa interior tienen panza. No existen los productos light y TODO, ABSOLUTAMENTE TODO plato de comida tiene litros de aceite.

Acá se vende manteca de medio kilo para arriba, ¿quién va a querer la de cien gramos si esos cien gramos alcanzan solamente para un sánguche? Sí, leyeron bien, esta manga de seres humanos agarran un pan lactal, le untan cien gramos de manteca a temperatura ambiente y le enchufan el otro pan como si no se tratara de un acto casi criminal.

Si las botellas de litro de aceite Cocinero se vendieran en este país, me la juego que le cortarían el pico dosificador pues con ese pico diminuto no sale el medio litro de aceite necesario para cada brebaje.

Y, obvio, todo es frito. Se te mancha la ropa con comida y al toque notás que esa delicia que estás manducando te deja una aureola de aceite tal que tenés que tirar la remera a la basura.

Encima este país te obliga al sedentarismo. Salís a la calle y hay 40 tipos esperándote para llevarte a donde vayas, no te ocupás de la casa porque tenés mucama, niñera, jardinero y la mar en coche. Salís a correr y en cada esquina te arremeten 40 niñitos mancos a pedirte rupias. Si no hace demasiado calor, el frío viene con todo el smog de la cuidad más contaminada del planeta.

Este estilo de vida de holgazanería y manjares lleva, como todos sabemos, a la gordura flacida. Y esa es la gordura más nefasta, pues incita al cachetazo. El que ve a un gordo flacido y no siente deseos de azotarle, que tire la primera piedra.  Cuando yo estaba en plena época de vigorexia, corría y hacía aparatos y tenía las piernas de gabi sabatini. estaba un tanto MACIZA sí, pero al menos tenía algo de tonicidad. Ahora estoy rolliza y blanda.

En cuanto a la falta de amigos, si bien están las francesas y mi amiga colombiana, no tengo suerte con los nativos.

Recuerdan a mi amigo indio? Bueno, no fui a su cumpleaños y me hizo una escena como si lo hubiese plantado en el altar. Yo no tengo doce años, chicos, no voy a tu cumple, te cae como el culo, OK, resolvemos en 10 minutos pero no me sermonees ni hables de “un amigo es un tesoro que hay que cuidar” pues chau chau.
Y con una chica india NOS ESTAMOS CONOCIENDO y todo iba viento en popa hasta que cuando le confesé mi ateísmo me contó que ella tampoco es religiosa pero sí creía en un curandero llamado Patricio. Acto seguido me invitó a su jornada de curación este domingo donde vas al mediodía, te dan un token y esperás horas hasta que llega tu turno y Patricio, mediante la imposición de manos, te saca el problema que te aqueja.
Si bien para mí dios y el curandero patricio son la misma cosa, enterarme de que mi nueva amiga amorosa y con conciencia social adora a un curandero dañó las fibras de mi corazón.

Pero saben qué? si algo he aprendido en estos meses es a juzgar menos, a TOLERAR lo que no comparto (menos en el caso de mi amigo indio jiji) y a ser menos quejosita.  Así que hoy me subi a un rickshaw que me dejó en un lindo parque donde corrí y casi me olvidé del frío y la contaminación y este domingo voy a ir con mi nueva amiga a la jornada de curación del curandero Patricio. Cuando me toque mi turno le diré que me cure de ser una gorda nefasta.

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esta chica ávida del sánguche, en india es una sílfide.

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bread pakora. sí, es lo que parece: un sánguche frito.

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el curandero Patricio en acción

Good Morning Motia Khan

Esta mañana llegamos a Motia Khan pensando que sería una jornada tranquila. Bueno, NO LO FUE.

Teníamos turno en el Sir Ganga Ram Hospital para llevar a Guldesh, el hermano de Adeeb que también muestra signos de raquitismo. La idea era llegar al refugio, repartir leche y avena e irnos al hospital con el niño y el padre.

Ya ni bien nos pusimos a repartir la comida vino una madre a contarnos que su bebé estaba con diarrea. Después Aarti, una de las niñas que ahora empezó a ir a la escuela tenía una herida en la planta del pie que estaba infectada. Luego una que había perdido un embarazo y no se sentía bien.

