Cómo ayudar a los intocables.

Hoy pasé la mañana en Motia Khan, el refugio en el que trabajamos con las francesas. Como ya les conté, nos ocupamos de los treinta a cincuenta niños, bebés y madres que cada mañana se reúnen para recibir vitaminas, calcio, un vaso de leche, avena, frutas. También hacemos asistencia médica primaria, aunque cuando hay casos graves nos ocupamos de llevarlos a un hospital y de que no los echen por ser intocables. Normalmente, si no tienen nada grave igual nos muestran una herida pequeña o un raspón porque lo que necesitan es que alguien repare en ellos, que los tengan en cuenta. Así lo hacemos. Conseguimos ropa para los niños que andan desnudos y estamos juntando zapatos y abrigo para el invierno que se viene, ya que todos andan descalzos.

Ahora queremos ir por más, queremos no sólo hacer esto que venimos haciendo sino poder pasar más tiempo con ellos y enseñarles algunas cosas. Para que tengan una idea, estos chicos en su vida han sostenido un lápiz. O sea que todo será de a poco, pero mañana empezamos con libros para colorear, crayones y el abecedario. También tenemos planes de entregar kits de higiene y enseñarles a usarlos. Todo esto teniendo en cuenta que se viene el invierno y hay que evitar las muertes por el frío. En Delhi el frío en diciembre y enero es un problema ya que hay muchísima gente sin hogar que no tiene ropa de abrigo y no hay refugios que alcancen.

Muchos me preguntan cómo pueden ayudar. Les digo que tienen varias opciones: una es entrando en amazon india y comprando útiles escolares, ropa de abrigo, juguetes o alimentos no perecederos. En un rato hago update de este post con lista de lo que nos hace falta. Los que quieran hacerlo me mandan un mail a labonaerense@gmail.com y les paso mi dirección para que las cosas lleguen a mi casa y yo las pueda llevar. Esto es posible desde cualquier parte del mundo y es más barato y  seguro que el correo convencional.

Los que no tengan tiempo para esto, les digo que nuestra ONG no puede recibir dinero por ahora por la burocracia india y se sostiene únicamente por nosotras y lo que juntamos con la venta de un calendario. Si igual quieren colaborar económicamente pueden hacerlo, también mandándome un mail y yo les paso el CBU de mi cuenta en Argentina, pero en este caso no puedo rendir cuentas exactas de lo que hago con lo que recibo porque cada cosa que compro es en mercados en la calle y no me dan factura, aparte de que sería muy tedioso para mí. Igual es una posibilidad.

Todo lo que recaude irá para el proyecto en Motia Khan, el de Kotla y para los cyclerickshaw pullers a los que ayudo.

Otra manera de ayudar es compartir este post.

Gracias a todos!

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Hoy en Motia Khan. La bebita de blanco es la que les conté que estaba raquítica y llena de parásitos hace poco más de un mes.

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Happy Diwali

Hoy se festeja Diwali, la fiesta de las luces del hinduismo que tiene lugar cada otoño entre octubre y noviembre. Los preparativos para la noche de Diwali arrancan cinco días antes. Hay que limpiar la casa y decorarla con estatuitas de los dioses, luces, velitas  y guirnaldas de flores naranjas y amarillas. Hay que ponerse el mejor vestido (si es posible que sea nuevo) y hacer ofrendas y rezos a  Lakshmi, diosa del dinero y la prosperidad. El cielo se cubre con fuegos artificiales y lamentablemente también explotan petardos a lo loco. Pero sacando eso viene siendo hermoso todo. La gente se regala cosas aunque sea un pequeños presentes, generalmente son dulces. Se comen muuuchos dulces, ya los he probado y son riquísimos. Hace cosa de tres días que cada vez que voy a comprar a alguna tienda me ofrecen dulces o un descuento especial y me saludan con un “happy diwali”.

Mamila y Kamla me regalaron velitas hermosas para decorar el balcón y fue cuando me di cuenta de que se intercambiaban regalos así que fui a comprarles a ellas y dulces y chocolates a todos los empleados de la cuadra. A la dueña del edificio no le compré nada, fiel a mi estilo discriminador de ricos procasta.

