A eme o

Ni pensé en un embarazo. No me venía pero estaba tan flaca que creí que eso tendría algo que ver. Estaba yendo de la escuela a la psicóloga y en la esquina me compré un evatest. Porque sí. Subí y le dije que me lo iba a hacer en el baño, porque si estaba embarazada necesitaba esa sesión para descargar los nervios.

Lo dije en chiste, era imposible.
Cuando salí del baño vimos las dos líneas azules perfectas. Me tomé 0,50 de clonazepam que tenía en la cartera.

Salí de ahí, todavía loca, pensando que no era el momento, estaba muy mal con mi novio, “soy muy chica (?) y no estoy lista para ser madre.”
Me senté en Kentucky a tomar un agua sin gas y a llamar a mi madre. Le dije y se alegró. Cuando volví a casa le dije a mi novio y se puso contento. No le dio miedo, al contrario.

No era el momento, no fue buscada, yo siempre lo soñé diferente. Seguí fumando porque todavía no quería a esa cosa.

En la semana ocho fui a hacerme una ecografía. Cuando escuché los latidos me largué a llorar y volví a casa pensando que todo estaría bien, a pesar de que mis amigas no apoyaban del todo la idea y yo me sentía tan incómoda con la idea de la maternidad, no lo sentía para mí.

Me di cuenta de que quería ser madre una noche que le escribí a @angulita y le conté, sin conocerla demasiado sentí ganas de contarle eso tan íntimo. Miré sus fotos y un video en particular. Uno que había hecho su hermana para el día de la madre, con fotos de agus y su hijo coco. El video tenía de fondo una canción que me acompañó durante todo el embarazo, y es el día de hoy que se la pongo a Julia y la escuchamos juntas, porque esa noche que la escuché, solas las dos, decidimos que sí.

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