Mientras Samrita (una chica india que ahora trabaja con nosotras) nos hacía de intérprete, yo subí al tercer piso a ver por qué Chena, Chulbuli y la bebita menor no habían bajado a desayunar. Resulta que me encuentro con la madre tirada en el piso retorciéndose de dolor y las tres hijas a su lado llorando. La mujer (que tiene 28 y parece de 45) se peleó con el marido anoche y se tomó 20 pastillas de diclofenac y paracetamol. Llamé inmediatamente a mi amiga médica y me dijo que el paracetamol la podía matar, que era muy tóxico y junto con el diclofenac eran una bomba para el hígado. Que tenía que ir al hospital.

El martes pasado fueron unos médicos del gobierno al refugio y dijeron que volverían hoy así que decidimos esperarlos y llevar al niño al hospital. Dos horas de ir y venir, ya me muevo como pez en el agua en los hospitales indios. Análisis de sangre, radiografías y la semana que viene llevarlo de nuevo a ver los resultados de los exámenes y arrancar un tratamiento.

Listo, pensé, todo marcha sobre ruedas.

Fue terminar de decir eso y Samrita que me llama para decirme que los médicos no iban a venir, que la mujer estaba muy dolorida y que qué hacíamos. Volví al refugio a devolver a Guldesh y al padre y la vi a Chenita sola. Siempre está sola, es la hija del medio y Chulbuli, que tiene seis años, se encarga de la hermanita de uno, así que de Chena se encarga la madre y a veces. Le hice upa y sentí muchas ganas de dejar a la mujer internada y llevarme a las tres niñas a mi casa. Ya sé que no es lo que conviene, ya sé que no es justo para mi familia y todo lo que quieran, pero es demasiado doloroso verlas tan solas y desamparadas y no hacer nada.

Llamamos a una ambulancia, le pedimos a una vecina que cuide a las niñas y nos fuimos Samrita y yo a un hospital público cercano a llevar a la mujer.

Yo temblaba de miedo pues ya sé que los hospitales públicos son lugares donde va la gente sin recursos y encima imaginen en Delhi y en Old Delhi, o sea lo peor de lo peor.

La vieron los doctores más secos que conocí en mis 30 años (OK, 32) y nos dijeron que tenía que quedarse tres días pues es un caso de intento de suicidio y había intervención policial. Le respondimos que las tres niñas no pueden quedarse solas por el riesgo a morir de hipotermia (en Motia Khan en la última semana murieron 3 hombres de frío) y por el riesgo de abuso. Entonces nos dijo que le dieramos sales, un antiácido y que esperaramos a ver cómo sigue.

Nos volvimos en auto rickshaw y de camino paramos en una farmacia para comprar los remedios. Le preparamos una botella de agua con sales y la pastilla que se tiene que tomar.

Nos quedamos un rato en la escuela atendiendo otros casos mientras las ratas nos pasaban entre las piernas. Uno de los casos es el de una mujer del refugio que nos pidió ayuda pues está embarazada de dos meses y no quiere tener al bebé. Con Samrita le dijimos que la vamos a ayudar y nos miró aliviada.

Cuando nos estábamos yendo miré a Chena que estaba sola en el piso llorando. Por un segundo pensé en llevármela. Pensé en cómo cambiaría su vida si la crio yo. En todo lo que la consentiría. En que ya no tendría que estar casi desnuda con los mocos colgando con este frío. Que esas piernas ya no serían dos palitos. La abracé una vez más, se la dejé a la madre y nos fuimos.

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Chena (Panga)

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asi pasamos un buen rato cada dia.

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Chúlbuli

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acá sólo se ven dos pero había tres ratas en plena reunión muy panchas.

My name is Tina

Hoy empecé mi curso de Hindustani al que voy con las francesas. Es hindustani y no hindi puro porque es un curso corto especialmente para movernos en la calle y en el refugio, y mientras que en algunos estados de India se habla hindi puro, en Delhi el hindi está mezclado con urdu (el idioma nacional de Pakistan), por eso hindustani.