Sipu, mi cyclerickshaw puller, está con su familia en Calcuta, fue gracias a una lectora del blog que me ayudó a hacer eso posible. Mandé un saree nuevo para su esposa y juguetes para su bebito.

Esta mañana sorteamos el pánico de la aglomeración de los mercados (si normalmente están abarrotados imaginen en diwali) y llevé a mi madre a Kotla. Compramos comida y llevamos juguetes donados por otra lectora que me mandó un paquete a Roma y nos fuimos a ver a la familia de Lala. No estaban, no entendí lo que me dijeron los vecinos, pero espero que hayan ido a visitar parientes y no sea nada malo. Ya me enteraré mañana o pasado cuando vuelva. Cuestión que me estaba yendo y me encontré con Lucky, Prem, Lakshmi y otros niños del slum y les repartí toda la comida y los dulces que había llevado. Se quedaron contentísimos con los juguetes y querían compartir la comida con nosotras. Siempre hacen eso en signo de agradecimiento. Me puso contenta darles una alegría en estas fechas.

Ahora me estoy yendo al depto de arriba, a la casa de una pareja de españoles con los que organizamos una reunión para algunos expatriados. Después de abarrotarnos a momos y dulces, subiremos a la terraza a ver los fuegos artificiales. Después les cuento cómo salió todo. Happy Diwali!

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esto se llama rangoli y son dibujos que se hacen con arroz, azucar o harina teñidas de colores y pétalos de flores.

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guirnaldas de flores para decorar las entradas

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esto es muy modesto y minimalista comparado con las luces de mi barrio.

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lakshmi and friends

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Antes de partir

Estos son mis últimos tres días en Delhi. Con mi hindi lastimoso, trato de contarle a la gente a la que ayudo que vuelvo en dos semanas. También tengo que ver cómo hago con la familia de Lala, porque dejarles un cargamento de comida para los días en los que voy a estar en Roma no sirve, se comen todo el día uno y se enferman. Ya se me ocurrirá algo.

Nos vamos con Juli a Roma con escala en Moscú. Allí me encuentro con mi madre, que llega dos horas después que nosotras y nos quedamos unos días en la casa de Ceci, mi suegra. La vamos a pasar genial, pero voy a extrañar mucho. Gorda sentimientos.

El viernes temprano fui al mercado de Kotla a comprar verduras, frutas, huevos, cereales, lentejas y demás para la familia de Lala. Tienen que comer bien así que no puedo conformarme con dejarles cien rupias porque no sé qué compran con eso. También tenía que llevar vaselina líquida para que tomen los chicos y les ayude a eliminar los parásitos. En fin, en todas las farmacias a las que entré expliqué lo que necesitaba y me daban crema tipo Nivea. Yo volvía a explicar y me ofrecían desde laxantes hasta gotas para el glaucoma. Si yo no me fijaba bien me vendían algo que no era, incluso habiendo entendido que era para niños de dos y tres años. Eso me hizo recordar lo que me contó una conocida que viajó desde Uruguay porque unos indios de una página web le habían prometido un curso de tejido especial que sólo existe en el sur de India. Cuando llegó, dispuesta a hacer el curso, se dio cuenta de que no sólo no había ningún curso sino que los indios querían venderle sus productos. O sea que le habían mentido. Ella estaba desesperada y no entendía por qué la habían hecho venir desde el otro lado del mundo sin razón. Yo entiendo perfectamente. Esto pasa todo el tiempo. Los indios te dicen lo que querés escuchar, ya sea vendiéndote una cosa por otra en una farmacia como haciéndote venir desde el otro lado del mundo. Son así.

Cuestión que no pude conseguir vaselina por ningún lado. Igual cuando llegué con todas las cosas saltaban de alegría. Fue muy lindo. Y ni siquiera es que llevaba golosinas o algo rico, saltaban por arroz y bananas. En fin.

Reuní a los chicos y les expliqué (con señas) que tenían que lavarse las manos antes de comer y luego de hacer sus necesidades y les di jabones de esos antibacteriales. Espero que me hagan caso, si no van a volver a tener parásitos en cuestión de días.

