Cuatro meses y un día.

Los cuatro meses en India me encontraron preparando el primer día de clases en Motia Khan. Haciendo una barbacoa en la terraza con los conocidos y amigos que hemos hecho en este tiempo. Yendo a festejar una fiesta patria a la embajada de Brasil y encontrándome con argentinos y reirnos y charlar de cómo nos viene tratando este país. Me encuentran sacando fotos y devorándome tutoriales de fotografía en youtube.

En Buenos Aires el clima es perfecto y el suelo está lila jacarandá. Acá el frío se empieza a sentir cada día un poco más y oscurece a las cinco y poco. Por suerte este proyecto está tan bueno y me tiene tan ocupada que no tengo tiempo de extrañar. Hoy llegamos temprano con dos bolsos llenos de útiles, libros, juegos de mesa, juguetes. Entramos al aula y nos recibieron las maestras, que estaban acomodando las alfombras donde los chicos se sientan durante la clase. También vimos dos ratas del tamaño de mi gato Camilo, pero bueno, ya iremos solucionando los inconvenientes. Guardamos todas las donaciones de ustedes en los armarios que dejamos prontos el viernes. Tienen candado y cada una de las maestras tiene la llave. Los chicos se agruparon en la puerta pero las maestras les dijeron que no podían entrar sin las manos y cara bien lavadas y sin estar mínimamente peinados y vestidos. Así que allá fueron todos a lavarse a la pileta comunitaria que hay en la entrada al refugio y se peinaron entre ellos. Así entraron a clases, a su primer día de clases. A pesar de la excitación se portaron bastante bien. No saqué muchas fotos pues no quería distraerlos. Fue muy lindo. Como docente me di cuenta de que las maestras necesitaban privacidad en su primer día y que seguro estarían incómodas con nuestra presencia así que nos fuimos.

Mañana volveremos a darles su desayuno y vitaminas y luego acompañaremos a los más grandes al salón y nos quedaremos jugando con los menores de cuatro.

Volví a casa y me subí al cyclerickshaw que me lleva al jardín de mi hija. Es el suplente de Sipu, que sigue con su familia en Calcuta. Cuando pasamos por la esquina del viejito Sudhir (también cyclerickshaw puller) le pregunté a mi chofer si se había ido a su pueblo o qué, ya que no lo veía desde Diwali. No, obvio que no está en su pueblo, claro que se enfermó y murió. No saben si neumonía o dengue. Pregunté si habia ido al hospital. “no cyclerickshaw puller in hospital, madam” No, no los atienden en el hospital.

Recuerdo la última vez que lo vi, estaba acurrucado en su carro durmiendo. Me acerqué y le puse cincuenta rupias en el bolsillo de la camisa. Pensé en alcanzarle un plato de comida y al final no lo hice. Lamento no tener ni siquiera una foto de él. Lamento no haber hecho algo más.

Llegué a la escuela. La obra en construcción de al lado ya es un edificio. Las familias que trabajaban y vivían allí ya no están. No se sabe a dónde fueron.

Me vine con julia a casa y repasé las fotos de Motia Khan. Los chicos desencajados de la risa. Bailando música de bollywood y comiendo golosinas. Probando el chocolate por primera vez. Contentos.

Hay esperanzas.

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bailando bollywood en la fiesta de inauguración de la escuela

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preparándose para entrar a clases

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saludando antes de que nos fuéramos y los dejáramos con las maestras.

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lindos

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cycle rickshaw. para los que los confunden con los AUTO rickshaws, q son los carritos a motor.

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Sipu – El vecino racista que me ama – Expresarse con la uretra

Recién vuelvo de llevar a Julia al jardín con mi chofer de corcel blanco, Sipu. Como ya les conté Sipu es mi cyclerickshaw puller y mi hombre de confianza. Lo amo porque no me da bola. Al principio le ofrecía agua fría o chocolates y me decía que no con cara de “a ver, mogólica, querés lavar culpas conmigo? subite y cerrá el pico”. Ahora ya no le ofrezco nada y nos comunicamos a través de gestos. Cuando llego al playschool y dejo a Julia él llama a los chicos de la obra y les dice cosas que sabe que yo estoy tratando de pronunciar en hindi pero no se me entiende nada. La semana pasada le pedí a Mamila, mi sai baba, que le pregunte cosas a Sipu. Si tenía familia y si los iba a visitar seguido. Sipu respondió que tiene mujer y un hijo de dos años. Que este año ya no iba a ir a verlos. Le pedí a Mamila que le dijera que yo le podía pagar el viaje en tren para que vaya unos días en Diwali y unas rupias como para justificar sus días sin trabajar. Se puso frenético y me dijo que sí, que aceptaba porque extrañaba a su hijo. Desde ese momento sigue sin pasarme mucha cabida pero sonríe. Toda esta movida de Sipu en Calcuta es patrocinada por una chica diosa que colaboró con la causa. Gracias Vale. En otro orden de cosas, ayer fui a un museo de artesanías y todos los guardias estaban durmiendo la mona. Me podría haber choreado altas reliquias pero no lo hice. Acá los hombres mean en cualquier lado. Pero en cualquier lado. Una esquina, un paredón, una maceta, un árbol. No esperan a que esté despejado de gente, si te descuidás te salpican como en Esperando la Carroza. Es un gran problema en india y por más que hagan campañas y pongan meaderos públicos, los indios mean en tu cara igual. Belén me pasó una nota sobre unos tipos que van enmascarados en un camión con tanque de agua y cuando ven a un “offender” lo mojan con la súper manguera. Esto no es lo único desagradable que hacen los indios. También escupen y dejan una escupida roja que parece de sangre pero es de Paan, un paquetito de hoja de betel a la que le untan una pasta a base de cal y le espolvorean cosas, entre ellas tabaco y pedacitos de nuez de areca. La cierran y a la boca. Es estimulante y psicoactiva y cuando escupís la saliva sale roja. Un asco. Es muy común en Asia y hay una variedad enorme de paan, según la ciudad usan rellenos diferentes. Mascar mucho paan te pudre los dientes. Tengo un vecino que es muy simpático y creo que me ama en silencio. Le regala libros a Julia y siempre me da charla. Capaz solo quiere robarme los órganos, vaya uno a saber. Ya es la segunda vez que charla va, charla viene me dice que los cyclerickshaw pullers son todos bangladeshis e ilegales. Que aunque digan que son de Bihar o Calcuta no es cierto y que hablan poco porque su lengua es el bengali y no hablan buen hindi. Todo esto lo dice con cara de que los detesta. Si detestás a los ciclerickshaw pullers me detestás a mí, enano enamoradizo. Me quiere convencer y yo le contesto “ay ojalá sean de Bangladesh, amo Bangladesh” Y me mira con cara de que estoy loca. Chupala, brahmán. Para los que se preguntan qué pasó con los chicos de la obra, todavía no pude comunicarme con la familia para preguntarles si les parece que les enseñe a las chicas, es muy difícil porque no hablan nada de inglés y poco hindi. Kamla, la niñera de Julia, habla bengali bastante bien así que tal vez le pido que me haga de traductora. Por ahora les compré libros para practicar las letras y los están completando.

pissing tankers

amo pissing tankers

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paan

paan

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el paan wallah, o el hombre que te prepara paan