Cuando nos presentamos, la profesora avisó que probablemente le cueste recordar los nombres ya que los nombres franceses no le son muy familiares y la entiendo perfectamente ya que trabajando en Buenos Aires yo tenía memoria prodigiosa con los nombres de los chicos y acá me cuesta UN PERÚ recordarlos pues sus nombres me suenan rarísimo. OK con los comunes como Rahul, Vijay, Prya, Roshni. Pero después tenés chulbule, kajal, Aarti, Adeeb, Guldesh y los demás no los escribo porque francamente no me los acuerdo. También hay nombres graciosos y si bien no llegan a la rareza de los uruguayos, hay quienes se llaman Lovely o Happy. Que en un niño es tierno pero de repente ves a un tipo con una cara de violador serial que se la pisa y te dice que se llama Lovely y te da un toque de cosa.

Volviendo a la clase, cuando me tocó a mí dije Tina y ella respiró aliviada. Le dije que en realidad mi nombre es Agostina pero que Mamila me lo había cambiado porque Agostina es imposible de pronunciar para los indios. Entonces me contó que las mujeres cuando se casan tienen la posibilidad de cambiar su nombre. Ya sea porque no les gusta o en el caso de que se llamen igual que la suegra (y eso no está bien visto) la mujer elige un nombre nuevo y durante la boda sucede la transformación.

Tanto ayer como hoy estuve en dos hospitales, ayer con mi amiga Sophie porque teníamos turno con Mathew Varguese, el super cirujano ortopedista que nos habían recomendado. Resulta que luego de ir de acá para alla y de que le hicieran radiografías el doctor dijo que es imposible la cirugía (el accidente fue hace 3 años) sin antes tenerla de uno a dos meses internada para ir moviendole el femur a donde debe estar para luego recién operarla. Que si bien no va a quedar perfecta, va a caminar muchísimo mejor y su vida mejorará notablemente.

Hablamos con la trabajadora social y como es un hospital privado, nos pueden hacer un descuento pero nunca pueden operarla gratis aunque es indigente. Hoy la buena noticia es que en el hospital publico tenemos a una francesa que vive en Delhi y trabaja en el hospital hace muchos años y nos dijo que si bien Varguese es un genio, la tracción previa a la cirugía se puede hacer gratis en el público, que ella puede conseguirnos una cama.

Por suerte la familia de Sargi aceptó aunque nosotras teníamos dudas de si iban a querer tenerla internada seis semanas y si alguien podía acompañarla. Pero claro, ilusas, tanto la niña como su familia saben que en el hospital no va a pasar frio ni hambre y que obviamente va a mejorar, así que están contentos.

Hoy volvimos a llevar a Adeeb, el nene con raquitismo, ya que el gastroenterólogo y pediatras querían ver el resultado de la biopsia. Antes de darnos el diagnóstico lo pesaron y me partió el alma ver que con seis años pesa menos que mi hija. trece quilos.

Por suerte no es celíaco y su raquitismo tan severo se debe a falta de sol (no sale nunca del refugio) y a la mala nutrición. Tiene un tratamiento de inyecciones y mil suplementos más antibióticos para un problema en su duodeno.

Ahora nos queda llevar al hermanito mellizo de Adeeb el martes que viene pues también muestra signos de raquitismo y arreglar la internación de Sargi. Nos sentimos genial.

Cuando devolvimos a Adeeb al refugio entramos a la escuela y estaba llena de niñas. Sargi vino corriendo a abrazarnos. Que lindo trabajo tenemos.

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así quedó la cadera de Sargi por el accidente.

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casi no puede apoyar el pie

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Kajal y Sargi

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Adeeb enojado luego de su inyección.

Feliz cumpleaños indio

Ayer fue mi cumpleaños y mi novio, alias antes muerto que sencillo, me regaló pasaje para volver a Argentina en febrero. Estoy que salto en una pata. No me puedo poner de mal humor hasta septiembre, más o menos.