Cuando me estaba yendo, un hombre que hablaba algo de inglés me pidió que visite a otra familia que vive a una cuadra y que no tienen para comer. Hice unos pasos y me di media vuelta. No puedo. No puedo ir con otra familia y encargarme de más nada. Al menos no ahora y no sin recursos. Si voy y los visito ya no puedo no volver. Y la familia de Lala necesita demasiado. Así que le di al hombre dos kilos de arroz y un paquete de dhal para que se los alcance y me volví a casa.

Fui a buscar a mi hija al jardín y tuve la feliz noticia de que las dos más grandes de la obra en construcción están yendo a la escuela! Se ve que el capataz me ve tantas veces que habrá pensado que yo iba a hacer algo o denunciar que los chicos no estaban escolarizados, no sé, pero están yendo a la escuela. Una buena.

Hoy miré a Sipu y lo vi limpio, con el pelo prolijo y una camisa nueva. Le pedí al guardia de casa que le dijera que lo veía muy bien y él contestó que estaba feliz de poder viajar a visitar a su mujer y a su bebé y que el trabajo fijo llevándonos a nosotras cada día le daba más confianza para gastar en otra muda de ropa y en una cama para dormir. Ya no duerme en la calle y se nota. Tuve que subir rápido al rickshaw para que no me viera los ojos llenos de lágrimas. Me sentí muy bien porque en medio de tanta tristeza y de sentirme tan chica entre el mar de desprotección y sufrimiento, algunas cosas sí funcionan. Algunas cosas que hago dan sus frutos.

Aunque suene cliché, es cierto que este lugar te cambia. El estar expuesto constantemente a ver gente que no tiene absolutamente nada y que cada día tiene que luchar por apenas un plato de comida nos obliga a darnos cuenta de lo extremadamente afortunados que somos y a vivir siendo más amables, agradecidos y a disfrutar de todo con una sonrisa. Así soy estos días: más alegre, menos cínica y quejosa. Esta experiencia me está haciendo mejor de lo que jamás hubiese esperado. India, te adoro.

Mañana empiezo a trabajar con las francesas en Motia Khan y estoy contenta y nerviosa. Después les cuento como me fue.

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Mamila es mi sai baba – Kotla y los Parásitos

Hoy temprano tuve reunión con unas francesas que se ocupan de la salud y el bienestar de la gente que vive en Motia Khan, que es una especie de edificio abandonado habitado por dalits. Si bien el trabajo de un año hizo que los niños ya no estén desnutridos y si se lastiman puedan ser atendidos por un médico etc, este año la idea es hacer más que esa primera atención y repartir kits de higiene, enseñarles cómo asearse, a no hacer sus necesidades ahí mismo donde duermen, que puedan aprender algo básico de inglés, que puedan empezar a pensar en asistir a una escuela, etc. También hay que ocuparse del invierno porque diciembre y enero en Delhi hace frío y por ende hay muchas muertes por hipotermia. Todo esto es lo que entendí, después hablaron dos horas más pero sinceramente fue chino para mí. Obvio, entiendo francés porque mi profesora me hablaba en cámara lenta y como si fuese yo un mono. A éstas les entendí un 20% pero yo asentía igual. Ya me acostumbraré.

Estoy contenta de trabajar con estas chicas, espero me guste Motia Khan, empiezo el martes. Igual qué estresante es tener que hablar siempre en otro idioma, si no es en inglés, con el que estoy cómoda, es hindi o francés. Me hirrrrve la cabeza.

En otro orden de cosas, la familia de Lala está mejor ya que llevo comida a diario y me ocupo de que coman bien. Una médica de twitter me dijo que uno de los chicos mostraba signos de desnutrición y de parásitos, al final los revisé a todos y cinco de los seis tienen los mismos síntomas. Así que hoy compré los antiparasitarios y me fui con mi amor, mi idola, mi sai baba MAMILA para que haga las veces de intérprete.

