Baby steps

Pasos de bebé.

El otro día me agarró lo que mi amiga Yisel llamó “la chiripiorca”. Digamos que me pegó mal el slum, la distancia, la india o lo que sea que pasó, pero me puse muy ansiosa y negativa. No podía parar de pensar en todo lo malo que había visto ese día, me sientía una idiota por haber venido acá, a esta realidad, me preguntaba por qué no me quedé en Palermo. El mundo es una mierda. Andrés me decía que sabe que yo no quiero un trabajo de oficina o en un colegio o empresa. Que lo que hago bien es hacer cosas por los demás. Que aunque yo me fuera India iba a seguir así y las cosas iban a pasar lo mismo. Que en cambio podía quedarme y hacer algo por algunos, unos pocos, hacer nada, algo lindo, algo simpatico, lo que sea. Estuvo tres horas consolándome hasta que me calmé, aunque para eso tuve que dispensarme una tacita de clona.

Ayer estuve mejor y fui a Kotla Market a comprar libritos para colorear, colores, crayones y juguetes para los vecinos del jardín de Juli, los que viven en la obra. También arreglé con un cycle rickshaw wallah para que pase cada mañana y cada mediodía por casa para llevar y traer a julia del jardín.

Hoy llevé cinco paquetes con  cositas para cada uno de los niños que viven ahí. La alegría que tenían.

Armé un proyectito para la ONG en la que voy a trabajar y me fui a Lajpat Nagar a buscar mi ropa nueva hecha a medida. Obvio que pensé que sería una tarde normal y corriente, pero esto es India y cada cosa que hagas, cada vez que salgas algo va a pasar y te vas a sorprender o angustiar o te vas a alegrar, como me pasó a mí hoy.

Paré un autorickshaw, le dije que iba a Lajpat Nagar y pregunté cuánto me cobraba.

“you say how much” (vos decí cuánto).

Respondí que si estaba bien 40 rupias y meneó la cabeza, o sea que sí. Nos reimos todo el viaje de cualquier cosa en Hindi-inglés.

Llegué y me puse a buscar el lugar porque había perdido la tarjeta con la dirección. Preguntando preguntando se me acercó una niña a pedirme rupias. Le enchufé un librito con unos crayones. Se acercó otra nena, le di una muñeca. Por último viene una mujer con una bebita, le dije que no tenía nada más y me siguió durante media hora mientras yo buscaba la tienda de Rahul. Preguntaba en cada esquina si conocían al Rahul este. Cada esquina miraba para atrás y estaba la mujer con la bebita. En una unos indios empezaron a llamar por celular  hasta que localizaron al tal Rahul y me llevaron a su taller. íbamos el indio, yo atrás del indio y la mujer con la bebé atrás nuestro.

Llegué, le agradecí al indio, me probé mi nueva kurta, pagué y salí. La mujer seguía ahí. Esta vez me mostró un papel que tenía el nombre de una pomada. Cuando la volví a mirar le había sacado el velo a la bebé y me mostraba que tenía la piel lastimada. Rahul hizo de traductor y salimos para una farmacia. Unas cuadras después en la farmacia compré la crema y la dueña le dio las indicaciones a Amira. Salimos de ahí y le pregunté si quería agua. Me contestó que prefería leche para Nazeera, la bebé. Allí fuimos y compramos. Después paré un rickshaw y me volví a casa. Me saludaron las dos de lejos con una sonrisa.

Llegué y Mamila y Komla (la niñera) estaban en la plaza con Julia. Hablaban de Sai Baba. No el Sai baba que fue a lo de Susana, sino otro, uno recontra famoso que no era un chanta como el de rulos. En el próximo post les cuento mejor.

Estoy aprendiendo hindi, mañana vuelvo a la villa en Kotla y el viernes viene mi suegra.

Como dice Mamila: “you not hurry, very slowly india gets in your heart”.

 

66189_10152586846834659_4356670475411306449_n

 

10376994_10152586846534659_6861030933151351776_n

 

10552614_10152586846039659_8410293275493480125_n

 

 

 

 

El wifi te lo debo

Este post lo escribí hace un rato, antes de que Andrés me preste 3G para evitar un baño de sangre. Ahora veo todo color esperanza.

Tercer día en new Delhi:

Estoy desesperada por wifi. Hace 96 horas que estoy desconectada y ya me está haciendo mal. Desde el 2002 que no pasaba tanto tiempo sin chequear mi mundo virtual. Y desde que existe Twitter, fb y whatsapp y que tengo 3G en el teléfono ni hablar. No sé qué está pasando en argentina ni con mis amigos ni mi familia. Así se deben sentir los que se están rehabilitando de alguna droga dura. No pienso en otra cosa que no sea internet.

En este momento en argentina son las 12 del mediodía y todos están haciendo su vida, charlando entre sí, haciéndose audios de whatsapp. Que lindos eran los audios de whatsapp.
Acá en Delhi el monzon llegó con todo y llueve torrencialmente desde hace horas sin parar. Se cortó la luz. Tercer día en India y ya hay apagón. Típico, leí.

Enumeren: no tengo tele ni internet ni niñera. Hace un calor infernal, o sea que tampoco puedo salir mucho con Julia. Igual salgo, pero temprano y vuelvo al mediodía. Hoy fui a comprarme telas y en el taller al que fui a que me hagan un vestido no había una sola persona que entendiera o hablara una palabra en inglés. Nos manejamos a señas. Me fui de ahí y no sé ni qué vestido me van a hacer ni cuándo tengo que pasar a buscarlo.

Ayer en lodi gardens cinco parejas le sacaron fotos a Julia. Ella es la blanca de la familia.

En el rickshaw de vuelta a casa más o menos diez niños y adolescentes con bebés a cuestas se lanzaron sobre nosotras para pedirnos rupias, vender flores y lapiceras. Una niña de unos ocho años señaló a Julia y dijo “very nice” y sonrió. Tenía una erupción en todo el cuello y torso. No me la puedo sacar de la cabeza. Tampoco al bebé que colgaba de esa adolescente vendiendo flores. Supongo que me acostumbraré, no sé.