Pasé un cumpleaños re lindo. No hice nada pues me estresa mucho juntar gente de distíntos círculos. Pienso si se aburrirán, si va a poder hablar este con aquel. Así que fui a Motia Khan, después llevamos a Adeeb (el niño con piernas torcidas) al hospital a que lo viera un ortopedista. Resulta que su problema es que tiene raquitismo y ya es un poco tarde para que quede cien porciento bien. Los estudios van a determinar la causa y el tratamiento dura de dos a tres años. Va a poder caminar mucho mejor. Prestamos atención a las fotos del hermano mellizo y se ve que tiene el mismo problema pero mucho menos atenuado. La semana que viene iremos por los estudios y llevaremos a Guldesh a que lo revisen.

Otro regalo de cumpleaños fue ver a Sargi toda peinadita y prolija yendo a la escuela. Me mostró su cuaderno con las tareas que tenía hechas. Es su segunda semana de escuela y tiene diez años. Para los que todavía no saben, cuando Sargi tenía siete la atropelló un auto y obviamente no paró ni para llevarla a un hospital. Ella quedó con displacia de cadera y en el hospital le dijeron que la operación salía 20000 rupias, o sea unos 400 dólares. La familia no tenía ese dinero y quedó con el hueso del fémur salido y así fue soldando. Con los años soldó de modo que apoya con un pie y el otro apenas con el dedo gordo del pie. Tampoco puede sentarse. El cinco de enero tenemos turno con un cirujano especialista en operaciones de este tipo. Vamos a ver qué nos dicen. Ella está tan contenta de que va a ir a un médico que hizo un cambio radical. Hace un mes era peleadora, medio salvaje. No quería ir a la escuela. Hoy, un mes y un poco de bola especial y cambió tanto.

Hace un frío demencial y no tengo ropa de invierno, ya les conté en otro post. Hoy, con los datos de las latinas, fui a Sarojini Nagar Market y encontré la parte western.

Es como la salada a cielo abierto, cientos de puestos con harapos que uno no sabe si son usados o simplemente están sucios por el polvo o el meo de las ratas del lugar. Lo que ocurre es que entre tanta porquería hay verdaderas JOYAS. No es cómodo. Hay que prestar atención y revolver entre bultos. Pero la recompensa es bella. Me traje sweateres de Zara por 100 rupias, o sea 25 pesos. Uno de Banana Republic de 30 pesos y un tapado que andrés dice que es de vieja pero está nuevo y salió 150 pesos. ALTA GANGA. Volveré.

El lunes pasado empecé un curso de fotografía. La página web del instituto lo pintaba como un palacio mas es una covacha inmunda llena de cables pelados. Encima en el horario que elegí sólo somos dos. Una india rica y yo. La muy zorra ni bien se enteró de qué cámara uso fue y se compró el modelo siguiente y una lente de 700 dólares. India envidiosa, no sabés ni prender la cámara, no presumas.

Hoy le conté que fui a Sarojini y me dijo que ella no va pues le da miedo el cúmulo de gente. Y sí, para pagar 25 pesos hay que revolcarse en el barro. Pero bien que vale la pena.

El profesor es genial y sus fotos son buenísimas, así que no me siento para nada estafada, al contrario. Amo que seamos dos y amo por sobre todas las cosas que la india no entienda una mierda y yo responda todo bien. Estoy a un paso de caer gorda. Una respuesta correcta más y la india se va para no volver, así que la mantengo contenta con chocolates y dejándola contestar alguna que otra cosa.

Hoy venía escuchando mi canción favorita del mes en un autorickshaw y pensé en que de una vez por todas siento que lo más difícil ya pasó. Ya pasé la etapa de miedo, susto, desesperación, tristeza. Ahora me siento cómoda y en casa. Se viene lo mejor.

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sargi con su cuaderno

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Adeeb y su mamá después de que le sacaran sangre.

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Sarojini Nagar

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así son los puestos. hay 400 mil.

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uno de los buzos que me compré en este maravilloso antro

Curiosidades

Hoy estaba en el metro y pensé en contarles curiosidades de esta parte del mundo que fui descubriendo y llamaron mi atención:

En cada estación de subte hay un puesto con maquinas que escanean tu bolso y oficiales que te pasan el detector de metales por el cuerpo para asegurarse de que no lleves una bomba. Todo el tiempo la voz del subte que nombra las estaciones te recuerda que cualquier paquete, juguete o recipiente abandonado puede ser una bomba.