Llevamos repelente (por el dengue), paracetamol, solución para la diarrea y los antiparasitarios. La idea es averiguar qué vitaminas necesitan y sumarlo a la dieta de los chicos y de la madre, ya que está amamantando.

Una vez que estén un poco mejor alimentados, sin piojos, que tengan ropa y unas chapas más para cerrar la choza esa de la muerte donde viven,  la idea es que el padre arranque alquilando un cyclerickshaw para tener un ingreso más fijo que el de hoy. Además quiero que se opere, en india las vasectomías no sólo son gratis sino que te pagan unas cuantas rupias si vas a cualquier hospital a que te hagan una.

Cuando volvimos de Kotla me encontré con la dueña del departamento y charlando le contamos de donde veníamos. Nos dijo lo que mucha gente me dice siempre: que para qué ayudar, que tanta pobreza no tiene remedio y que cuando yo me vaya van a seguir igual.

Yo respondí que si bien no puedo solucionar los problemas de Kotla y ni siquiera los de esa familia, al menos esos niños no van a tener parásitos, no van a pasar hambre ni frío este invierno y van a empezar a ir a la escuela. Si puedo convencerlos, el padre puede trabajar en otro lado (ahora hace changas donde le pagan nada) ganar un poco mejor y no concebir más hijos. Y me parece un montón. Claro que si no los ves, si no te acercás, si cuando te vienen a golpear la ventanilla del auto ni levantás la mirada, todo lo que me dijo tiene sentido. Es fácil hacerse el boludo, incluso en India.

Me contestó que los occidentales no tenemos remedio, que queremos ayudar a India y que India es así. Para que haya ricos tiene que haber pobres y está bien que así sea.

Le hubiese hundido el cráneo con un matafuegos, pero hay que admitir que al menos no es hipócrita.

Dandraj

Dandraj

Lala y bebito

Lala y bebito

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Laxmi

Juguetes

Ayer estaba por salir a buscar a julia al jardín y, como cada día, metí en una bolsa golosinas, galletitas y alguna cosa extra para los chicos que viven en la obra en construcción. Mamila me vio agarrar juguetes de Julia y me preguntó por qué me los llevaba. Respondí que eran para los chicos de la obra y muy seria me dijo que no podía sacarle los juguetes a mi hija, que ese peluche era suyo. Yo le respondí que sí, pero que casi ni lo usaba y lo metí en la bolsa.

Llegué al jardín y Sipu, mi chofer de cyclerickshaw, llamó a los niños con un grito para que yo le diera las cosas. Sipu me ayuda a comunicarme con ellos porque no hay manera de pedirle a nadie que hable inglés que me haga de traductor. Los indios de clase alta no quieren comunicarse con esta gente. me miran como si estuviera loca por hablarle a las mujeres y niños. Son de Bihar, son malos, son chorros, no son confiables. Eso es lo que ellos quieren creer para no tener que mirarlos, la realidad es que son esclavos.

¿Qué se puede hacer por ellos? No mucho. No existe denunciar por trabajo esclavo, ni siquiera pedir que los dueños del proyecto les compren uniformes acordes para trabajar en una obra. Yo no aspiro a más que un ratito diario de sorpresa porque siempre les doy algo diferente. Un día chocolates y jugo, otro pulseras y esmaltes de uñas que ya no uso (desde que llegué a india no me las pinto más), otro libros para colorear y crayones, otros juguetes y así. Entonces les doy la bolsa y ya tenemos un ritual que es que cierran los ojos y meten las manitas a ver si adivinan lo que hay. Después los abren y comprueban si habían acertado. Ese momento es perfecto y equivale a una ampolla de morfina directo en mi sistema.

Ayer hablando con una amiga me di cuenta de que nunca jamás le compro cosas a Julia. Tiene poquísimos juguetes, todos entran, cómodos, en un canasto de esos para la ropa sucia. Trajimos algunos de Argentina y la mayoría los heredó del niño que vivía antes en esta casa. Ni a Andrés ni a mí nos gusta llenarla de juguetes, yo por mi pavor al derroche y andrés andá a saber por qué. No queremos que tenga de más, que su cuarto se caiga de cosas. Entonces no sé si se entretiene con cajitas y pavadas porque ella es así o porque tiene los juguetes más truchos y viejitos del mundo.