En el andén del metro hay una zona con carteles que indican que ahí para el vagón de mujeres. No es una sugerencia: los hombres no pueden subirse en el vagón y si intentan subir las mujeres le dicen de todo. El vagón de mujeres existe para evitar los manoseos violentos que dicen que son moneda corriente, yo nunca lo viví.

Hay tanto smog en Delhi que el cielo nunca está competamente celeste. También hay una bruma constante que es linda, aunque significa que hay mucho smog y tosés como loco. Mucha gente se cubre para protegerse de la contaminación del aire y del polvo, ya que como no llueve hace cuatro meses, vuela un polvo que me hace recordar Puente la Noria como un paraíso terrenal.

En india está prohibido que el ecógrafo te diga el sexo de tu bebé. Obvio que podés tener la suerte de que el tipo haga algún gesto para que tengas una idea, pero generalmente lo hacen sólo con los extranjeros. Se prohibió ya que muchas parejas, luego de saber que el bebé era una niña, decidían abortar.

Cuando nace un bebé no se le elige nombre hasta que tiene al menos una semana. La razón es que como tantos bebés mueren en los primeros días de vida, que no tenga nombre hace todo más facil si el bebé no sobrevive.

Los indios no tienen sexo nunca. Quiero decir, sí tienen, pero muy poco. Primero, tienen que esperar hasta casarse. Es muy común encontrar indios de 25, 27 años y vírgenes. Entonces se los ve o súper infantiles o frustrados o pajeros. Imaginen que tienen acceso al porno pero no la ponen nunca. Se enferman. Tanto, que las violaciones en India son muy, muy frecuentes.

Como si esto no fuera poco, la realidad de muchísimos hombres de la India rural es viajar a las ciudades para trabajar y volver a su pueblo sólo una vez o dos al año. El resto del tiempo trabajan sin descanso. Y no la ponen nunca.

Toda la familia ahorra una cantidad desmesurada de plata para la boda de la hija mujer. La prioridad es casar a la hija mujer y padres y hermanos deben trabajar y endeudarse hasta la manija para la boda y los regalos con los que la hija será recibida por su nueva familia. Entre el vestido, la comida para tanta gente, las flores, el oro y demás, la familia puede endeudarse de por vida.

La mujer que queda viuda puede ser expulsada de la familia, pero si tienen suerte y sus parientes políticos  la quieren, pueden ofrecerle casarse con un hermano del muerto u otro hombre de la familia.

Los indios desayunan, almuerzan y cenan lo mismo: lentejas con arroz. Los olores a comida son siempre los mismos, sean las ocho de la mañana o la una de la tarde.

Los indios se pintan el pelo de naranja cuando tienen canas. Naranja fuego. Les queda un tanto desagradable pero ellos adoran.

A medida que recuerde más cosas les iré contando pues sé que les re interesa (?).

Se pensaron que iba a pasar un post sin hablar de pobres? ILUSOS. Motia Khan anda muy bien, (bueno, muy bien en el sentido positivo e inocente, claro) y la escuela funciona cada día mejor. Tenemos dos chicos que necesitan ser operados, uno pues nació con las piernas torcidas y no puede caminar bien y otra, de diez años, que fue atropellada por un auto cuando tenía siete años y se descaderó, pero como no tenían las 20000 rupias que necesitaban para la operación, la niña quedó así y hoy renguea y no se puede sentar. Los vamos a llevar a ambos a un traumatólogo a ver qué se puede hacer. Ya les contaré.

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Delhi Metro

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gente no china protegiéndose del smog y el polvo.

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Comer, Rezar, Amar

¿Donde les gustaría vivir? No en un año ni en diez ni cuando sean viejos. Ahora. Si pudieran elegir un lugar en todo el mundo, ¿cuál sería?

Me hice esta pregunta ayer cuando recordé que cuando estaba en pleno idilio con la India, allá por agosto, una twittera me dijo que era una fase y que mi excitación iba a pasar. Que después de ese frenesí de amor iba a venir una etapa donde odiara la ciudad para finalmente terminar aceptándola. Recuerdo que desestimé ese comentario pues pensé que a la India no había con qué darle, es un país fascinante y nunca me iba a cansar. Pero no.

Ahora estoy en la fase de no querer a la India. Aunque prefiero decir que no quiero a Delhi, extenderlo a todo el país me parece injusto ya que no lo conozco. Si me invitaran hoy a un viaje todo pago a Varanasi diría que no. Quiero ir al sur, tal vez buscando el respiro de smog, basura y miseria que Delhi nunca me va a poder dar.

Hay muchas cosas que no entiendo y no puedo aceptar aún. Muchas veces al día haría un bollo con el relativismo cultural y me pelearía con más de uno.

Me cuesta entender cómo un tipo puede pensar que está bien ponerse a mear al lado tuyo.

Cómo pueden obligar a una mujer a matar a su bebita porque las niñas son caras y no sirven.

Cómo un grupo de niños y madres hambrientos golpean la ventana de un auto pidiendo una rupia en vez de robar el auto y a los pasajeros.

Cómo alguien puede pagarle mensualmente a su chofer lo mismo que gasta en una sola cena.

Cómo el chofer no envenena al que le paga esa miseria.

Cómo dos hombres pueden violar a una niña de seis años.

Cómo pueden no admitir en un hospital público a una niña de seis años a la que violaron salvajemente dos hombres sólo porque es dalit.

Cómo pueden ser tan ridículamente chupamedias de los blancos.

Esa necesidad de los indios de decirte que sí aunque la verdadera respuesta sea no sé o no.

La tonada asquerosa de los indios ricos.

El esfuerzo desmesurado por aparentar algo que no son.

Al mismo tiempo quiero a esta ciudad. Y la defiendo cuando alguien la ataca. Cuando escucho que elogian Mumbai digo que Delhi tiene más espacios verdes y South Delhi es tranquilo. Cuando los expatriados me dicen que India es lo más difícil de Asia digo que buenísimo, que después de acá podés vivir casi en cualquier lado.

Si pienso en qué lugar quiero estar aún elijo Nueva Delhi. Porque todavía no fue suficiente, porque irme ahora sería injusto para toda la experiencia y porque no me quiero ir. Porque hay cosas que amo de acá, porque adoro a Mamila, a Kamla, a los empleados de la calle que me enseñan hindi y a los que les convido golosinas argentinas. Amo el 3G indio, los auto rickshaws, amo a los niños indios tan adorables, tan respetuosos y fotogénicos. Porque adoro la comida, porque quiero conocer el sur y viajar al sudeste asiático, porque tengo un proyecto que está creciendo y porque nunca aprendí tantas cosas en tan poco tiempo. Porque vivir acá es un constante aprendizaje.

El otro día vi Comer, Rezar, Amar, esa peli con Julia Roberts donde ella se siente como el culo porque se acaba de separar y decide viajar durante un año. Arranca en Italia, donde todo es perfecto y divertido. Después sigue por India y aunque va con la idea de encontrarse a sí misma y mambo místico y de sabiduría, termina pasándola mal y no encontrando eso que se había imaginado que conseguiría. Todo le cuesta el doble y se siente sobrepasada por un no sé qué que no sabe si es la India, su propio fracaso amoroso o ambas cosas. Entonces, en vez de quedarse en India, la piola de Julia se va a Bali, donde todo es perfectamente lindo y prístino. Playas paradisíacas, un número tolerable de pobres, gran comunidad europea y Javier Bardem. Ninguna boluda.

La peli termina con ella quedándose con Bardem en ese lugar maravilloso, pero habiendo aprendido a disfrutar de lo bueno que tiene la vida en Italia y sufrido y ganado experiencia y madurez a los ponchazos en India.

India te muestra lo que nadie quiere ver, la basura que todos esconden bajo la alfombra, en dosis masivas.

India acaso no será la tierra prometida pero es esa tierra que te vapulea, te pone los pies en la tierra, te hace agradecer cada bocado que te llevás a la boca y te enseña a los golpes. Y sin eso, Bali no sería Bali.

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Julia Roberts chocha de la vida en Roma.

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Mirada de “no sé si la estoy pasando bien o como el orto” en India. Conozco esa mirada, Julia.

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Final feliz en Bali.