Más allá de nuestra política austera, le reconocí a Mamila que no está bien que le saque a mi hija los poquitos juguetes y ropa que tiene para dárselo a niños a los que sí les compro cosas nuevas.

“julia first, then the other children” (Julia primero y después los otros niños). Me dijo la muy Sai Baba.

 

Hoy les compré golosinas y unos libritos para practicar el abecedario. Cuando llegué me estaban esperando en la entrada de la obra. Pasó lo de siempre, metieron las manos en la bolsa y cuando la más grande, de unos ocho años,  vio los libritos le dijo algo a Sipu. Sipu no habla inglés, tuve que convencer a un vecino para que me haga el favor de traducir.

“la niña dice que su sueño es aprender las letras para escribir su nombre, que le encataría que le enseñes”

Nah. No puede ser. Parece una peli yankee golpe bajo. Falta que la nena tenga cáncer y ya estamos.

Me quedé más dura que Montaner en el living de Susana y la piba se dio cuenta. Le dijo otra cosa al viejo traductor. “dice que sólo su nombre, nada más. que si no se puede igual muchas gracias por todo”.

Vamos a ver cómo y dónde le enseño a estas dos las letras. Ella y su hermana, tendrán 8 y 6.

 

 

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Navjat

Estaba llegando a la escuelita cuando un hombre me llamó y me dijo algo en hindi que no entendí. el tipo estaba sentado en una lonita con dos niños, uno de un año y otro tendría dos o tres. Pensé que me pedía que le diera algo entonces saqué tres paquetes de galletitas de la mochila y se los dí a los niños. No era eso. Me pidió que lo acompañe a su rancho/casa/carpa que consta de cuatro palos, un toldo y un catre. Eso es todo. En el catre estaba su mujer y un bebé recién nacido.

Con señas y mi alumno Kuldeep, que aparte de ser un amor es muy sensible y se defiende con el inglés, pude averiguar que el bebé tenía tres días, que lo había parido ahí en el pasto mismo y que estaba enfermo. No sé qué tenía, ellos tampoco. Me hacían señas de una vía o una inyección. Quise preguntar por qué no los habían llevado al hospital antes pero no me entendieron. También sé que en los hospitales públicos no los quieren tocar porque son dalits entonces esperan horas y horas y nunca nadie los atiende, por eso directamente ni van.

La madre estaba muy débil. El bebé dormía y no sé si es que sólo era raquítico o le pasaba algo más pero tampoco se veía muy bien.

No sabía a qué hospital llevarlos. Mi amigo Arjit estaba trabajando y en dos horas se iba mi niñera, tampoco podía irme al hospital con ellos. Pensé qué carajo hacer, si no me entienden, no los entiendo. ¿Y si se muere el bebé en el camino? En fin. Cualquiera que me conoce hubiese apostado que iba a parar un auto y llevarlos al hospital. Esta vez no me salió eso. Mandé a Kuldeep a comprar comida, leche y agua para que le den a la madre a ver si la levantaba un poco. Le pregunté si lo estaba amamantando y asintió. Al menos tiene leche. Les dije que mañana los llevaría al hospital.

Si muere es un horror, si vive le espera una vida tan difícil que no sé qué es peor. 

Di mi clase como siempre y me volví a casa.

Decidí que mañana voy a volver a la mañana con un auto rickshaw e instrucciones para que los lleve a un hospital donde ya averigüé que los pueden atender. Espero tengan con quién dejar a los demás hijos, si no voy a buscar a alguien que lo haga. A la tarde voy a volver a ver cómo les fue, si hay que pagar algo o comprar medicamentos etc.

No voy a ir con ellos porque no me siento preparada para entrar a un hospital de acá. Ya me han dicho y he leído que es muy traumático. 

Antes de despedirme pregunté cuál era el nombre del bebé. Estúpida pregunta. Ya sé que el nombre lo eligen cuando son más grandecitos, por si no sobreviven.

Mañana les cuento como sigue todo.